EL CAMINANTE VISITA LA CASA DE UNO DE SUS IDOLOS

.img_20181214_122542120_hdr6761476379527502845.jpgEntre esas cuatro paredes vio la luz por primera vez el hombre que consiguió que me enamorara de esta tierra: Don José María de Pereda. Esa fue una de las razones por la que dí con mis huesos en esa bendita tierra de la montaña Cántabra: Visitar la Casona del hombre que más influyó en mi niñez para que me aficionara a a lectura, con su novela costumbrista Peñas Arriba. Desde que la leí, hace más de setenta años, todos los inviernos tengo la necesidad de releer alguno de sus capítulos. Para mi desilusión, tengo que admitir que sufrí una gran decepción cuando me encontré con la casa que José María tan bien describe con el abuelo y el tío al amor de la lumbre, está cerrada por hallarse en mal estado sus techos y parte de las paredes. Tuve que satisfacer mi curiosidad contemplando sus exteriores, tanto los muros como la tapia que rodea toda la vivienda.img_20181214_1219383728450163768797673390.jpg De todas maneras, teniendo en mi mente la descripción que el Autor de Buey suelto bien se lame, Sotileza y tantas otras obras maestras, de la, ahora deteriorada residencia, hace en Peñas Arriba, solamente el morbo que a mí me producía contemplarla, se vio afectado. En mi mente está muy clara toda la casa. Por otra parte me satisfizo mucho visitar la casa que él construyó para su numerosa familia, que se halla dedicada a una especie de museo educacional y la Consejería de Cantabria utiliza para mostrar cosas tan interesantes como son las diferentes aulas de estudios de distintas épocas: Antes de la segunda República, del tiempo de la República, de la etapa de la Dictadura del General Franco. Todo ello muy documentado y mucho material de las distintas etapas de esos turbulentos años. Dos encantadoras señoritas hacen los honores a los visitantes, exhibiendo una desbordante simpatía a la que le suman un conocimiento profundo del cometido que desempeñan. También esta casa sufrió una profunda reforma conservándose apenas, detalles como son los umbrales de dos de las puertas interiores. img_20181214_122152088_hdr-11223902793622015066.jpg

Zonas ajardinadas rodean la casa que realzan aún más su ya bella, esbelta y autóctona construcción, A pesar de, como dije, no poder disfrutar viendo el interior de la vieja casona donde nació el gran Escritor, salí de Polanco reconfortado de respirar, `por unos momentos, el mismo aire que mi admirado Maestro respìró, para crear obras tan significadas.

EL CAMINANTE SE TRAJO A PUENTE VIESGO EN EL CORAZÓN

img_20181220_114627986_hdr753132143021097506.jpgLos quince días pasados en Puente Viesgo fueron para el Caminante una cura de todos sus sentidos. Con el cuerpo renovado. La mente despejada. El Espíritu limpio sin máculaimg_20181220_110800371_hdr137162430946035015.jpgLos paseos por aquellos parajes incentivaron mi mente hasta cotas impensables. Cierto.img_20181220_112746189_hdr3571220638472608206.jpgSu arquitectura autóctona, norte y guía de una forma de entender el arte montañés.img_20181220_120851894_burst000_cover498126246582265660.jpgEn lo alto de la montaña, los que fueron y allí dejaron sus huellas. Abajo el hroismo.img_20181220_121528073_hdr9077757027863989978.jpgAquellos, en sus museos pétreos marcaron las pautas de la belleza en la sencillez. Sus herederos siguieron con lo sencillo, actualizando los signos y los rasgos que no se borranimg_20181220_112949190_hdr3345149991954883083.jpgQue sus gentes abren sus brazos y sus puertas, lo pregonan por doquier las puertas de sus bien cuidados hoteles, prestos a recibir al visitante con la cordial y la noble sonrisa que caracteriza a todo buen  montañés. Y, si es pasiego , todo ello alcanza cotas impensables. Y extienden su brazos para estrechar, incluso al que está allá, más lejos.img_20181220_1134500772077100691357509693.jpgY, también en Puente Viesgo se cumplen las elementales reglas de La Real Academia de la Lengua: “No hay regla sin excepción”. Como buen Cristiano, que intento ser, asistí a la celebración de la Eucaristía, o sea La Santa Misa. Por cierto en una Iglesia (edificio) bellísima. Antes de la celebración observé un joven que preparaba todas las cosas para tan solemne acto. Me figuré que sería el Sacristán. Como tengo por costumbre, me acerqué a él y me ofrecí, por si consideraba que pudiera ser útil para colaborar en la Eucaristía.img_20181220_120839232_hdr7429426473811289554.jpg Me dijo muy amablemente que sí, además que celebraba mi predisposición, por no ser muy habitual entre los asistentes. Me encomendó la lectura de la Primera lectura que, por cierto trataba la profecía de Sifonías. Un bello mensaje. Llegó el momento y leí lo que se me encargó. Terminada la lectura, como hago siempre y lo he realizado en cuatro continentes y un sin fin de iglesias, tomé el libro en mis manos, con mucho respeto, y lo mostré a los feligreses, mientras decía “Palabra de Dios” que es lo preceptivo. Al final de la Santa Misa me llama el celebrante, un Sacerdote que frisará por los cuarenta años y me dice don cara de pocos amigos y en tono que más se parecía al Jesús del Templo, con los buhoneros, que al Orador de la Montaña cuando pregonó las Bienaventuranzas: “No vuelva Vd, a mostrar el libro como lo ha hecho hoy. Esa no es labor suya. No sé dónde lo habrá aprendido”. Algo más, que no entendí, musitó entre dientes. Solo le faltó rematar la frase con un “imbécil”. Salí del sagrado recinto más persona, más Cristiano, más santo. img_20181220_112344888_hdr8004873658865635698.jpgPorque le pedí perdón a mi Dios por haber cometido un pecado que no sabía que existía y que un Cura mal encarado, más enterado, más listo, con muy poco espíritu Cristiano, me dijo que había cometido. Sr. Cura, si alguna vez me ve en una de las Misas que Vd. celebre, no me riña por estar allí, no le guardo rencor, pero no sea Vd. así con todos. ¡Sr. Cura, al mismo, cuando un grupo de cantantes, todos muy bien uniformados, con lo cual demostraron que no eran eran unos espontáneos, sino una coral formada por damas y caballeros, amenicen, y muy bien, cantando durante la Eucaristía que Vd. celebre, apréndase, al menos su nombre. Los citó con un gesto y un tono tan despectivo que yo, y no sólo, sentí vergüenza ajena.img_20181220_2141067672460111555071376735.jpg

