¡CUANTA SABIDURÍA!

Las noches se enfrían. Los días se mantienen primaverales. Mientras se produce ese cambio, Pico Amarillo saluda al amanecer con sus trinos melodiosos. En los últimos días, con la presencia de su amada, creo que ha mejorado su repertorio. Papo Rubio, no. El sigue con su piar monorrítmico y lo único que ha variado es su revoloteo en torno a su compañera que con saltitos de una rama a otra, le agradece sus galanteos.

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Hoy no puedo disfrutar más tiempo de su presencia. Tengo una cita con un acontecimiento que a punto está de convertirse en recuerdo de un tiempo pasado. La matanza del cerdo.  Un vecino de la cercana aldea de Magros va matar el cerdo. No abundan ni los hombres ni las mujeres jóvenes que puedan echar una mano y es menester arreglarse con lo que hay.Una vez realizada la primera parte, solo quedan los dos o tres especialistas que entienden del  tema. Al resguardo de la brisa del Norte, me siento al lado de una señora que,  sin tomar parte en lo que se está realizando, da instrucciones a cada uno para que todo vaya de la forma más correcta. La señora María Estévez Casas tiene 94 años. Su cabeza está a pleno rendimiento, sobre todo en lo que se refiere a tiempos pasados y cómo se hacían y se deben hacer las cosas según lo establecido. Cada palabra suya es un compendio de sabiduría. Yo elogio su proceder y me dice con su voz algo cascada: “Quien baila bien de moza, aún de vieja le da buena traza” ¡Cuánto más sabría la joven sociedad de hoy si escuchara a los jóvenes de ayer! No voy hacer bueno el dicho Caldeo de hace cerca de 5.000 mil años cuando aseguraban por aquel entonces que el mundo estaba condenado a la desaparición por los jóvenes no escuchaban a los mayores. Pero sí se puede asegurar con total certeza, que el mundo sería infinitamen te mejor si tuviéramos la capacidad de experimentar en cabeza ajena y  aceptar los consejos de aquellos que hicieron el camino antes que nosotros lo iniciáramos

EL AMOR NO HACE DISTINGOS

Antes de dar comienzo al comentario de hoy, quiero desde lo más profundo de este corazón que, con algunos problemillas, sigue latiendo dentro de mi pecho, las más expresivas gracias a todos lo que leeis lo que escribo. Escribir no es meter un mensaje en una botella y echarla al río, a la mar o al océano, pero tiene mucho de parecido en la concepción del que lo hace. Cuando compruebo que desde tantos  países me llegan comentarios, una emoción indescriptible me embarga y me anima a compartir con vosotros mi soledad casi octogenaria. Gracias. Muchas gracias unnamed[6] todos.unnamed[3]

La sabihondez popular ha mantenido el criterio de que la Naturaleza es sabia y siempre hace lo que procede en cada momento. Honesta y muy humildemente pienso que no es así. Ya lo comprobaremos. Digo todo esto porque estamos justo en el día que reza el dicho popular gallego ” Para a Candelora mitad do inverno fora. Que vente que deixe de ventar, mitad do inverno está por pasar.” (Para la Candelaria mitad del invierno fuera. Que haga viento o que deje de hacerlo, mitad del invierno falta por pasar) Pues bien estamos en la Candelaria y la mitad del invierno cronológicamente ha pasado y aquí no hemos tenido sino dos noches con un algo de helada y nada más. ¿Qué sucede? Que los árboles están echando yemas a toda velocidad, signo evidente que sus venas se están llenando de sangre revigoradora y, si medianamente se cumplen los acontecimientos normales, que ahora no se están cumpliendo, vendrán los hielos y romperán esas venas repletas de savia. Pero eso no sucede solamente en el mundo arbóreo y vegetal. Hace ya unos días que mis amigos Papo Rubio y Pico Amarillo, se han presentado con sendas parejas, demostración inequívoca de que van a comenzar a construir la casita para depositar sus huevos  y cumplir el magnífico proyecto de continuar la especie. Ello me hace pensar que, a lo mejor, no era solo enfado por mi infidelidad, sino que también estuvieron dedicados a otras labores mucho más reconfortantes que las de enfadarse conmigo. Lo cierto es que ambos están muy cantarines y Papo Rubio está mucho más juguetón que de costumbre. Pico Amarillo sigue entonando sus agradabilísimos trinos en lo más alto del castaño, mientras su pareja le escucha extasiada en una rama un poco más abajo. Y es que el amor es la fuerza más poderosa que hay en la vida. Por si tuviera, que no la tengo, alguna duda, solo tengo que ver a mis, ahora, cuatro amigos, como se dan el piquito y siguen alegrándome los amaneceres en este peculiar invierno que no termina por definirse.

Lo siento. A los que me seguís desde el principio me acusareis de informal. unnamed[2]unnamed[4]Teneis toda la razón del mundo. No hace mucho decía que “El tiempo nadie lo roba” Confío que siga siendo cierto y pronto se restablezca el orden.