DESPERTAR EN FUENTIUEÑA DE TAJO

wp-1461847155807.jpegEsta mañana cuando me desperté, no lo hice con el cántico de Pico Amarillo ni con el repiqueteo de Papo Rubio en los cristales de mi ventana. No puedo negar que esa manera de saludar el día no me llena de placer. Pero hoy, fueron tres Ruiseñores sonrientes los que llenaron de incontroladas emociones mis somnolientas retinas. Tres de mis nietos más pequeños me daban la bienvenida al nuevo día. Tres lindísimas caras alegraban mi despertar, antes de salir para sus colegios. Beatriz, Irene y Jacobo, llenaron mi viejo corazón, de una savia nueva que me permite enfrentarme al  día que nace, con ganas renovadas de ser mejor persona. Y, desde luego agradecer a la vida este maravilloso regalo de compartir con los nietos momentos tan bellos e ilusionantes.

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