EL CAMINANTE NUNCA CIERRA PUERTAS

img_20181221_131723251765599980749035838.jpgCuando salía de Puente Viesgo, rumbo a la casa de alguno de mis hijos, me tracé el programa de regreso. Siempre es bueno planificar las cosas, aunque después le pongas tu dósis de improvisación para ejercitar la mente. eso le da un valor añadido. Es muy cierto.img_20181221_1343236748849229027635224244.jpgY, entre lo planificado y lo improvisado, se crea una situación que, algunas veces es muy acertada. Y os puedo asegurar que la mía, en el día de hoy lo fue. Con el sujeto, como eje base de lo por realizar, el complemento y los predicados, la conducción desde Puente Viesgo hasta Aranda de Duero, fue un auténtico paseo. Solo tenía una duda: Dónde hacer realidad mis deseos. Os lo relataré tal cual fue. Hace casi setenta años mi padre me vino a visitar al colegio en el que yo estaba internado. Pidió permiso y se lo dieron y me invitó a comer a un restaurante que había muy próximo a dicho colegio.  Y hoy quise reverdecer  aquel bello recuerdo. Siempre, o casi siempre confieso que soy Cristiano. Al llegar al lugar donde realizaba hace muchos años mis estudios, vi que la iglesia donde yo rezaba de niño estaba abierta y entré. Lo que le dije al Dios en el que creo, me lo reservo. Son cosas nuestras.. Salí reconfortado por lo que mi Divino Pastor me escuchó. En cuanto estuve en la calle un latigazo de frío azotó mi rostro. Busqué solución a mi problema y nada mejor que un horno cuidado por un Pastor. Me coincidían todos los indicios. Pastor, horno, apetito. Entré y lo que me encontré allí dentro, ya lo habeis visto en el encabezamiento. La presentación, impecable. El trato recibido dentro del horno por lo que me sirvieron en el plato, inmejorable. Yo solo tenía que hacer dos cosas: Hacer justicia a lo realizado por los profesionales que me hicieron tan sabroso regalo, asíimg_20181221_1408061114221242742678356629.jpgPara que el paladar tuviera unas sensaciones más acordes con el momento vivido, era necesario ponerle un pequeño contraste de sensaciones  gustativas. Lo dejé a elección de la encantadora dama que me atendió. El resultado salta a la vista. Sin comentarios.img_20181221_1411349636993945750278821367.jpgSolo me faltaba dar gracias al Dios en el que creo, por permitirme disfrutar de cosas que Él ha puesto en el mundo para disfrute de los humanos.

