EL CAMINANTE VIERTE CONSEJOS DE IDA Y VUELTA

img-20170503-wa0001.jpgHace algún tiempo escuchando una charla de la admirada y docta conferenciante, Elsa Punset, saqué varias enseñanzas muy interesantes, como todas las que ella imparte por donde quiera que va. Antes de que esto sucediera, escribía en mi último artículo remitido a nuestra Revista, ENCOMIENDA MAYOR DE CASTILLA, una reflexión que me acompaña en muchos momentos de mi soledad: “Hijo, a ver cómo andas” “Padre, mira cómo andas tú, porque yo sigo tus pasos.” Consejos, sí, pero mejor ejemplos prácticos con esos contenidos. “No importa lo que les digas a tus hijos, a ellos les importa lo que haces.” Se inspira la excelente conferenciante, en Gottman,   para darnos una serie de consejos que nos vienen muy bien, tanto para padres como para los abuelos. Incluso, como la misma Elsa dice, para los maestros. Continua ella citando al ilustre pensador, que debemos gestionar adecuadamente las emociones y los problemas que nuestros hijos y nietos puedan tener.Todo ello enriquece a las dos partes, a los educados y a los que intentan educar, o sea a los educadores. Ayudando a poner nombre a las emociones de nuestros hijos, nos convertimos en su auténticos entrenadores y nos incentiva a dar una medida mucho más amplia a nuestras propias emociones y entenderlas  mucho mejor. Eso sí, evitar el intento de cambiar sus propias emocionas, haciendo suyas las nuestras. En ningún caso debemos hacerlo. Nuestra obligación consiste en orientar las suyas sin ninguna clase de imposición. Eso sería tanto como intentar anular su propia personalidad. Sí, lo entiendo, educar es difícil, pero como decía, tiene una doble e ilusionante vertiente:Educando, también tú te educas. Cada uno a la cota en que se encuentra y con la cuota que le atañe. El favor es mutuo.

Personalmente, lo estoy experimentando e intento expresarlo en mis libros. No niego que intento darle un carácter pedagógico en muchos de los conceptos que en ellos vierto. Pero no es menos cierto que al hacerlo me aplico la misma medicina para mi propia existencia. No podría ser de otra manera. No sería honesto conmigo mismo. Y no hay peor engaño que no ser leal y sincero con tu propio yo.

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