EL CAMINANTE: PERSONAS EN MI VIDA

Comienzo hoy una nueva etapa recordando personas que han tenido mucho que ver en mi existencia y han construido el edificio que desde hace ochenta y tres años ocupo. Como mis sufridos lectores comprenderán y estoy seguro me disculparán porque lo haga, empezaré por la la señora Claudina Rodriguez Martínez, mi santa madre.img_20180823_1910565842223784778635596906.jpgNació mi madre en el año 1901 y se casó a los 16 años.  Desde el primer momento que unió su vida a la de mi padre, se negó a sí misma, para convertirse en una emtrega total a su marido del que permaneció enamorada hasta los postreros instantes de su vida. Recordamos todos sus hijos las últimas palabras antes de entregar su alma al Dios en que siempre creyó: “Cuidar mucho a vuestro padre y nunca dejeis de quererle”. Dio a la vida ocho hijos y, además tuvo tres abortos. Trabajó lo indecible para, en una economía propia de la época, conseguir que nunca pasáramos hambre. Ninguno de nosotros le escuchó una frase contra nadie. Jamás negó un bocado de pan, un trozo de tocino o una taza de caldo, a las personas que se acercaran a su puerta mendigando un mendrugo. Cultivó la tierra en las condiciones más precarias que se le pueden dar a cualquier madre de aquellos tiempos: un hijo en brazos, otro en el vientre, un tercero de muy corta edad tirando de la soga de las vacas para que no salieran del surco y en la mano, la rabela del arado. Nunca de su boca salió una palabra mal sonante ni  a sus hijos profirió castigos corporales, solo a mí, por dejar que la becerra mamara y dejara vacía la ubre de la única vaca que daba la leche en aquellos momentos, para el desayuno. Lo hizo con una ramita de pino con la fronda seca. Me pasé la noche sacándolas de la cama. Eso sí, al momento de castigarme vino a verme por si me había hecho mucho daño. Frases que llenarían tomos y tomos nos dejó para la posteridad. Mi hermana mayor, Luzdivina, le preguntó un día: Mamaiña, si las cinco vacas están dando leche, hay para todos y si solo hay una que da muy poca, también llega para todos, ¿cómo lo hace? La respuesta, envuelta en una dulce y comprensiva sonrisa, no se hacía esperar: “Filliña (hijita) en la fuente de Brais, tienes la respuesta”. Cuando más podría haber disfrutado de la vida, físicamente se nos fue, porque ella permaneció en nosotros con plena vigencia. Ya lo dije, era muy creyente. Siempre recordaremos, cuando ya estaba en el lecho de muerte, tenía en un lateral de la cama un Crucifijo y más de una vez la escuchamos hablarle. Lo que más le repetía era: “Tampoco has esperado mucho para llevarme contigo” Tenía sesenta y dos años. Siendo, para mí, una mujer ejemplar, fue hija de su tiempo y como ella eran la mayoría de las madres que habitaban estas tierras. Había poco, pero alcanzaba para todos. Y, lo mejor, es que no necesitábamos más para ser felices. Ellas, las madres, con su comportamiento nos marcaban las pautas y a nosotros nos satisfacían, no aspirábamos a más.

 

 

EL CAMINANTE ¿…? REFLEXIÓN

Se me ocurren un sin fin de titulares, sin embargo ninguno de ellos aglutina en su contenido lo que quiero expresar. Pongo entre interrogaciones todo aquello que al docto lector se le ocurra pensar, si se para por unos momentos, en el mundo que nos ha tocado vivir. Reduciré los espacios para no perdernos. No, en el mundo… sino en el momento en el que nuestras vidas se están desenvolviendo. En absoluto me refiero a nada en concreto, sino en el aspecto genérico dentro del cual se engloba cada instante de nuestra vida, ni siquiera diario sino instantáneo. Por supuesto, y así lo he expresado en multitud de ocasiones, que admito que somos seres mutantes, y tanto es así que en poco o en nada nos parecemos en unos segundos a cómo éramos instantes atrás. Solo hace falta el más insignificante motivo para que nuestra actitud no se parezca en nada a la que era unos segundos antes. Y, ¿a dónde nos conduce esa fácil vulnerabilidad? No tenemos más que observar nuestra propia predisposición a cambiar de opinión en innumerables situaciones que se nos presentan cada momento de nuestra existencia. Y, no es tan ostensible porque, de alguna manera construimos una carcasa de autodefensa de nuestra propia debilidad para no someterla al juicio implacable de nuestros semejantes. Ese habitáculo es tan inaccesible como vulnerable, dependiendo de la capacidad que tenga, quien intente abordarlo. Por supuesto teniendo en cuenta todo lo expresado anteriormente.