EL CAMINANTE OS QUIERE A TODOS

img-20181208-wa00038946749338265307721.jpgDe verdad. No es un tópico, no. Es real, porque la felicidad que disfruto, en gran parte, os la debo a vosotros, Y no soy un mal nacido, por ello os doy las gracias  desde lo más profundo de mi ser y me gustaría que todos los que teneis las mismas o similares creencias que yo, paseis las Fiesta de la NAVIDAD. pletóricas y los que tengais otras creencias, que las disfruteis plenamente haciendo todo aquello que engrandezca vuestra capacidad de personas y os sintais realizados como tales. En definitiva, que vivais cada segundo de vuestras vidas como si fuera el último. El tiempo es demasiado breve. apenasimg_20180803_005803701_burst000_cover-12325184149187913848.jpg

EL CAMINANTE RECIBE UN REGALO MARAVILLOSO

img_20181218_154507612_burst000_cover5431818998055471364.jpgNo quiero pecar de indiscreto, por lo que intentaré ser prudente. Más de sesenta años estuvimos sin vernos y, tanto el respeto como el cariño que nos teníamos entonces, no han mermado ni una micra en el día de hoy. La persona con la que me voy a encontrar es Doña María Victoria González Zamora, hija de Doña Josefa Zamora y Don Emilio González. Acompaña a María Victoria su esposo Don Juan, un asturiano de pro, Ingeniero Agrónomo, reconvertido a Veterinario, por su amor a los animales y cuya profesión ejerció hasta su jubilación, hecho que aconteció hace ya algunos años. Inexplicable la emoción que sentí cuando abracé a María Victoria, para los íntimos, siempre será la entrañable y muy querida Pochola. La quería cuando era niña, aquella niña dulce, hija de Don Emilio, a la sazón Secretario del Ayuntamiento de Beariz y que lo fue también de Montalvo, en Cuenca, Tragacete, sito en la Serranía de la misma provincia y de otros lugares. Fue, el ilustre Sr. González quien me inició en el arte de la pintura. A él le debo yo mi amor por la pintura. Y no solo, sino las acertadas lecciones que me dio para ayudarme a ser mejor persona. En Pochola veo yo la imagen de aquel gran señor. Por cierto, ya en su edad madura se domicilió en Santander, donde realizó varias exposiciones que obtuvieron gran éxito y no solo obtuvo, como digo, enorme éxito, sino que hubiera sido aún mayor, si no tuviera él tanto cariño a sus cuadros que no quiso venderlos poniéndole el disco rojo de “vendido” para que los presuntos compradores intentaban obtener. Es fácil suponer que la conversación se centró en los recuerdos que ambos tenemos de aquellos años compartidos en su niñez y mi pubertad. Del ambiente de Fuentidueña de Tajo en aquellos años cincuenta. Juan, su esposo, nos escuchaba mientras con cara de enamorado miraba a su esposa los relatos de los aconteceres de nuestro querido Fuenti. Nos divertimos y nos emocionamos recordando amigos mutuos que ya dejaron este mundo. Quedan muy pocas personas que todavía vivan. Normal. No hay reunión importante que se precie, que no acabe frente a un buen yantar. Y a fe que Juan sabía muy bien dónde hacerlo. Y tuvo Juan un gran acierto eligiendo el Restaurante de Castañeda. Allí dimos, los tres, cuenta de una suculenta comida Cántabra. Suculenta, sobre todo, por su sencillez y buena elección de los productos de la tierra. Y, no podía faltar una sobremesa que complementara y estuviera acorde con el momento compartido: Visitar una de las más relevantes joyas de la Arquitectura Española, la Basílica Románica de Castañeda. Con la promesa de repetir otro encuentro en cualquier lugar, para seguir recordando tantos y tantos momentos, nos separamos, llevando cada uno de nosotros la mochila cargada de recuerdos reverdecidos y siempre añorados por la belleza y ternura con que se vivieron en nuestros infantiles y juveniles años. Gracias, bellísima y entrañable Pochola por tan lindo regalo. Y para tí, admirable Juan, muchas gracias también, por haberlo propiciado.img_20181218_155449806_burst000_cover3781554117579787914.jpg

