EL CAMINANTE EN UN DIA ESPECIAL

img-20190221-wa00244367019022586324352.jpgNo es tanto así. Defiendo convencido que todos los días son especiales porque cada uno tiene su afán. Cada día está lleno de proyectos. Unos se realizan, otros se aplazan y otros se van al limbo de los justos por irrealizables. Entonces ¿por qué, titulo así mi escrito de hoy? Sencillamente porque hoy hace siete años que una bellísima dama dio a luz a un niño que, sin tintes de discriminación de sexos, ni privilegios de quereres diferentes, está destinado, si quien tiene poderes para ello se lo permite, ser el continuador del apellido Balboa.img-20190221-wa00181299627718174064246.jpg Sus padres, con una condescendencia admirable y que agradezco desde lo más profundo de mi corazón le pusieron el nombre de Manuel, el mismo que llevaba, o mejor, lleva, porque personas así jamás mueren, siguen viviendo en el recuerdo, por la huella que dejaron, ese nombre, digo es el de mi padre, el hombre que tan dignamente llevó el apellido Balboa por donde quiera que fuere. Manuel, al ser hijo del único varón de la familia, carga sobre sus espaldas el estigma o privilegio de dar continuidad a tal img-20190221-wa0026354742975517504011.jpgherencia. Tiene todas las características de que lo hará muy bien. Se le ve jovial, dinámico, inquieto, sano, noble, generoso, inteligente y hasta listo. Esto último me preocupa porque esa “listura” la utiliza para manejar a sus padres como le viene en gana. Al ser hijo único, posiblemente goce de excesivas tolerancias que pueden dar al traste con lo que se entiende una buena educación. En manos de sus padres está el que esas capacidades que apuntan en Manuel, sean bien reconducidas para que él sea un Balboa de pro. Y si al apellido de su padre se le añade, que ya lo lleva, el de su madre: RecioContinuaráimg-20190221-wa00086832923197474400748.jpgEsperando la comida. En el siguiente capítulo lo vemos. Buenas noches, es tarde. Pido disculpas a los amiguitos de Manuel que compartieron con él tan memorable día, por respeto a la privacidad. Leer más “EL CAMINANTE EN UN DIA ESPECIAL”

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MUJERES QUE HICIERON AL CAMINANTE

 

Mi hermana Remedios. Siete años y medio mayor que yo. A punto de cumplir los noventa. Una hija ejemplar, trabajadora incansable. Como hermana, era y sigue siendo un amor en toda su expresión. Madre hasta donde las capacidades más extremas puedan alcanzar y un poco más, lo fue y lo sigue siendo. En la nebulosa de su cerebro, cuando nos mira, con sus ojos perdiéndose en el espacio  infinito de la inconsciencia, en lo más profundo de su psiquis, se enciende una lucecita y esboza una sonrisa plena de amor que ilumina su rostro. Solo balbuceantes sonidos emite su garganta. Ella que enamoró con su inventiva, creando situaciones maravillosas que encandilaban a quien quisiera escucharlas. Cuando quería que se le hiciera alguna cosa y los más pequeños, entre los que me encontraba, nos resistíamos, inmediatamente creaba un relato en que el protagonista hacía aquello que ella deseaba que se realizara, nos faltaba tiempo para dar cumplimiento al deseo de nuestra hermana y de esa forma convertirnos en el personaje que siempre terminaba victorioso y gratificado. Hoy, solo queda su bella sonrisa, su tez, linda como si la de un niño se tratara. Gracias, adorable hermana por las enseñanzas y el amor que me regalaste. Te quiero y te querré siempre.img_20190205_115808967_burst000_cover_top8728037302053335917.jpgGran parte de mi capacidad creativa, si realmente la tengo, la aprendí de tí. Gracias hermana Remedios. Me utilizabas, pero que útiles fueron tus enseñanzas.20160506_0010076859183724572672420.jpgMis hermanos, Remedios, veintiun años y Benito veintitres, en el año 1950, de luto por la reciente defunción de nuestro hermano Manuel con veintiocho años. Ocho hermanos, cada uno que venía superaba al al otro, hasta que llegué yo. Después de mí, dos hermanas más. Ambas bellísimas. La penúltima, lo era tanto que Dios se la llevó consigo recién cumplidos los dos años. Una vez más la sintáxis cumplió con su rigor en mi persona: No hay regla sin excepción. Todos guapos menos uno. Yo fui la tal excepciónimg-20190211-wa00182226320719668916067.jpg¡Qué bello es envejecer al lado del ser amado. La belleza física se va, pero la auténtica belleza, la del alma, la del amor, esa prevalece. Gracias Benito por habernos regalado tus maravillosos veinte y pocos años. Los otros se los regalaste a tu Isaura, al Sobrino de Calomagno y a su amor. Gracias. Si alguien no lo entiende, solo tiene que preguntarlo.

