
En un momento en que la sociedad mundial se halla sumida en un mar de confusiones, solo los principios emanados desde la Familia puede salvarla. Por supuesto que se entiende por Familia al grupo formado por personas cuyos principios mantienen como fundamento de su convivencia el respeto en todo su contenido. Por razones de trabajo estamos muy dispersos, pero el lazo de respeto, del que nace el amor, nos une en todo momento. Aún viéndonos en encuentros oportunos entre unos y otros, es necesario que propiciemos un encuentro en que nos hallemos todos, aunque, como sucedió en esta oportunidad, por culpa del virus, tuvieran que faltar siete miembros: Una hija, su marido, sus tres hijos, otro nieto y su esposa. Con ellos hubiéramos sido treinta y dos miembros.

En cada una de las imágenes se encierran vivencias y emociones que compartimos en tan ilusionante encuentro.

El respeto, parcela donde se siembra la semilla que produce el amor, es el don reinante en todos los miembros de mi Familia. Sí, con mayúsculas.

Se observará que la belleza y la sonrisa es el regalo más bello que se regala por doquier.

Hubo momentos para compartir recuerdos de momentos vividos y se compartieron, cómo no, saboreando una cerveza y disfrutándola.

Tan cómodos nos sentíamos los de siempre como los nuevos integrados. No había distingos de ninguna clase.

El placer del encuentro alegra corazones y regala sonrisas. En todo momento se vivía la magia de la NAVIDAD. FELICIDADES para todos, y que el Niño Dios nazca en nosotros todos los días de nuestro vivir.