INTENTANDO LO IMPOSIBLE

wp-1518982021549..jpegMuchas veces he manifestado mi opinión, defendiendo que para el hombre no hay nada imposible, si en conseguirlo pone toda su capacidad.  Siempre que me he pronunciado de esa manera, no miraba mucho más allá del piélago de mis ojos ni era plenamente consciente de lo que decía. Y, si lo era, no pensaba más allá de dónde quería llegar en mis pretensiones de conseguirlo. En resumen, que hay muchas cosas que están fuera de nuestro alcance, pero que ello no debe ser impedimento para que, al menos, lo intentemos. Siempre podremos albergar la ilusión de conseguirlo. Todo lo dicho es porque hoy tuve el placer de visitar la casa de Lope Félix de Vega Carpio, más conocido como El Fénix de los Ingenios. La emoción que sentí pisando el mismo suelo que él pisó, al recorrer el pequeño jardín y contemplar los arbustos y árboles que él plantó y cultivó y ver los objetos que él utilizó, os puedo asegurar que es indescriptible. Lope vivió de forma avara, en el apartado de disfrute que el destino puso a su alcance. No paró en mientes de vivir a plenitud, Que se le puedan achacar, tuvo un mínimo de 17 hijos. En el mundo seglar, primero y dentro del mundo sacerdotal, después, no dejó que pasara por sus proximidades un segundo que no aprovechara para imprimirle su personalidad. Prolífero en todos los órdenes, escribió incontables obras de teatro, piezas literarias en todos los estilos, destacando en cada uno de los que trataba. Desafiando todas las leyes de la prudencia y de la sensatez más elemental, me arrogué la osadía de beber en el mismo pozo en el que él lo hacía. Cuando sentía en mi rostro el frescor que subía del pozo, no pude evitar la emoción de identificarme con lo que Lope Félix debía sentir en los meses de estiaje.wp-1518982220441..jpeg

Siento el pudor natural que me inspira, escribiendo sobre el hombre que con más pureza y elegancia escribió en la lengua castellana. Al firmar en el libro de visitas, una vez más es Lope quien se asoma a mi mente. Esta vez trae una sonrisa para estimular mi ánimo y me anima a que siga emborronando papel. Que no decaiga.wp-1518982262373.jpegSe lo agradezco y le prometo seguir mientras las fuerzas me acompañen y Dios me lo permita.

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EN OCHO DÍAS DOS OBRAS DE TEATRO

.Y cada una, más divertida. Diferentes y ambas aleccionadoras. En Ibiza, con mis entrañables Celia y Toni, vi “Cíclope y otras cosas del amor” y en Madrid, hoy, con mis, no menos encantadores Beatriz, Susana, Carlos y Pablo la obra escrita por Manuela Reina para el incombustible Arturo Fernandez, a quien acompañaba en el reparto la actriz Carmen del Valle. En el Cíclope disfruté de la muy buena interpretación de los cinco actores que intervienen en la obra, tres damas y dos caballeros. Sobre todo, llamó mi atención la limpieza del texto y los mensajes de rabiosa actualidad que el autor que, a su vez, también dirige la obra, nos envía con exquisita delicadeza. Cada uno de los intervinientes desempeña con soltura su papel, pero debo destacar, en lo que a mí respecta, lo que me impactaron, ciertos parlamentos de la dama que tiene una labor más oscura en el vivir cotidiano, que le asigna el autor. Salí reconfortado, viendo las coincidencias que tenemos el autor y yo, en lo que se refiere al amor.

La obra que Manuela Reina escribió para el Simpático y siempre admirable Asturianín Arturo Fernández, cumple a plenitud sus objetivos. Es un traje a medida para el esbelto y proporcionado cuerpo de Arturo quien, como siempre, lo luce a plenitud. Le acompaña en el reparto la bellísima actriz Carmen del Valle quien tiene que soportar lo normal en estos casos: Unos textos y y unas formas a medida de su pareja, a los que ella debe adecuarse, labor, no siempre fácil de realizar.

Aconsejo encarecidamente las dos obras. Muy diferentes entre sí pero que estoy convencido que llenarán las aspiraciones de pasarlo bien, de todos los que las vean.

En resumen, una semana muy enriquecedora y que una vez más le agradezco a la vida me la haya propiciado. Mañana, otra vez a la Universidad, después de esta semana de Carnaval, que nos abre las puertas de la clase y de la austeridad, según el credo Cristiano. A cumplir con los dos. Al menos intentar hacerlo.