DE SU MANO COMENZÓ EL CAMINANTE SU ANDADURA

img-20190206-wa0006-17793266723140431465.jpgDe su mano comencé a caminar por las calles de Pontevedra, allá por los lejanos años cuarenta. ¡Cuanto cariño me regaló en los momentos que más lo necesitaba! Siempre una caricia y un beso, impagable regalo para quien había dejado vacas, escuela, hermanos y madre. Ella se convirtió en todo eso, llenando los vacíos infinitos de una niñez bisoña y sin embargo ilusionante. Claudina supo ser, siendo esposa de mi hermano, madre, hermana, amiga y compañera de juegos. Todos los recovecos de la niñez los llenaba ella con el amor que me regalaba. A sus noventa y un años recién cumplidos, viuda desde los veintiuno, recién cumplidos, sigue sonriendo y amándonos, con su amor. El amor en ella ha tenido presencia en todos los momentos de su existencia. Y donde se refleja en toda su intensidades su encantadora hija Susiña. Las dos constituyen un duo perfecto, incluso cuando muestran sus diferencias en las cosas más elementales, las de cierta relevancia Claudina ya ni interviene. Son dos amores y yo las amo hasta la saciedadimg-20190206-wa00057663956721122106339.jpgCuando quiero cargar mis alforjas de amor, me acerco a su casa y cuando salgo las llevo repletas. Gracias mis amores. Y tú hermana Claudina a seguir cumpliendo años.

EL CAMINANTE MIRA HACIA SUS ADENTROS

Ya os he comentado que han vuelto al redil Papo Rubio y  Pico Amarillo. Llevaban muchos mese sin dejarse ver. Sin embargo, en los comederos de Os Cotiños, nunca han faltado visitantes que, para saciar su apetito vienen cada día a los aledaños de la casa y lo consiguen. Entre los visitantes hay un viejo conocido que rondaba en sus tiempos a Poquita Cosa, Dumbo. Está viejo, muy viejo. Yo creo que por años y por sus malas andanzas. Ahora viene, pero no tanto a matar el hambre como por no separarse de una novia que se ha echado. Una mozuela esbelta, pastora alemana, jovial y en celo para dar continuidad a la procreación, que es lo que obliga a Dumbo a seguirla donde quiera que vaya. En estos momentos en la aldea no hay otro macho que le haga competencia, por lo que la tal mozuela, ignoro su nombre a pesar de que se alimenta de lo que le pongo en los comederos, le consiente a Dumbo todos los deseos que se le ocurran.  Lo malo para los dos, es que Dumbo lo intenta, ella lo propicia de todas las maneras pero el acto no se consuma. Él es algo más bajito que ella, la pastora alemana, consciente de ello, se coloca, como digo, de todas las posturas. Incluso, busca  un poco de pendiente en el terreno para hacer más fácil la cobertura, pero ni con esas. Ël voluntarioso lo intenta, se esfuerza y termina en el suelo, tumbado jadeante y pienso que, íntimamente cabreado por no poder consumar lo que tanto desean los dos. Y, no una vez, sino varias. Ella también se enfada y en más de una ocasión, después de ver a su amigo que …nada de nada, le manda una dentellada que él acepta sumiso sabiéndose que la merece.. Tenía la cámara en mis manos cuando contemplaba lo que os relato durante más de media hora. Estuve tentado de tomar unas fotografías de todo ello como testimonio de lo que contemplaba. No lo hice. Estaba convencido que cometería un sacrilegio si hubiera presentado testimonio gráfico de la incapacidad de Dumbo. Sobre todo después de comprobar su insistencia y reiterada intención de conseguir su objetivo.

