¡¡ QUE SEMANA!!

Buenas tardes. Esta ha sido una semana de lo más dinámica que uno se puede imaginar. Pequeñeces. Bueno, lo que digo casi siempre, pequeñeces, porque, realmente en mi vida las cosas importantes, son las que no tienen importancia, bien porque están fuera de mi alcance y pierden todo interés, o porque su valor intrínsico, realmente no ameritan que se tengan en cuenta. El lunes vinieron Manolo y Dani a tomar un aperitivo conmigo. Encontré a Dani muy desmejorado. Que quién es Dani, pues Dani es la persona que más me preocupa en estos instantes. Tiene 20 años y se encuentra algo enfermito. Tiene que ir a Madrid cada dos por tres a que le apliquen Radio y Quimio. No sale de casa, si no es para ir al médico o venir a mi casa a tomar alguna cosa que le preparo. Lo que más le gusta son las gambas al ajillo y yo se las hago con todo el amor que puedo. No sabe él el honor que me hace honrándome con su gesto de venir cada vez que le invito. No lo hago con más frecuencia porque no quiero molestarle. Este lunes le ví algo desmejorado pero con buen ánimo. Lo necesita y a fé que Dios le da fuerzas. ¡Cuánto deseo que un día, los médicos, nos den una buena noticia y le digan que en unos años no vuelva por La Paz. Ese día, con permiso de sus padres, monto una fiesta por todo lo alto.

El martes tuve que hacerme una analítica sobre mi situación urológica. Mañana tengo que recogerla para el martes próximo, llevárselo al urólogo. Y es que cuando faltan unos meses para los 80, los tejados, paredes y pavimentos, sufren deterioros y hay que repararlos. El miércoles también fue complicado y hoy, por el monte, me excedí un poco y pasé de los 17 kilómetros. Pero me vino bien, porque este año, si Dios me lo permite, quiero hacer el Camino de Santiago. Si puede ser, desde Rocenvalles. La climatología me respetó, porque, al mismo llegar a casa, comenzó a llover.. Así que comí, descansé un poco, os conté algo de mi vida y ahora, a prepararme para ir a Zumba. A mover el esqueleto durante una hora. Por supuesto que tanto Pico Amarillo como Papo Rubio, mis entrañables despertadores mañaneros, acudieron a la cita como siempre, puntualmente. Mañana os hablaré de algo que no me es nada fácil de entender. Pero eso será mañana, si Dios lo quiere.

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