EL CAMINANTE: ERUNDINA DA GAYA.

               Moza como ella no pisaba por los “coyos” de Beariz y alrededores. Alta, esbelta, proporcionada, tanto de estatura como de cadera, pecho y cintura. Se cuidaba porque gozaba gustándose. Triste de la persona que no se gusta a sí misma, y el caso es que abundan. Si no te gustas a tí mismo ¿cómo vas a gustar a los demás? Aunque lo disimulemos, a nadie queremos tanto como a nosotros mismos. Erundina, Garrana por casta y naturaleza, su padre, el tío Celestino, era hermano de mi madre, sabía lucirse como nadie. Sus largas bien torneadas piernas fueron las primeras, en Beariz que se cubrieron con medias de “cristal”. Así se les llamaba a las primeras medias de Nylon que llegaron por estos pagos. Erundina era tan bella como frontal, para ella no existían las curvas dialécticas, al pan pan y al vino vino. Al que le guste, estupendo y al que no, que le eche azúcar. Estoy convencido que mi prima tenía virtudes mucho más resaltables que las físicas de las tanto hablo. Teniendo en cuanta mi corta edad, no estaba yo capacitado para captarlas y solo menciono aquellas que mis infantiles ojos veían. Además de todo lo dicho, ella cantaba como los propios ángeles. Aunque yo era muy niño, la recuerdo cuando los jóvenes organizaban el baile delante de la casa del tío Bugallo con pandeiretas, latas de sardinas, de aquellas redondas de tamaño mediano, y algún bombo, si lo había, y cuando agarraba la pandeireta y cantaba, su voz sobresalía por encima de todas las demás. Se casó con el Oficial, un buen hombre. Ella se fue antes que su marido. Lo hizo como lo hacen los escogidos, muy joven. Para tí, querida prima, mi abrazo envuelto en un tul de color azul, que es como asoma a mis recuerdos tu graciosa figura plena de encantos y donaire.   

 

EL CAMINANTE: SOLO UNAS LETRAS.

Sí, querido Dani: Solo unas letras para contarte alguna cosilla de por aquí y para demostrarte, como te digo siempre, que tú no te has ido, estás dando una vuelta por algún paraje al que nosotros no podemos acceder en estos momentos. No te olvidamos y eso demuestra que sigues aquí, hablamos un sin fin de veces de lo que hacías y de lo que enfadábamos a tu padre. Por cierto, ya viste cómo se lució en las elecciones pasadas, ganamos por goleada. Mira que está flaco, pues no cabía dentro de la ropa de lo inflado que estaba y aún sigue. Por eso yo le hago bajar a la tierra, como cuando tú y yo lo hacíamos. Por cierto, con esto del Coronavirus, le tengo castigado y no le dejo sentarse en tu sitio. Se cabrea, pero le voy a tener castigado un poco más. El jamón grandote que tenías siempre a tus espaldas, lo hemos quitado, pero en honor a tí, hemos puesto un lacón, pequeño, pero no deja de ser un lacón de Porco Celta. Todos los días veo a tus abuelos, están muy bien, el abuelo Alfredo, recorriendo los caminos con su perro y la abuela Asunción colaborando en la Iglesia para que la gente no se contagie. Ah, tengo que darte una noticia muy importante para mí: Tengo novia. Sí, sonríe, pero sigue leyendo para que te rías más fuerte, se llama Lorena y tiene treinta y cuatro años. ¡¡¡A que te gusta la noticia!!! Es muy buena persona y somos muy felices. Dios quiera que dure mucho, hasta que yo vaya contigo. Por cierto, tú que eres un gran rapaz y desde ahí puedes hacerlo, ayúdanos. Por hoy te dejo querido Dani. Dejo de escribirte porque dejarte, NUNCA. Te llevo siempre en mi corazón. Un fuerte abrazo.

EL CAMINANTE: SIGUE FLUYENDO EL CORDÓN UMBILICAL.

En el día de hoy nos honró con su presencia otro Peregrino ejemplar procedente de los pagos de Vila do Conde, Portugal, Fernando Silva. Ignoro si antes de cruzar la frontera, hacen cursillos de elegancia en el decir, mesura en sus actitudes, prudencia en su trato o son así de propio natural. Lo cierto es, y de ello doy fe, que todos los Peregrinos que nos llegan por O Caminho da Geira e dos Arrieiros son un modelo de civismo y otras virtudes que públicamente reconocemos todos los que tenemos la fortuna de compartir con ellos momentos inolvidables. En justa correspondencia nuestro Alcalde, Manolo Prado se desplazó al lugar de reposo del Peregrino con el sello correspondiente para sellar su credencia. Hecho que agradeció Fernando, con muestras encomiables de gratitud. Honor a quien honra merece.

Fernando Silva es una de esas personas que en cuanto te encuentras frente a él, te ha ganado para su causa: jovial, cercano, familiar como si le conocieras de toda la vida. Como el lugar donde repondría fuerzas y pernoctaría en la noche de hoy, no era el habitual. Lorena y yo fuimos a esperarle en el Camino en pleno monte. No hubo protocolos en nuestro encuentro, hasta la brisa, hasta ese momento suave, agilizó un tanto su fuerza para que la floresta aplaudiera la bella estampa que representábamos.

