LOS QUE NUNCA MUEREN

wp-1484228894894.jpegAlguien, muy inteligene y experimentado, dijo un día, que hay personas que nos dejan y nosotros los etiquetamos rápidamente con una lapidaria sentencia: “Ha muerto”, No es así en la mayoría de los casos. Solo mueren los olvidados, los que pasaron por la vida, sin vivirla, sin dejar huella de su paso. Esos sí mueren. Los que se enamoran de ella y le dan y reciben lo que la vida les da, y se lo agradecen, viviéndola,  esos no mueren jamás. Repasando hoy entre mis recuerdos me encontré esa imagen que encabeza el presente escrito. Alguien podría pensar que es una fotografía casi necrológica. También podría decir que estas líneas son  el recuerdo de un pasado muerto. Ni lo uno ni lo otro.Esta fotografía que está en la cabecera, es la constatación de que esos tres hombres que me honran con su presencia, dos a mi derecha y uno a mi izquierda, delante de uno de los aviones que utilizaban para evitar que nuestros montes se quemaran, son Eduardo, Pepe y Diego. El bajito, soy yo. Claro al lado de tres grandes personas como son ellos, grandes en estatura y sobre todo grandes en categoría humana, ser bajito, es lo más normal. Tres personas de profesión Pilotos de Aviación que dieron su vida terrenal en el cumplimiento de su deber. Su vida terrenal, física, porque su vida, la que ellos compartieron en este planeta tierra, sigue vigente. Sigue latente entre todos los que compartimos con ellos, su sentiido de la profesionalidad. Su arraigo a todo lo que amaban, familia, proyectos, ilusiones, patria, aficiones. Tantas y tantas cosas, que consiguieron crear entre nosotros, unos lazos indestructibles, eternos, que  compartimos y siguen vigentes, después que ellos partieran, repito, solo físicamente, a otros pagos. A lo Eterno

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SIN ACRITUD, A QUIEN CORRESPONDA

Para ser consecuente con mi denominación de Caminante, por obligación tengo que dar ejemplo, cumpliendo con mis interminables caminatas. Lo hago por toda clase de lugares donde, con más o menos comodidad, se puede apoyar el calzado que me soporta. Por carreteras, caminos , sendas,  trochas, un sin fin de sitios. Por cada uno de ellos me encuentro una clase de flora y fauna. Corzos, jabalies, venados, tejones, nutrias. Hasta un Oso Pardo, escasísimos en estas zonas, me encontré una vez, por cuyo motivo, subí aquí un comentario, hace ya unos meses Lo que es más fácil que vea en mis caminatas son los caballos. Aquí hay abundantes pastos, no hay animales que los coman, razón por la cual la raza equina, pasta a sus anchas por nuestros montes y valles. Me encanta verlos. Les hago infinidad de fotografías que después voy borrando, cambiándolas por otras más novedosas. Bajan desde las sierras y los hay de todas las razas, colores, tamaños y edades. Siento por ellos una especial predilección. Digo mal. Sentía, no siento.

Eran las 22 horas de la Noche de Reyes, osea ayer, y conducía yo mi automóvil por una carretera Comarcal, cuando, de pronto unas sombras fantasmagóricas aparecierron por el lado izquierdo de la dirección que yo llevaba. Justo delante de mí. Ocupaban toda la calzada. Contra lo que en mí es habitual, no llevaba una velocidad excesiva. Quise esquivar aquellas sombras, pero todo fue inútil. Ni tiempo tuve de frenar. En fracciones de segundos, sobre la parte delantera de mi auto, un caballo, más grande que aquel que introdujeron los Griegos en Troya, se brindaba a viajar en mi compañía. Afortunadamente, como digo, no iba a gran velocidad, de lo contrario, en lugar de ser despedido, resbalando por ecima del motor de mi coche hacia la parte derecha, hubiera ocupado el asiento en el que yo iba sentado. Ya se pueden suponer las consecuencias, si ello hubiera sido así. Todo quedó reducido  a una parte de mi auto, en condiciones de visitar un buen taller, el caballo, un golpe cuyas consecuencoas ignoro, no he vuelto a verlo, y yo, un pequeño susto sin otras consecuencias que convencerme, una vez más, que mi Angel de la Guarda, tiene muy poco tiempo libre.

Lo dejaré ahí. Pero lo cierto es que, a lo mejor alguien debiera pensar qué medidas se pueden tomar para que estas situaciones dejen de aumentar los accidentes mortales en nuestras carreteras.

¿CUANTAS VECES SE PUEDE ENAMORAR UNA PERSONA?

wp-image-579720983jpg.jpegCuántas veces se puede enamorar una persona, a lo largo de su vida? Se preguntan muchos..El Amor es un estado de ánimo, en instantes concretos de nuestra existencia. Lo importante es hacer que ese instante, al que sucede lo mismo que al . (punto) que por sí mismo no existe, hasta que unos cuantos, conforman una línea, lo hagamos inerminable.. Lo importante , digo, es unir muchos instantes que conviertan, un verbo de escaso contenido, en un substantivo de valores infinitos. Lo importante es regar ese punto con el respeto, la comprensión, la permisibidad, la tolerancia, la no invasión de espacios, para que él crezca y se haga eterno. El amor en si, es eterno, una vez consolidado con esos pequeños aditamentos. El Amor es “lo” más grande que habita en los sentimientos más profundos y recónditos del ser humano. ¡Que afortunados los que consiguen que aflore y luego riegan para que viva!. Me pregunta el Poeta “si yo sé a dónde va el Amor cuando muere”. Errónea pregunta, el Amor nunca muere. A lo sumo se aletarga. Para después, como el Ave Fénix, con una sonrisa, un gesto, un, casi nada, vuelve a renacer y se acrecenta, se esparce por doquier, invadíéndolo todo con su placentera y  cautivadora serenidad.

Las personas se enamoran una sola  vez de la vida  y luego ese enamoramiento,se expande en todas las direcciones. Cuanto más reparte, más genera. Cuanto más da, más tiene Eso es  emnamorarse.