DESPERTAR EN FUENTIUEÑA DE TAJO

wp-1461847155807.jpegEsta mañana cuando me desperté, no lo hice con el cántico de Pico Amarillo ni con el repiqueteo de Papo Rubio en los cristales de mi ventana. No puedo negar que esa manera de saludar el día no me llena de placer. Pero hoy, fueron tres Ruiseñores sonrientes los que llenaron de incontroladas emociones mis somnolientas retinas. Tres de mis nietos más pequeños me daban la bienvenida al nuevo día. Tres lindísimas caras alegraban mi despertar, antes de salir para sus colegios. Beatriz, Irene y Jacobo, llenaron mi viejo corazón, de una savia nueva que me permite enfrentarme al  día que nace, con ganas renovadas de ser mejor persona. Y, desde luego agradecer a la vida este maravilloso regalo de compartir con los nietos momentos tan bellos e ilusionantes.

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HOLA MAMÁ DE MIS HIJOS

Buenas noches Mamá. Ya es tarde. Bueno, según por el lado que lo mire. Es tarde para ser Sábado y es temprano para ser Domingo. Justamente es la una de la mañana. El sueño ya me puede. He tenido una familia de cinco miembros, a comer, un matrimonio con tres niños y ya sabes que preparar todo, lleva su trabajo. Pero muy contento. Comieron bien, quedaron satisfechos y eso es lo que gusta. Teniendo en cuenta los nacimientos que se producen en la actualidad, en el seno de las familias, tener el placer de sentar a tu mesa una pareja con tres hijos, es un honor y un placer. A pesar del cansancio, tenía  necesidad de hablar contigo unos momentos. Te echo mucho de menos y quería decírtelo. Te parecerá una tontería, pero es así. Y ¿Sabes lo mejor? Cada día noto más tu ausencia. Creo que estoy aprendiendo a ser mayor y tener menos miedo a irme de este mundo. Aunque también es cierto que, cuando me acuerdo que, según nos comentaba, no consigo saber qué Teólogo era, que luego ahí, donde tú estás, ya no conviviremos como pareja, lo mismo que te ocurría a tí, me sucede ahora a mí. Me enfado. De lo que estoy convencido es que compartiremos una eternidad juntos. Amándonos como siempre lo hemos hecho. Me revolotean las mariposas en el estómago pensándolo.20160424_015236.jpgCuando algunas personas leen nuestras conversaciones y se enteran que nos queríamos tanto y que yo llevo una vida activa, viviendo, no lo entienden muy bien. Piensan que debería estar encerrado dentro de una caja de tristeza, de amargura, de añoranzas, con unas orejeras que no me permitieran ver más allá de la medida de mis pestañas. Qué poco saben de lo que es vivir. Siempre lo comentábamos. “Tenemos que aprender a ser mayores para vivir la vida en cada momento como se debe hcer” Por razones del propio  destino a tí no te fue dado ser mayor. Te fuiste joven y yo intento cumplir nuestro precepto, viviendo dentro de los límites que ella, la vida, me permite. No es nada fácil, te lo aseguro. Pero tengo muy en cuenta aquello que también nos decíamos: “Siempre hay que sonreir. Los que nos quieran bien, serán felices viendo que nosotros lo somos. Y los que nos quieran mal, se fastidiarán pensando que a pesar de las dificultades, seguimos siéndolo” Eso a pesar de la gran Familia que conformaste. Maravillosa. Sobre ella, precisamente, te iré contando cosas dentro de pocos días. Te gustará saberlas. Seguiría hablando contigo hasta la amanecida pero no debo abusar. Este cuerpo, casi ochentón, me marca los tiempos. Pero no puedo cortar sin reiterarte mi más profundo amor. Te aseguro que son muy pocos los momentos que no comparto contigo. Fueron tan maravillosos que el recordarlos, me reconforta. Porque es una realidad lo que siempre te decía y sigo dicendo, Amor.Tu eras y sigues siendo, una fábrica de Felicidad. A pesar de no estar aqui tu cuerpo, continuas fabricándola. Me atrevería decir, que cada día produces más. Sigue mostrándonos el camino. Amándote, nos haces ser mejores. Te quiero y lo que es mejor, como a tí te gustaba que te dijera: Me sigues gustando.

¿SUEÑO, FANTASÍA O REALIDAD? ¿QUIEN LO PUEDE SABER?