Caminamos un pequeño tramo juntos, mientras Fernando nos hacía un relato de los días que llevaba haciendo el Camino. Se hacía lenguas de todo lo encontrado y repitiendo las bondades de todo lo visto. Había realizado etapas de hasta más de treinta kilómetros y se encontraba dispuesto a cubrir mayores distancias. Lo único que se lo impide es su avidez por recrearse en la belleza que le regala la naturaleza y con la que se recrea hasta la saciedad.

La generosidad del Peregrino está en consonancia con sus valores humanos que le sitúan en la ruta que le conduzca a la Tumba del Hijo del Trueno, para premiarle con un abrazo de amor. Por si nuestra memoria flaqueara, nos deja el bello recuerdo que con orgullo honra estas últimas palabras. BOM CAMINHO FERNANDO. Santiago te espera.

EL CAMINANTE: EL AMIGO QUE NUNCA SE VA

Dicen los que de ello saben, que los amigos de verdad, nunca se van. Es posible que, físicamente desaparezcan de lo que alcanzan a ver nuestros ojos, incluso parezca que ya no nos acompañan en nuestro cotidiano caminar. Nada más lejos de la realidad. Nuestra vista puede dejar de verlos, pero de nuestras vidas, jamás se apartan. Florencio Gulías Barros, tú eres la representación genuina de lo que expreso en mi reflexión.

En esta imagen que guardo en mi recuerdo con el cariño que tú imprimiste al momento compartido, allá en nuestro querido y admirado Centro Gallego de la Capital de México, que tú tan digna y admirablemente presidías a la sazón, me honrabas con la insignia de la Entidad. En aquel momento sonreía infinitamente orgulloso de lo que aquello significaba para mí. Hoy los ojos se me llenan de lágrimas que brotan de lo más profundo de mi corazón.

No puedo seguir, querido y admirado amigo. La razón se me nubla y la mente se sumerge en las profundidades insondables del sufrimiento. Solo mi alma se revela, sabiendo que llegará el momento del feliz reencuentro. Te ruego seas mi valedor ante el Sumo Poeta para juntos eternamente caminar.

ELCAMINANTE: PEREGRINOS, CORDÓN UMBILICAL QUE NOS HONRA

Con la familia Peixoto frente a la Catedral de Santiago

El Camino de Braga a Santiago, denominado O Caminho da Geira e dos Arrieiros, es un auténtico cordón umbilical por donde fluye un peregrinaje de estilo y de clase excepcional desde el País Hermano, Portugal. A pesar del difícil momento que nos toca vivir, tomando toda clase de precauciones, desde varios punto de España y en particular desde Portugal, nos están llegando grupos de personas, haciendo este Camino y no se cansan de elogiar la elección escogida. En estos últimos días nos honró con su presencia, una pareja irrepetible: Vera y Joaquím. Su profesión se desenvuelve en el ámbito de las artes marciales. Introducirse en el Currículum Vitae de este excepcional tandem es sumergirse en un océano de placeres inconmensurables. Sin bucear el los años más juveniles y partiendo de las olimpiadas de Londres y pasando por unas vivencias de múltiples eventos en diferentes países, ya como deportistas de élite como de Entrenador que llevó a los equipos de artes marciales del país hermano, Portugal, a lo más alto de su historia, en el caso de Joaquím Peixoto, en el de su bellísima esposa, como primera figura de Fitness. Sin embargo, no son los múltiples éxitos logrados los que les hacen grandes, sino su maravillosa humanidad como seres humanos.

Legado agradecido de Vera Peixoto, quién a falta de otros medios al amanecer, antes de su partida, se sirvió de su lápiz de ojos para dejar huella de su faceta artística.

EL CAMINANTE: FALTAN COLLARES

Érase un pueblo tranquilo donde sus gentes vivían en paz y armonía. Esa paz y sosiego se manifestaba sobre todo en ver a las personas caminar por los lugares que mejor se prestaban para ello. El respeto hacia los demás se reflejaba en que cada cual vivía su vida sin que los demás interfirieran. No es descabellado pensar, y así sucedía que, siempre hay los propios comentarios que hacen la convivencia más amena. Esa situación daba normalidad al cotidiano vivir. Uno de los grupos de esas buenas personas solía caminar por unas trochas que no eran de las más amenas y cuidadas, sin embargo a ellas les apetecía hacer ese recorrido. Todos los días, cuando pasaban por cierto paraje, les salía al encuentro un perro delgaducho, hambriento, más feo que picio, huesudo, desdentado, mugriento y maloliente. Los tranquilos paseantes les decían que se fuera, incluso les amenazaban con darles, sin que lo hicieran, con un palo. El asqueroso chucho no hacía caso de nada y seguía erre que erre cada vez que los veía pasar. Hasta llegó con sus cochambrosos y sucios dientes, con morder a alguno de ellos. En una ocasión que se unió al grupo de paseantes un viejito que acababa de regresar de un país lejano, el asqueroso perro, como cada día, salió a molestar a los pacíficos paseantes. Uno de ellos, que llevaba una vara en la mano, molesto porque les interrumpía la conversación, amenazó al can con darle un estacazo. El nuevo acompañante al verlo le recriminó y le dijo: “No, no le amenaces, no le hagas caso, esos animales ladran así porque no tienen otra cosa que hacer y nadie los tiene en cuenta, ni les han tenido nunca, porque jamás, ni hicieron ni sirvieron para nada, solo para eso. Ellos lo saben y justifican su vida ladrando”. Así lo hicieron y a partir de aquel día, el huesudo, maloliente y asqueroso perro, con su mugriento rabo entre las piernas, dejó en paz a los tranquilos caminantes y se dedicó a mordisquear las pulgas que inundaban su desaliñada pelambrera.