EL CAMINANTE Y SUS GALLINAS

Tengo por norma no rendirme ante nada ni ante nadie que me quiera imponer su criterio por la ley de la estupidez y de la maldad. Una alimaña mal nacida, ninguna alimaña debe nacer bien, me privó de Filomena, Cirila y Nicasia, mis tres encantadoras gallinas. Las eché mucho de menos, tanto que decidí hacerme con tres, si no iguales, lo más parecidas posibles. Me costó un poco, pero lo conseguí. Aquí están: wp-15913012074793788088452427739364.jpgSe parecen como tres gotas de agua. Además, desde el primer momento las hemos acostumbrado a nuestra manera de ser y ellas lo han aceptado con mil amores, sobre todo cuando son requeridas para picotear las galletas que cada tarde se les ofrece. Son tan jóvenes como lo eran sus antecesoras y también han comenzado a responder muy generosamente a nuestras dádivas. He aquí la primera muestra:wp-15913013007063656764663463546852.jpgCirila ll, ayer nos obsequió, a pesar de su juventud, con el primer huevo. Huelga decir la alegría que nos produjo el fruto de nuestro cariño y del alimento que les ofrecemos con generosidad ilimitada. Se lo merecen. Ahora estamos a la espera que Filomena ll y Nicasia ll se sientan motivadas y actúen en consecuencia. Estamos seguros Lorena y yo, que así será y no tardando mucho.

EL CAMINANTE ENTREVISTADO Y SOBREPASADO POR SU ENTREVISTADOR

Rara vez me he visto, en la muchísimas entrevistas que me han hecho para los diversos medios de comunicación, tan gratamente sorprendido como en esta ocasión. Me llama la madre de un niño, por si le doy permiso a su hijo para hacerme una entrevista para el día de las letras gallegas. Le contesto que, con mil amores acepto. Le digo a la joven madre que sería bueno que su hijo Rubén, así se llama el niño que acaba de cumplir los ocho años y yo, sostuviéramos un encuentro para preparar el tema. La respuesta fue contundente: “Con Rubén eso no funciona, tiene que ser aquí te pillo, aquí te mato” Y así quedamos. Por la mañana el niño me llamó dos veces. La primera, no´se por dónde andaría yo que no escuché el teléfono y en la segunda, aunque tardando, a punto de agotar la paciencia de Rubén, contesté. Y aquí está el resultado. Podía decir mucho más, pero es mejor que lo diga él, por lo que dice y sobre todo, por cómo lo dice.

EL CAMINANTE SE PASÓ

wp-15804647915976677527112860201231.jpgUna vez más, tengo que pedir perdón a mis sufridos lectores por incluir en el Blog un texto que no estaba destinado para él. Sin embargo, mi ignorancia y desconocimiento de las nuevas técnicas de la información escribí mucho más de lo que Twitter admite. Tenía tal enfado que decidí no borrarlo y, como veréis tuve que publicarlo aquí. Buenas tardes. Hace años que me inicié en Twitter, pero centrado en mi Blog, relatosdelcaminante.com y en mis novelas, le tenía durmiendo el sueño de los justos. Esa era una razón, la otra, que me negaba a escribir sobre política. Pero no aguanto más y ha llegado el momento de hacer escuchar mi voz, emulando a mi admirado Bernardo López García y, además de escribir en http://www.relatosdelcaminante.com. quiero hacerlo en este medio donde tantas verdades se dicen, por algunos, y burradas, muchas inconfesables, por otros, para expresar lo que siento hacia las actitudes destructivas de ese nefasto ser a quien el falso doctor, falso en lo que quiso mostrar, doctor honoris causa, en los embustes que salen de su boca sucia, cada vez que la abre, tiene, digo, con título de segundo no sé qué. El de la coleta. Ese ser que su único afán es convertir nuestra querida España, en una nación de mendigos que tengan la necesidad de ir a comer a su asquerosa mano. Nunca, admirado Bernardo López García, podías entonar tu acertado lamento diciendo: “Oigo Patria tu aflicción, y escucho el triste lamento que forman tocando a muerto…” por culpa de un indecente pendón. ¿Cuándo despertaremos los españoles y nos daremos cuenta de saber a dónde nos llevan estos dos descerebrados y los palmeros que les acompañan? Miles de personas pasando hambre y ellos derrochando a manos llenas aumentando ministerios, con cargos multimillonarios, y nosotros callados. Incluso, algunos aplaudiéndoles. Y la penúltima, porque, con esta cuadrilla de indeseables, la última no existe, van invertir 200.000 Euros para que ese bocazas que nos regalaron los argentinos, se podían haber quedado con él, diga las estupideces que salen de su boca, desde un lugar más alto y suntuoso del hemiciclo. y va de promesas: De política solo hablaré en Twitter.