Le costó revolverse en la cama. Se encontraba espeso. La boca tenía sabor a empanadilla casi cruda. Intentó incorporarse y no pudo. Pensó. No, no estuvo la pasada noche en ningún lugar que propiciase el estado en que se encontraba. No había bebido alcohol de ninguna clase.  Trabajó en su habitación en un proyecto que le ilusionaba. Del asiento de su mesa se fue directamente  a la cama. No hubo nada anormal. Sin embargo durante  la noche el sueño  fue agitado. Sobresaltos afectivos. Mujeres que inquietaron su ánimo. Figuras y formas femeninas excitantes por su voluptuosidad. Todo ello golpeaba en su cabeza que amenazaba estallar. De un salto se metió en la ducha.  Ni esperó a que  saliera el agua a la temperatura corporal. Sin terminar de secarse, con la toalla frotándose el cuerpo, salió al jardín. Era relativamente temprano. Día festivo. Ni colegios ni despachos obligaban al desperezo tempranero. El sol iba subiendo por el arco celeste y sus rayos calentaban  el ambiente. Disfrutaba del silencio y de la soledad reinante. Ni se preocupó de que la toalla, perezosamente  se deslizase por su cuerpo desnudo. Institntivamente comenzó a realizar unos suaves ejercicios para desentumecer los músculos, aún no  liberados, a pesar de  la reconfortante ducha. Tal había sido el agarrotamiento nocturno que necesitaba darle tiempo para que retornaran a su estado natural. Sin embargo los recuerdos de los momentos vividos en los sueños, seguían martillando  su cerebro. No le hallaba una explicación lógica a lo sucedido. No obstante intentaba buscar una explicación al estado en que le habían colocado las pesadillas que seguían coaccionando su actitud. Caminaba mientras pensaba en todo ello. Sin darse cuenta, estuvo a punto de tropezar con el seto que delimitaba los jardines. A pesar de ser tupido, los alibustres permitían ver,  con cierta dificultad, el jardín  vecino. Enfrascado como iba en esos pensamientos , se paró justo cuando tropezó con las puntas de las ramas más salientes. Cuando iba a retornar, se paró en seco. En el jardín de al lado, al borde de la piscina, muy cerca de donde él se hallaba, vio  un cuerpo de mujer. Tendido sobre una toalla azul, con la cabeza sobre sus brazos que se entrecruzaban debajo de su rostro. Recordó que ese cuerpo escultural que desprendía destellos de luz al besarlo el sol,  y que el solo verlo despertaba toda clase de sensaciones,  tal cual, él lo había visto en sueños. Aquel cuerpo que tomaba el sol al otro lado de la valla, lo había tenido en sus brazos la pasada noche. Así la encontró en la orilla del río. Estaba en la misma posición que tiene ahora al lado de la piscina..La única diferencia está en la toalla sobre la que se tiende. En el río, en vez de toalla, era un lecho  de mirto que resaltaba aún más el dorado color de su piel. El subía por la orilla del río y al rebasar un macizo de arbustos que había entre dos prados, casi se tropezó con ella.  Tumbada con la cara entre las aromáticas ramas de mirto. Su rubia cabellera recogida en un sencillo moño para que no impidiera que el sol accediese a la piel. Sus redondeados hombros hacían adivinar un armónico seno que, para confirmar la presunción, parte de sus redondeadas formas asomaban por los laterales de su busto. El conjunto de espalda, cintura y caderas, semejaban un reloj de arena en posición de reposo.  Una mini braguita, cuya presencia se perdía entre las redondeadas  nalgas, era el único objeto extraño en aquella adorable figura que solazaba sobre una cuidadosa cama de aromáticas hojas a la orilla del río. Las piernas semejaban  un semicerrado compás que le daba un plus de excitante erotismo a la bella figura que allí estaba tendida. No quiso  aproximarse más. Temía romper el encanto de aquella estampa bucólica que la fortuna le regalaba.  El tiempo se detuvo para él.No supo cuánto permanecieron sus pies sin moverse del sitio. Aquella visión le producía éxtasis. Desearía eternizarla. Lo hizo retornar  del estado idílico ella, al darse la  vuelta. Cuando la joven  se encontró con el curioso individuo que la observaba, ni se inmutó. Al contrario de lo que él temía que ocurriera. En su rostro asomó una sonrisa de complicidad al contemplar la cara de admiración que el joven ofrecía. Y fue ella la que rompió el silencio con un saludo de normalidad absoluta,  al que él correspondió bastante nervioso. Posiblemente la situación que se creó, colocando  como dueña de la escena a la joven, le favoreció a él. Ejerciendo de anfitriona, con un gesto, le invitó a que tomara asiento a su lado, mientras ella se colocaba la parte superior del bikini. Cuando él accedió a la gentil invitación, le tendió la mano para que se acercara un poco más. El obedeció al momento. En el diálogo no había palabras. Hablaban los gestos. Los sentimientos se adueñaron de  todo, hasta de su propia identidad. Los espacios se abrieron hasta lo infinito. Perdió la noción del tiempo sumergiéndose en una realidad nunca pensada. La luz dió paso a la tenue y acariciante penumbra y un hálito divino se adueñó de su ser.