EL CAMINANTE:BEARIZ SE ENGALANA DE BELLEZA

wp-1596835042512848737087508913452.jpgQue Beariz no tiene fronteras, lo sabemos todos los que por el mundo caminamos. Baste para dar fe de lo que digo, tanto en el título de este escrito como en las primeras palabras con las que lo inicio. El Restaurante Mexicano de Beariz se vio hoy honrado con la presencia de de doce bellísimas Damas quienes, con sus encantos personales, saber estar, elegante vestir y, sobre todo, su excelente estilo de personas, honraron nuestro pueblo para degustar los tradicionales sabores de la cocina mexicana de la que son fieles admiradoras.wp-15968353555115435268089574352791.jpg Por si la presencia de tan distinguidas damas no superara todo lo pensable, desde el hermano Portugal, un matrimonio encantador Peregrino, oriundos de la inigualable Braga, también nos acompañaron dando el toque de internacionalidad a los fogones de Javier, quien se superó en conseguir que saliéramos todos elogiando su bien hacer. Vera y Joaquím BOM CAMINHO

EL CAMINANTE: MI TÍA MARÍA A COMERCIANTA

La tía María “A Comercianta” era hermana de mi madre. Estaba casada, cuando yo la recuerdo, con el tío Manuel Fornos, de mote le llamaban el tío Hermoso. Lo de Hermoso, no era ironía, era una cruda y real sátira, porque el pobre, cuando la Madre Naturaleza repartió la belleza, él debía estar escondido detrás del eucalipto de Merelles por cuyo motivo no lo vio y pasó de largo. Sin embargo era buena persona, al menos eso decía la gente, yo apenas tuve trato con él. Pero vayamos al lado de mi tía María, de la cual tengo que hacer un relato muy diversificado. ¿Por qué? sencillamente porque su vida tuvo tantas alternativas vivenciales que es menester estudiar en profundidad. Dio a luz diez hijos (10). Confío no dejarme ninguno en el tintero. En unos tiempos como eran aquellos años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo pasado, levantarse por la mañana con lo poco que había en las casas de las aldeas y tener que preparar comida para doce personas, había que ser muy “comercianta”. Y tengo que decir que a mi tía no se le murió ningún hijo de hambre y todos se criaron con muy buen aspecto y sanos. Lo de “comercianta” tiene una larga historia, baste con el comentario de verla a ella llegar a una feria: Soutelo, Doade, San Pedro o cualquier otra; saludar al dueño o dueña de un puesto de verduras, frutas o cualquier otro producto y en cuanto veía que se arremolinaba algo de público, se ponía al lado de la propietaria del puesto para ayudar atendiendo a la clientela. Se las arreglaba para, sin menos cabo de su honradez, sacar producto de su bien hacer. La más joven de sus hijas, por cierto bastante guapa de jovencita, era algo traviesa y le encantaba andar siempre por encima de los muros. A mi tía, mi persona no le caía mal del todo y veía en mí un posible enlace con su hija. Yo quería mucho a mi prima, pero nada más lejos de mí que pensar en compartir mi vida con ella. Mi tía, siempre me decía lo mismo: “Pepiño tiene algunos instintos de cabra, por eso siempre anda por encima de los muros, pero no es mala, puede ser una buena esposa”. Cuanto más me decía mi tía aquello, más huía yo de mi prima. A ella le sucedía lo mismo conmigo. Por eso nunca llegamos a nada, para fortuna de los dos. Una parcela donde mi tía María demostró más capacidad de mujer fue en su entereza de carácter recio. Posiblemente me equivoque, como máximo en uno al decir que enterró  a tres o cuatro de sus hijos, alguno con poco más de veinte años. Mujeres con la reciedumbre de mi tía A Comercianta, ya no las paren las madres de hoy. Vaya en ella, en su capacidad de sacar adelante una familia, reinventándose cada día para darles de comer, vestir y calzar. Mi humilde homenaje a las mujeres que hicieron en esta tierra el milagro de conseguir vivir cada día, ellas y sus proles.