EL CAMINANTE: Y LOS HUEVOS DE SUS GALLINAS

Hoy es un día especial, voy hacer una tortilla con los seis huevos que me dejó mi gallina Filomena, antes de que una mano, seguramente necesitada, me la sustrajera. Sí, es posible que una alimaña necesitada se llevara mis tres gallinas, Filomena, Nicasia y Cirila. Estaba yo con mis gallinas como Mateo con su guitarra, pero una alimaña de esas que no tienen cerebro y que su madre lo engendró un día que su padre, sí estaba en casa, pero el que no estaba era el marido de su madre, las sacó de su casita que con tanto cariño le habíamos construido y se las llevó. Ignoro lo que haría con ellas, si las arrojaría por el campo para pasto de otra alimaña que diera cuenta de ellas, las mataría para comérselas o las añadiría a su gallinero para aumentar su depauperada granja. Por supuesto que no me duele el pecunio del latrocinio, me duele saber que hay alimañas que se aprovechan de la oscuridad de la noche para cometer felonías tan miserables. Echo de menos a mis lindas gallinitas, pero a ellas les prometo, donde quieran que se encuentren, que, dentro de muy poco tendrán tres sustitutas que honrarán su ausencia. Ah, y se llamarán como ellas: Filomena, Cirila y Nicasia.

EL CAMINANTE PONE VOZ A LUIS MOLINOS Oigo, patria, tu aflicción,/ y no entiendo por qué callas, / viendo a traidores canallas/ despedazar la nación./ Dando a un ingrato felón/ estúpidas concesiones,/ están haciendo jirones/ esta tierra milenaria,/ de gente, ayer solidaria,/ y hoy podrida de ambiciones. / Lloras, porque te engañaron/ los que lealtad prometieron, / los mismos que te aplaudieron,/ y la Ley corroboraron./ Alevosos, traicioneros,/ bellacos y desleales,/ la convivencia entre iguales/ rompen con su felonía,/ y han de acabar la porfía,/ en inmundos cenagales./ Buscando solo engañar, / distorsionaron la historia / para turbar la memoria/ de las gentes del lugar./ Anhelantes por medrar,/ con su estúpida insolencia, / rompieron la convivencia/ entre familias y amigos;/ requiere firme castigo/ su ruin malevolencia./ Un tipo poco honorable/ quiso imponer sus ideas/ con maneras maniqueas,/ fraudulentas, miserables, / arteras y despreciables./ Medio milenio hermanados / no lo separa un tarado/ dirigente provinciano,/ por mucho discurso vano/ que largue desde su estrado./ ¡Basta! Gritó el pueblo fiel/ por toda la piel de toro./ ¡Basta! Clamaron a coro/ los españoles de bien./ ¡Basta! Poned pie en pared / a tanta provocación / y cortad la humillación/ de estos cuatro hijos de perra, / ¡No se trocea esta tierra,/ somos una gran nación! / Fieles paisanos, honrados,/ que queréis que vuestro nietos / os recuerden con respeto/ por haberles entregado/ un país fuerte y aunado. / ¡Levantaos, despertad! /Negad la eventualidad /de una España fragmentada / y levantad vuestra espada/ contra tanta indignidad/

EL CAMINANTE: LOS BUENOS RECUERDOS

 