Tal vez, querida lectora, querido lector, cuando leas esto te parezca una estupidez del Caminante. Solo te hago un ruego, cuando se peinan cabellos blancos, muchos menos de los que cubrían mi cabeza hace algún tiempo, y que ya tienen sesenta y cuatro, más dieciocho años, como son los de mi propiedad, te hago un ruego, repito: Ponte en mi lugar. Dumbo debe tener quince años que son los equivalentes en la vida perruna, tantos como los que yo tengo…………Os quiero por soportarme. Buenas noches.

EL CAMINANTE IGNORA LAS RAZONES

20170126_195057.jpg¡Cómo me gustaría adentrarme en los entresijos de la naturaleza y desentrañar los vericuetos por dónde su mueven algunas de sus razones de ser!.

Desde hace meses ni Pico Amarillo ni Papo Rubio aparecieron por Os Cotiños. Al menos yo no volví a verlos desde hace bastantes meses. Primero pensé que la abundancia de insectos en los prados, bayas otros tipos de alimentos que este año fueron copiosos por todas partes, motivarían su ausencia en el comedero que tienen siempre en el lugar de costumbre, aquí, en su ventana. Pero comenzó el invierno y se recrudecieron las temperaturas, varios días, por debajo de cero grados, y tampoco hicieron acto de presencia. Hasta hoy. Primero  Papo Rubio y en menos de una hora después ví a Pico Amarillo comiendo en el mismo lugar. Es curioso y no quería pensar que fuera esa la razón, pero tengo que rendirme a la evidencia de que algo tuvo que influir. Nuestra convivencia empezó cuando yo, un buen día, les puse pienso granulado de los cerdos alrededor de casa. Ellos se acostumbraron a esa comida porque les gustaba. Cuando dejé la crianza del Porco Celta, me quedaron algunos sacos que fui poniéndoselo hasta que se agotó. Después les ponía arroz, trigo, pipas de melón, de calabaza, les desmigaba pan y nada de eso les debía gustar. 20170126_194821.jpgHace unos días fui a la cooperativa y compré un saco del mismo pienso, hace una semana y hasta hoy, se conoce que no se enteraron y al fin han vuelto. Ignoro si los pájaros tienen cara, pero si así es, mis amigos Pico Amarillo y Papo Rubio, la tienen dura como el hormigón armado. Sin embargo, debo reconocer que el haberlos recuperado, me dio tanta alegría que doy por bien empleado el gasto hecho por verlos de nuevo. Seguiremos hablando con y de ellos.

El relato del viernes: “Los tres deseos”

Hola, me gusta cómo escribes, sin embargo, no me gusta nada tu frase en un momento de tu biografía en la que dices, más o menos, que el trabajo que realizas no te dice nada. ¡¡¡¡Inadmisible!!!! Una persona creadora como tú (poeta, al fin) tiene que auto inventarse cada segundo de su vida, haciendo lo que haga.

Ana Centellas

los-tres-deseosImagen: Magda Playá. Autoeditada.

LOS TRES DESEOS

Como cada noche, la pequeña Elena se acostó arrullada con un tierno beso de su madre, mientras le arropaba con esmero. Su hermanito Alfonso, con sólo dos añitos, hacía un rato que se había acostado, pero ella era mayor, ya tenía cinco años y podía acostarse más tarde. Eran las diez de la noche.

Como cada noche, Elena oía en el silencio que reinaba en su casa desde hacía meses, cómo su madre lloraba desconsoladamente y su padre intentaba consolarle, como cada noche, con las mismas palabras: ” Saldremos de esta, mi amor, ya lo verás. Tenemos que salir de esta”.

Como cada noche, Elena se hacía un ovillo en su cama y lloraba en silencio, no fuese que sus padres le escuchasen y se preocupasen aún más. Hacía meses que su hogar no era el mismo. Ella todavía no lograba comprender la…

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