LA ELEGANCIA SE VISTE DE SENCILLEZ

Por méritos propios, los habitantes de las Islas Baleares, tantos los aborígenes como los que llevan muchos años viviendo en ellas, se distinguen por muchas cosas. Inteligentes, laboriosos, familiares, amantes de sus costumbres, no olvidemos que en alguna de las islas, no hace falta mencionar cuál, solo contraen matrimonio entre miembros de la misma etnia. Al menos ésto sucedía hasta hace muy poco. Sin embargo de lo que no pueden presumir es de afabilidad en el trato, fuera del ámbito comercial. Dicho todo eso, cuento: Llegué a Ibiza hace unos días. Me hospedé en el Hotel Ereso. Tengo que mencionar el nombre para situar a los protagonistas de mi “Mini Historia”. Al poco de llegar me acerqué a una casa de alquiler de coches que hay enfrente del hotel, Renta Car. Un señor de mediana edad, con barba, luego supe que se llama Paco, me atendió correctamente. Cuando fui a recoger el auto alquilado, además de Paco había una joven y muy bella señorita. En todo momento, como no podías ser de otra manera, me porté con la debida corrección. El trato recibido fue de la misma o parecida identidad. Terminó mi estancia en la Paradisíaca Isla. Devolví el auto alquilado. Siempre con el mismo exquisito trato y me despedí. No se me escapaba que entre los alquiladores y el receptor, se había creado una corriente de simpatía, sin que ninguna de las partes mostrara otra cosa que no fuera eso, el respeto mutuo. Cuando cumplí el periplo de estancia en la Isla, devolví mi auto, entregando las llaves. En esta ocasión, se hallaba solamente el mismo señor que me atendió el primer día. A la hora de partir para el Aeropuerto, fuimos requeridos para subirnos al autocar que nos llevaría al mismo. Estando a la espera de que el responsable del autocar guardara mi maleta en el lugar correspondiente, noto que llaman mi atención con unos sutiles golpes en mi espalda. Me vuelvo y, cuál no sería mi sorpresa cuando vi que los que llamaban mi atención no eran otros que Paco y la bella dama que le acompaña en el establecimiento. El único objeto de su presencia era el despedirse de mí. Me habían visto desde su lugar de trabajo y vinieron única y exclusivamente, a desearme buen viaje. Ni que decir tiene que les expresé mi más profundo agradecimiento, prometiéndoles volver a visitar en cuanto aparezca de nuevo por Ibiza.

Una vez más me ratifiqué en mi profunda convicción de que nosotros mismos somos los responsables del trato que se nos dispensa, en el noventa y nueve por ciento de las veces. De nuestra actitud, depende la actitud de los demás. Gracias Paco y gracias bella y desconocida dama, por haber demostrado que no cuenta la cantidad del tiempo que se conozcan las personas, sino de la calidad que le pongas al tiempo del encuentro.

SIENTO VERGÜENZA

Así es, siento vergüenza. Antes de entrar en materia acorde con el título, aclararé algunas cosas. Primero, debo decir que no soy un modelo en nada. Ni en tolerancia, ni en comportamiento social, humano, como persona, en fin que no puedo dar lecciones de bondades a nadie. Aún así, repito siento vergüenza cuando observo actitudes en muchas personas con las me encuentro en mi caminar por la vida.

Estos días estoy pasándolos en la, otrora paradisíaca isla de Ibiza. He venido propiciado por uno de esos programas del INSERSO. Me hospedo en un hotel que ni es mejor ni peor que otros de la misma categoría. Habitación individual. Ahí ya empiezo a definirme. No soportaría compartir mi estancia con una persona que yo no escogiera. En fin, todo normal. Dejándome llevar de mi carácter, los primeros días me dedico a observar a los compañeros de estancia. Así como servicio de todas las actividades del hotel, tales, recepción, acondicionamiento de habitaciones, limpieza, comedor, tipo de comida, presentación, calidad, cantidad etc. etc. En esto último, para mi complacencia, nada fácil de  conseguir, observo que tanto la calidad como la cantidad, cumplen todas mis expectativas. (Luego sigo, porque se me ofrece un día espléndido, después de varios lluviosos y fríos.)Ya estoy aquí de nuevo. Este espacio de tiempo, me ha servido para recapacitar en lo que pensaba escribir y sigo pensando. Se supone, a lo mejor es mucho suponer, que la mayor parte de los que gozamos de esta oportunidad que nos brinda la situación actual de nuestra querida España, de viajar donde nos apetezca, a precios muy módicos, somo de una economía normalita, tirando a baja. Que la mayoría han sido víctimas, en el decir de algunos, bastantes, del despotismo de los que nos mandaban. Tal situación debería aglutinar entre nosotros una buena armonía y comportamiento ejemplar de cooperación. Pues nada de eso. Hay ahora en este hotel unas 300 personas. Si tienes la curiosidad de andar por entre los grupos y escuchar lo que comentan, te das cuenta que están disconformes con casi todo, por no decir todo. que la comida está mal condimentada, que está sosa, que está salada, a veces la de la misma bandeja. Que si las camareras son lentas. Que las camareras andan tan deprisa que atropellan. Que recogen a la hora en punto que consta en las ordenanzas de régimen del hotel. Que ya podían  esperar un poco más. Al franquear las puertas del comedor se atropellan. Esta mañana casi se llegan a pegar, dos vestidos de pantalones. No quiero ponerle sustantivo porque ninguno me cuadra. El motivo no era otro que uno quería meter a la tostadora, cuatro trocitos de pan y al otro le parecía exagerado. Cargan los platos que dejan chicas a las pirámides de Egipto. Después gran parte de la carga queda encima de la mesa. He visto coger las servilletas a puñados. seguiría y no pararía. Hace unos días un individuo que se dedica a publicar artículos en un periódico Británico, decía en uno de sus escritos sotopotocientas linduras sobre los españoles. Levantó mucha polvareda dicho escrito. Menos mal que no vino a uno de los hoteles donde nos albergamos los del INSERSO, que si lo hace, el día de la publicación del subsodicho escrito, el tal periódico tendría que hacer tirada de doble papel. ¿Tanto nos costará ser un poco más coherentes, ser más agradecidos a  la vida y vivirla con un poquito de cordura? Alguien dirá que, no todos son así. Cierto, pero sí la gran mayoría. Os lo aseguro, viendo todo esto y oyendo lo que uno no quiere escuchar, se siente vergüenza de pertenecer al género que le llaman humano. Como queda dicho, no fue un “calentón” lo dejé enfriar 12 horas.