Como un trueno que despierta la natualeza dormida, sonó aquella voz de hombre. La bella del jardín respondió a quien reclamaba su presencia desde la casa.

Se rompió el hechizo. El procuró su toalla. Cubrió su desnudez.

AL FIN LA HE CONOCIDO

Es cuestión de paciencia, constancia y fe en uno mismo. El tiempo no me acompaña. Este mes de Abril quiere hacer honor a su nombre y a fe que lo está consiguiendo. No hay día que la pertinaz lluvia no salga a escena. Y lo malo no es que salga al principio de la obra, en  medio o al final. Aparece cuando menos te lo esperas. Para que no parezca un monólgo, comparte sus apariciones con de granizo, nieve, viento, sol y los ingredientes que hagan falta para que mis recuerdos de la niñez, sigan vigentes en la actualidad. A pesar de todo ello la vida tiene unas coordenadas que hay que respetar. Hoy, cuando me disponía a tomar mi desayuno, tuve un presentimiento. Me levanté muy sigilosamente. Algo me decía en lo más íntimo de mi rincón, donde riego mis ilusiones, que tenía cerca el logro de un afán. No en vano, en cuanto me levanté, esparcí unos granos en el comedero de mis amigos Papo Rubio y Pico Amarillo. Tomando toda clase de precauciones me asomé por el borde de la ventana y allí estaba otra vez Pico Amarillo.

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Pero estaba solo y lo que yo quería ver era  a su compañera. Quedé algo desilusionado. De pronto escuché un cántico que bajaba del cielo. Siempre me maravilla escucharlo  pero hoy tenía tonalidades celestiales. El cántico descendía de lo alto del Castaño. Lo que estaba frente a mi, al otro lado de la ventana no podía ser  Pico Amarillo sino su amada  compañera. En efecto. Conteniendo la respiración y evitando toda clase de movimientos que pudieran delatar mi presencia, tomé la cámara en mis manos y a través del cristal quise grabar la tan deseada mamá de los hijos de Pico Amarillo. La tenía allí, frente a mi ventana. Picoteaba los granos pero se la notaba nerviosa. Esde lo alto su amor trinaba más bello y más fuerte insuflándole ánimos diciéndole que él estaba vigilante. Que comiera tranquila. El cantando. Ella comiendo. Yo gozando, viendo y oyendo todo aquello.