EL CAMINANTE HACE UN BREVE RECORRIDO, POR LA PREHISTORIA

img_20181220_114642966_hdr-12375417972836931161.jpgBreve, sí. Pero tan breve como enriquecedor. Por mucho que mi egoismo me aconsejara que me dedicara al descanso y olvidara cualquiera otra actividad que lo quebrantara, no podía mi insensatez, en demasiadas ocasiones triunfante, cometer tan craso disparate. Me hallo en Puente Viesgo, Cantabria. En este afortunado y singular pueblo,  hay unos tesoros, que pertenecen a todos y todos podemos disfrutar de ellos y mi necedad, como digo, no puede ser tan descomunal que no suba a las Cuevas del Castillo. Allá arriba, cerca del cielo.img_20181220_120829570_hdr-2626083789325558660.jpgSí, en el punto más alto de esa montaña, hay una gruta. Consta de pétrea y gran antesala cuya superficie supera los 120 metros cuadrados. De forma tronco cónica invertida de dieciocho metros de altura, de momento. En el frontal Suroeste, una pequeña puerta da acceso a la cueva. Oscar, el guía encargado de mostrarnos lo que hay en su interior, nos franquea la entrada. El grupo de 12 personas, que componemos, como es habitual, nos vamos presentando con la normalidad que permiten estos casos. Entre los presentes, hay una Doctora en Arqueología. Mi ignorancia se despierta dando paso al interés por estar cerca de una profesional que estudia los antiguos aconteceres, o al menos todo aquello que dejaron los que en otros tiempos habitaron este nuestro Planeta Tierra. Comenzamos el recorrido en un respetuoso silencio. Nadie osaba quebrantar el respeto que imponía el lugar donde nos encontrábamos. Solo se escuchaba el respirar de los asistentes. Una vez dentro de la Cueva todos los componentes del grupo, comenzó el Guía con los prolegómenos propios del momento. No bien hubo terminado, sonó una voz femenina. Pertenecía a la Doctora. -Perdón, ¿Es ésta la puerta original de la entrada? La respuesta fue rápida por parte de Oscar, el Guía. -No. La puerta primitiva es otra que luego les mostraré. Está algo más arriba. Aquella sencilla y, en apariencias inocente pregunta, creó en el ambiente de los asistentes un hálito de seguridad y certeza obligada en quien tenía que mostrarnos lo que deseábamos ver. Sobre todo en el Guía. Esa presunción se consolidó durante toda el recorrido.

Bueno, relatar una visita a la Cueva del Castillo de Puente Viesgo, sería una tarea rayana en lo imposible, por parte de este vuestro agradecido amigo y servidor. Por ello voy intentar hacer un breve resumen de lo visto y escuchado durante el interesantísimo caminar por la Prehistoria. Gracias en buena parte a la documentada, Doctora que el destino puso en nuestro camino en tan oportuno instante. Todo lo que diga a continuación es extraido de los comentarios del Guía y los que, en situaciones peculiares, corroboraba nuestra ilustre acompañante. Allá voy: La Cueva está catalogada como Arte Rupestre o Parietal. Cronología: Paleolítico Superior. 38.000-11.00 a. C. Corpus Temático (véase el toque de la Doctora) Figuras animales: Bisontes, Búfalos, Caballos, Ciervos etc. etc.  En lo que a lo humano representado se refiere, hay manos abiertas, en negativo. Además, abundan signos diferentes, tales como alineaciones, círculos y otros. Las técnicas usadas, son manuales y soplando la pintura que metían dentro de los huesos de los animales. El color dominante es el rojo que extraían de minerales y vegetales que encontraban en  la misma cueva. Además aprovechaban los cores y formas de las piedras para componer la figura que intentaban reflejar. Así podría estar horas y horas explicando lo que el Guía y la Doctora en Arqueología nos enseñaron. Me limitaré a reseñar dos cosas más. Una, que el Homo Sapiens, ya tenía un inteligencia muy desarrollada y dos, para que no me soporteis más, os aconsejo que visteis este admirable Museo que es La Cueva del Castillo situada en un monte muy próximo a es te bellísimo pueblo que es Puente Viesgo, donde la luz y el color, el silencio y la música, la Tierra y el Cielo, la piedra y el agua, forman un conjunto tan perfectamente armónico que mi pobre capacidad no puede expresar.img_20181220_120405169_hdr-18518885220647509284.jpg

EL CAMINANTE YA ESTÁ EN SU RETIRO

img_20181210_181951004_burst000_cover4385709754047848162.jpgAl menos es lo que pienso y deseo. También es cierto que no es necesario la soledad, tal como la entendemos, para la persona sentirse sola. La soledad no existe, se crea. Puedes estar en medio de una multitud inmensamente ruidosa y sentir la soledad. O estar en medio de un páramo desértico sin compañía visible, y tener un legión de compañeros a tu alrededor. Repito, la soledad por sí misma, no existe, la crea la persona con su aislamiento. Después de los primero días de acoplamiento, regreso a mi realidad, expresada en mi sentir. De nuevo fluyen los conceptos y mientras las preñadas nubes huyen del alborotado Cantábrico, la quietud de los altos picachos las desgarra para que suelten su beneficiosa carga sobre verdes praderías y empinadas cuestas donde pacen vacas y ovejas de las más diferentes razas. Es un espectáculo ver estas enhiestas laderas, tachonadas de ganado que pacientemente triscan la verde hierba que se traducirá en suculentos manjares para satisfacer los paladares más exigentes.

He querido esbozar la imagen que desde mi ventanal, diviso en el horizonte más próximo. Ahora tocan otros deberes. Luego seguiré.