P.D. Si quereis disfrutar en este último tramo del camino de nuestro vivir aquí abajo, apuntaos a los viajes del INSERSO y divertíos. Como el título de mi libro que saldrá antes de dos meses, MERECE LA PENA. Viajar y leer mi libro cuya venta va dedicada a MENUDOS CORAZONES. Íntegramente. Buenas noches.

HACIENDO CAMINO POR IBIZA


No importa el lugar ni el momento. Lo que importa es aquello que nos define como individuos coherentes. Llego a la paradisíaca Isla pletórico de proyectos. Todos sencillos. Ellos son los que conforman mi vivir. Los grandes están reservados para gentes importantes. Dentro de su sencillez, mis proyectos, son míos y no transcienden los límites de lo cotidiano. Dos amigos, Celia y Toni, me esperan. Llegar y besar el Santo. Tarde gélida, desapacible. Apetece guarecerse en un lugar cerrado, donde ni el viento ni el frío castigue nuestros cuerpos. Qué mejor sitio que una sala de espectáculos. Celia lo solucionó. Teatro de la Ventosa. Única sala habilitada al efecto. Una obra, para mí, totalmente desconocida. Autor y Director, la misma persona. Título “El Cíclope y otras rarezas de amor”. Simpático argumento. Diálogos limpios, elegantes y didácticos.wp-1518352237828..jpeg Magistralmente interpretada la obra por 5 actores. Tres damas y dos caballeros. Repito, simpática, divertida y con enseñanzas dignas de tener en cuenta. Todo eso ayer. Hoy, a primera hora concentración a en la falda de la montaña próxima a Santa Inés. Reparto de bastones y “Caminante, no hay camino…” Unos dos cientos participantes nos ponemos en marcha siguiendo las pautas que nos indica el organizador. Buenos caminos. Algunos charcos, fruto de las abundantes lluvias caidas en estos últimos días y, sin apenas desniveles dignos de mencionar, vamos haciendo camino. Paisaje, con el sello genuino Ibicenco. Almendros en flor. Árboles retorcidos, quejumbrosos de los momentos vividos, unos. Otros con varios siglos de existencia, nos contemplan regalándonos el esplendor de al menos 300 años vividos. Pero hay que seguir. El camino se empina y  hay que seguir.IMG-20180211-WA0010.jpgHora del refrigerio. Impresionantes paisajes de montaña. La brisa de la mar nos saluda.20180211_113001_HDR.jpgRepuestas las energías, reanudamos camino. Hay que completar el trayecto programado-IMG-20180211-WA0004.jpgDespués de castigar el cuerpo, de justicia es, compensarlo un poco. Para eso nada tan acertado como ponerse en las expertas manos de Toni. Restaurante del Club Náutico de Ibiza. Mesa en lugar privilegiado, Toni, según el servicio del comedor, se lo merece. Menú, el experto Ibicenco, no lo duda. Por supuesto pescado y de pescado lo mejor. Así eswp-1518394498165..jpegUn día redondo para recordar y repetir. Gracias, encantadora pareja. Y desde luego, los que tengáis la oportunidad de gozar del conocimiento de Ibiza, de sus encantos de todo tipo, os aconsejo que consultéis a Toni. Éxito asegurado. Garantía absoluta.