MAMÁ GLORIA

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Tras Do Río es una aldea del Ribeiro Alto. Tras Do Río da nombre a la aldea y la aldea da identidad a un río cuyo caudal más reconocido  jamás pasó de 10 litros por segundo. Pero ambos, aldea y río, se necesitan, de lo contrario ni el uno ni el otro podrían tener reconocimiento de su existencia. Ambos conforman un lugar lleno de colorido y fertilidad. En la actualidad su población habitacional no pasa de 17 personas en 8 viviendas. Ninguno de ellos tiene menos de 50 años. La de mayor edad es Mamá Gloria que los primeros que cumpla abandona el número  8 para dar vigencia al 9. Mamá Gloria nació, vivió y su más ardiente deseo, quiera Dios que tarde, es morir en su querido Tras Do Río. Se casó muy joven con su adorado y austero Secundino quien le ayudó a criar a dos hijas. El Sr. Secundino, hombre habilidoso donde los hubiere, de profesión Zapatero. Dicen unos y lo corroboran todos, que a pesar de su auteridad, era hombre generoso de muchas artes para realizar cualquier clase de trabajo. Cuentan de él que era muy perfeccionista. Nunca plantó una huerta sin antes colocar su cuerda para que los surcos salieran rectos como mandan los cánones más ortodoxos. En los primeros años del siglo XXI se fue de este mundo dejando a Mamá Gloria y a sus dos hijas, muy consternadas. A las dos muchachas las adoraba, aunque, en el decir de las tres, cuando vino al mundo la hija menor, se llevó un gran disgusto que, inmediatamente, se trocó en la gran ilusión de su vida. Su Nena fue , hasta el final de sus días, su ojito derecho, el ser por la que bebía los vientos y daba su vida, si fuere menester. Ambas, las dos hijs le dieron dos nietos, un varón María del Carmen, la mayor y una hembra Rosa, la menor. Mamá Gloria se quedó solita en su casa de Tras Do Río dedicada a repartir felicidad y amor por doquier. Se levanta al despuntar el alba. Hace las labores de la casa y se va a sus huertos Reguenga o Figueiredo. En los dos cultiva toda clase de hortalizas y frutas. A sus casi 90 juveniles abriles, sin doblar las rodillas, es capaz de tocar el suelo con los codos. Trabajadora incansable. Conocedora de los secretos de la huerta como nadie. Recoge toda clase  de verduras  en cantidades industriales que reparte con generosidad a todo el que se acerca. Cría gallinas, conejos. Proteje los frutales para que los hielos invernales no los castiguen. Siendo una mujer de carácter fuerte, siempre tiene una sonrisa a punto para alegrar a todos los que la rodean. Eso sí, desde el primer día que te da, ya sea hortalizas o frutas, dice lo mismo: “Cuidalo que es lo último que hay” Frase que repite una y mil veces hasta que se agotan las existencias situación que nunca se produce. Le gusta renegar del tiempo. Si llueve mucho….Si llueve poco….Si hace calor…. Si hace frío…..Siempre por la incidencia que dicha situación climatológica puede tener en sus cultivos. Es generosa hasta la saciedad y mantiene una vigencia absoluta en la máxima de que “Cuánto más das más tienes. Igual que el amor. Dándolo crece más” Mamá Gloria es una de esas personas que hace que todavía se tiene que creer en la grandeza del ser humano. Nadie pasa por su puerta que no cargue  un saco de cariño, de simpatía y de todo lo que, en ese momento, haya en sus huertos o en su bien surtido corral. Siendo todo ello digno de admiración y reconocimiento, no lo es menos lo que, tanto ella como su desaparecido Esposo, inculcaron a sus hijas, quienes fieles a la educación recibida, son coherentes con esa filosofía. ¡Qué grande es el ser humano cuando es persona y ejerce como tal! MAMÁ GLORIA es la representación genuina de una estirpe que honra estas tierras tan denostadas, desconocidas y hasta ignoradas. Gracias Mamá Gloria por ser como eres.

UN PASEO CON LA COMPAÑERA IDEAL

Como la mayor parte de los días, desde que comenzó Abril, hoy amaneció lloviendo. Pico Amarillo ni apareció. Sí lo hizo Papo Rubio que a primera hora vino a tomarse su desayuno que hoy era diferente a los demás días. El menú consistía en pan tierno desmigado, con lo difícil que es convertir en porciones pequeñitas el pan recién horneado. Pero él se las arregló y cuando cogía un trocito un poco mayor, levantaba el vuelo y desaparecía. Supongo que se lo llevaba a su amor que estará en labores propias de su sexo, como se decía antaño.  La pertinaz lluvia no cesó en toda la20160315_110816.jpg mañana.A eso del medio día, se conoce que alguien en el cielo estornudó y las nubes se asustaron dejando paso a un sol abrileño, que cuando el cielo le abre las ventanas, ya calienta un poquito. Aproveché el momento para  dar sentido a mi auto titulación y con la mochila a la espalda, para traer en ella algo de compra me eché al camino. Mi sombra, que ya nos echábamos de menos, se alegró de verme y poniéndose delante de mí, no se apartaba ni un momento. Al contrario, según hacíamos camino, se acurrucaba más a mi lado haciéndose más niña, deseando subirse a mis brazos. Si en algún momentoyo me distraía, ella se ponía de lado o detrás, para no molestarme, pero nunca permitiéndome que la ignorara. No pronuncia palabra alguna, sin embargo con su prudente  silencio me recuerda infinidad de cosas compartidas en el transcurso de nuestra inseparable existencia. ¡Cuántos caminos, senderos y trochas recorrimos! Momentos maravillosos jalonan nuestro devenir. Nos hemos divertido y llorado estruendosa y silenciosamente en multitud de ocasiones. Comenzábamos nuestro caminar, estirándose ella y empequeñecido yo. Poco a poco se arrepentía de su actitud y lentamente buscaba mi proximidad. Me recordaba en los atardeceres que era hora del regreso y solamente la entrega al descanso nos separaba. Siempre compañera silenciosa  e inseparable con una complicidad absolutamente  fiel que jamás quebrantó. Y me enseñó que nuestro lema había de ser ese, el uno para el otro, el otro para el uno hasta que el fuego nos separe y nos convirtamos en brisa eterna en los etéreos espacios de lo infinito.