BIEN QUE LO SIENTO

20171012_131300.jpgMe llegan muchas preguntas sobre mi silencio en lo que a Poquita Cosa y sus hijos se refiere. Ya lo tengo dicho muchas veces que yo no paro. Quiero decir que hoy estoy aquí, mañana aparezco en Madrid, en San Petersburgo o en el Amazonas. En fin que falto mucho de Os Cotiños. Razón por la cual no puedo tener bajo mi cuidado animales que necesiten de cuidados personales, prácticamente, diarias. A mí me encantan toda clase de bichos, razón por la que presto una especial atención a todos aquellos que me permiten que les dé un poco de cariño amasado con algo de grano, pienso u otros elementos de los que dispongo en determinandas ocasiones. Lo que no puedo y ellos lo saben, es permanecer atento a sus necesidades cotidianas. Pico Amarillo, Rubiales, el hijo de Papo Rubio y su compañera y otros varios, se acercan a los comederos que les tengo dispuestos y ahí encuentran lo que buscan. Pero en esos comederos está un complemento apetitoso para su manutención, siempre como complementaria. Eso no evita que, en algunas temporadas, este complemento se convierta, además, en sujeto, verbo, y predicado. En resumen, a lo que iba. 20171118_162919_HDR.jpgHace algún tiempo vinieron por aquí unos señores, se enamoraron de Poquita Cosa y de sus hijos. En esa fecha, precisamente, yo me encontraba fuera de Galicia. Hablaron con alguien y se llevaron a toda la familia. Me consta que se trata de unas personas amantes de los animales, por lo que nuestra querida Poquita Cosa y sus cachorros están en buenas manos. 20171118_162327.jpgComo hablar de ello, me produce malestar, doy por cerrada la cuestión. Eso sí, no lo haré  sin antes de expresar mi más profundo agradecimiento a todas aquellas personas que, al igual que yo, tomaron un gran cariño a una perrita en cuyo comportamiento se vio muy representada una gran parte de la sociedad de hoy y de siempre. Mientras tenemos encantos o algo atractivo todo el mundo te quiere. Cuando el revés se adueña de tu vivir, nadie te conoce.20171102_125950.jpg Poquita Cosa es un ser muy afortunado por haber contado con nuestro cariño. Dejémoslo ahí.

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REBOSANDO AMOR

20180107_003006.jpgSí, como suena. Que yo sepa, no ha sucedido nada fuera de lo normal. Sin embargo eta mañana me levanté rebosando amor y así continuo. Y, que conste que no he regateado ni un ápice del rico placer de amar en todo el día, Algo diferente es que alguna persona le ponga un poco de acidez y lo que podía tener sabor de almíbar, se trueque en amargor no deseado. Digo que no encuentro una razón especial para que esta eclosión de amor se haya producido desde el mismo amanecer. Tal vez haya sido ver cómo el agua besaba esta mañana al niño trigo y a la tierna cebada que intentaban y deseaban comenzar a vivir y la reseca tierra no se lo permitía. Y cuando esta mañana comencé a caminar por los caminos y sendas entre siembras esperanzadas, sentí cómo mis más íntimas expresiones de amor florecían dentro de mí y como cebadas y trigos han salido a la luz de mis quereres sin que yo, en apariencias hiciera nada por conseguirlo. Y ha tenido que llegar la noche con su silencio inspirador quien me diera la razón de esa eclosión de amor que durante este gratificante día iluminó mi caminar y alertó mis más profundos sentimientos. Y quiero seguir así. Y no quiero que con el día se acaben mis ansias de amar. Quiero, al son de las gotas de lluvia que se deslizan del borde de los tejados, danzar y regar mis sentimientos con ese agua vivificadora que alimenta corazones y lava malas intenciones. Quiero amarte a tí, bella desconocida. A ti, a quien nunca he tenido la fortuna de ver, pero que sé de tu existencia porque mi corazón me lo dice. A tí, que aunque lontana, te siento en la proximidad de mi existencia y me das, desde ahí, razón para hacerte mía y entregarme todo entero a tus quereres adorables. Y os amo a todos. A los que respirais y a los que permaneceis en las penumbras del infinito. A todos os amo y os llevo conmigo a donde quiera que voy. Os amo, por una razón infinitamente sencilla. Os amo porque amo la vida y todo lo que en ella existe. ¿Os convence mi razonamiento? Experimentarlo y comprobareis lo gratificante que resulta. Es tan sencillo que merece la pena.

¿LA NAVIDAD PASÓ? NO

IMG-20171231-WA0047.jpgRotundamente, no. La Navidad no debe ni puede pasar. Si lo hiciere, aquellas personas que creemos en ella, no cumpliríamos con el mínimo requisito para hacernos dignos de festejarla. Ninguna persona que profese la fe de Cristo, puede permitirse el lujo de que ese Niño, no nazca cada día en nuestros corazones de creyentes. Razón por la cual tenemos que convertir nuestro corazón en el Pesebre donde cada mañana, cada noche, cada instante nazca en él, el Niño que alimenta nuestra vida con el infinito amor que le impulsa a estar entre nosotros. Ese amor no es necesario aventarlo en las eras, ni en los bares ni en las calles o plazas. Ese amor, ha de tener su primera expresión en la propia casa, en el ámbito familiar, donde el respeto entre todos sus miembros, sean muchos o pocos, gordos o flacos, altos o bajos, inteligentes o poco realizados, sepan escuchar y expresar sus inquietudes, ideas y exponer sus reflexiones. Si dentro del hogar, de cada uno de los hogares, de todos los hogares, se cumplieran esas sencillas premisas, como campanadas en el silencio de la noche, tendrían su repercusión en la sociedad. En esa sociedad que adolece precisamente de eso, de no escucharse, de no respetar al que está a su lado. De no respetar los espacios y los momentos de los demás. En ese respetar, en ese amar, respetar es amar, es donde quiere nacer ese Niño cuya efemérides acabamos de celebrar. Y es ese deseo, el que hoy expreso y deseo que esa forma y tiempo del verbo no tenga vigencia. Que no sea pasado. Que se convierta en un presente, en un deseo eterno que nos una en el amor. Es muy fácil. No hay más que permitirlo que suceda. En la imagen no están tres, por la misma razón que inspira este escrito, por amor hacia una persona que estaba en otro lugar a donde fueron ellos para hacer partícipe del que le profesan.