¡CÓMO MOLA LA UNI! REJUVENECE

El tiempo transcurrido desde que comencé esta nueva etapa de mi vida, no solo me he sentido más vital sino que, además, no percibo haber puesto sobre mis espaldas unos cuantos meses más. La convivencia con personas muchísimo más jóvenes que yo, y habiendo compartido con ellas diversidad de opiniones y, a veces, encontrados criterios sobre cosas del cotidiano vivir, han hecho renacer en mí, las ganas de seguir y sobre todo, la invitación a reflexionar, hasta qué punto me hallo en posesión de una verdad que no siempre es la compartida. En absoluto me arrepiento de levantarme algunas mañanas pensando en la obligación de cumplir con mis deberes escolares para que la “Seño” no me llame al orden y me recuerde la obligación que tengo de ajustarme a las normas que rigen desde el momento que piso el suelo de tan sacrosanto espacio, cual es la Universidad.

Lo siento, no puedo extenderme más en el escrito de hoy, porque, hoy, precisamente hoy, la Profesora creo, es mi criterio, que se excedió un poco en los deberes encomendados. A todos. Cualesquiera que sean vuestras edades, os aconsejo, desde la humildad de mi posición, que no os arredreis y lanzaros a incrementar vuestros conocimientos, sea el tema que fuere. No importa. Es muy gratificante conocerte un poco mejor, a través del conocimiento que enseñan los libros y quienes de ellos entienden. ¡¡¡ÁNIMO!!!wp-1516730510933..jpeg

PASARON DOCE AÑOS

20180208_130456.jpgDoce años. Pasaron ya doce años, Amor, que te fuiste de mi lado. Te fuiste solo físicamente, porque te puedo asegurar que sigues  en mí, si cave, con más fuerza que nunca. No te imaginas Mamá, cómo cada instante de mi vida está presente tu imagen, tu palabra, tu sonrisa, tu mirar. Ya te dije muchas veces lo mal que lo pasé con Soledad. No sabía cómo compartir con ella mi estancia entre las cuatro paredes de la casa, ni en los espacios abiertos de los montes, ni cuando me encontraba entre una multitud que pudiera simular compañía. En ninguna parte nos soportábamos, hasta que decidí hacerme amigo suyo. Entonces, fue entonces cuando me dí cuenta la razón del bienestar que supone la Soledad. Es cuando mejor dibuja la mente todos los recuerdos. Es el momento en que puedo recrearme en los hechos acaecidos en nuestro vivir. En estos instantes, no puedo por menos que sonreirme. Me sonrío porque nos veo a los dos viajando para cualquier parte. ¡Qué más da! ¿Te acuerdas? Cualquier día de cualquier mes o año. Llego de trabajar. Atardeciendo. Desde abajo te digo ¿”Tomamos café?” Como contagiada esposa de un gallego, tú me conestas con otra pregunta ¿”Dónde?” ¡Qué más da! “Vente y lo pensamos”. Dicho y hecho. Un día nos fuimos  tomar café a Cuenca otra tarde parecimos en Albacete. ¡Qué importaban el tiempo o la distancia si lo compartíamos! Venir de viaje. Recorridos ya 500, 600 o más Kms. Llegando a casa. Ya la divisábamos. Nos mirábamos, tu sonreías. Yo sabía, conocía muy bien el mensaje que encerraba ese sonreir. ¡”Mira qué camino más simpático”! Decías o decía yo. ¡Qué más da a dónde vaya! Nos perdíamos por él. Nunca de tu boca salió un no. Para nada. Cuando me llamaban a Dirección para cambiar de aires, al llegar a casa, solo me preguntabas

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¿”Cuándo nos vamos?” Ni te importaba a dónde. Para qué. Lo importangte era compartir nuestras vidas. Es que eres GENIAL. Hace unos días le comentaba a un amigo la anécdota de la Filarmónica de Tokio. Barcelona Año 1971. Debía ser por el mes de Septiembre. Tú en estado muy avanzado de Buena Esperanza. Nuestro hijo Habitaba los últimos meses en el Palacio Maravilloso de tus entrañas. Cuando entré en la casa, tenías el rostro descompuesto por el insoportable dolor de muelas que te  aquejaba. Nos abrazamos y yo en tono tristón te comenté. ¡Cómo lo siento, Amor! Precisamente traía dos entradas para ir a escuchar al Palau  la Filarmónica de Tokio, pero en estas cisrcunstancias en las que te encuentras…Pero no te preocupes, e las damos a los vecinos… “Ni hablar.  Aquí o allá, me va doler igual. Al menos allí, estaré escuchando y gozando con algo que me encanta” Te pusiste tus mejores galas y nos fuimos al Concierto que resultó maravilloso. ¡¡Qué poco nos puede culpar la vida que no le hubiéramos aceptado sus ofertas!!

Hace doce años, Amor y sigo Rumiando en Soledad, todo lo vivido. Solo puedo decirte GRACIAS.IMG-20151209-WA0000[1]