No me cabe la menor duda que los buenos momentos vividos dejan maravillosos recuerdos que la mente jamás destierra. Por acumulación, los va archivando en los diferentes compartimentos, pero basta el mínimo detalle para, sin violencias, franquear la puerta de donde se hallan y sus vivencias se presentan ante uno con plena vigencia. Me hallaba  en plenas labores culinarias en el día de hoy, si mal no recuerdo es el cincuenta y cuatro del mal llamado confinamiento al que nos tienen sometidos este grupo de indocumentados que nos desgobiernan, cuando , rompiendo el silencio reinante un extraño ruido por encima del tejado de mi refugio, atronó los espacios. Con el pequeño cuchillo que tenía en mis manos para mondar las patatas con las que voy elaborar mi tortilla, salí corriendo a la puerta que me permite acceder al pequeño jardín de miles de hectáreas por el que puedo deambular sin encontrarme con nadie, en lo que a personas se refiere. Alcé la mirada hacia el cielo y un helicóptero pintado de verde, lo surcaba, cumpliendo alguna orden emanada de alguna de las privilegiadas cabezas que rigen nuestros destinos. Lo de privilegiadas es por los suculentos, tanto como inmerecidos, dineros que ganan. La vista del pájaro de acero volador, trajo a mi memoria el recuerdo de los tres hombres que comparten conmigo la fotografía que encabeza este escrito: Eduardo, Pepe y Diego. Tres profesionales como la copa del pino más alto de nuestros montes, que se jugaban la vida apagando fuegos para que nuestra verde e incomparable Galicia no se convirtiera en un lar de vegetación carbonizada. Tres jóvenes vidas que entregaron con abnegada profesionalidad en aras del cumplimiento de su deber. Para vosotros, entrañables e inolvidables amigos, va hoy, el recuerdo más íntimo y sincero que puede emitir este muy usado, que no viejo, corazón, por los maravillosos momentos compartidos. Un día, abusando de mis sufridos lectores, escribiré más ampliamente sobre vuestras vivencias profesionales por estas tierras de Beariz. La insignia  que cierra este escrito me la regaló el jefe de la escuadrilla, Eduardo, quien al entregármela reiteró su parlamento con una frase que silabeó mientras la prendía en la solapa de mi chaqueta: “No es la insignia de aviación, que también, sino que, además, es mi primera y más querida insignia” No lo olvido, querido Eduardo y cuando voy acostarme, al dirigirme a mi cama, le doy las buenas noches y un beso de recuerdo que te ruego compartas con Pepe Maroto y Diego Tomás, al igual que compartimos la fotografía de encabezamiento.   

 

EL CAMINANTE: COMO MATAR UN MIRLO AL AMANECER,

 

Desde muy niño, por lo que me enseñaron mis mayores, he sentido un enorme respeto por todas las instituciones que enmarcan nuestro devenir social y público, pero especialmente hay dos por las que tengo una muy particular devoción: La Guardia Civil y el el Cuerpo de Correos. De este último siempre me contaba mi padre lo del mensaje García. Me decía él: Un hombre que hizo el servicio militar en el Madrid del primer tercio del siglo XX, regresado a su tierra decidió escribir un carta a un compañero que había tenido en el ejército y que era de A Coruña. A pesar de la amistad, nunca se preocuparon en saber el uno del otro más allá de sus apellidos paternos, Recio el extremeño y García el gallego. Un buen día, Recio decidió interesarse por saber qué sería de aquel camarada de la mili. Le escribió una larga esquela, tan larga ella, como breve lo escrito en el sobre, en el que solo se leía: “Para García, A coruña”. La carta llegó a manos del interesado. Eso es el honorable Cuerpo de Correos. La otra institución, por mí admirada, respetada y querida es la Guardia Civil. Siempre me sentí seguro en su presencia y ese traje verde elegido, me figuro que sería por el Duque de Ahumada, significaba la esperanza de algo bueno, aunque, en más de una ocasión tuviera que desembolsar, por méritos propios, una cantidad, algunas veces considerable, por infraccón cometida y justamente sancionada. Ayer, día 19 de Abril de 2020, de las pocas veces que me paro mirando la caja tonta, las palabras, no me atrevo a calificar, de un alto representante de mi querida y muy respetada Benemérita, disparó al corazón del mirlo que tantas veces entonó sus trinos en los amaneceres de sus catorce más sesenta y nueve años de vida. Sigo sin dar crédito a lo que escuché y tengo la esperanza de que, haciendo honor al color del traje que viste, sea él quien públicamente desdiga lo dicho.   

EL CAMINANTE: SIEMPRE SEGUIREMOS JUNTOS.

Amigo Pepe Cortizo recio tronco de esta tierra nuestra, nunca empodrecido, te fuiste como a tí te gustaba hacerlo, en silencio, sin ruidos. Tus ruidos eran alegrías y tus sonreires poemas que la brisa llevaba por doquier. Eras, ante todo, persona y en esa identidad afloraba el ser humano, incansable haciendo el bien y fabricando amigos con tu aportación en ir hacia adelante. Te admiré, como profesional, como compañero de tantas aventuras profesionales en Cataluña, en Madrid, en Venezuela y en otras muchas obras en las que dejabas tu impronta de toda índole, pero sobre todas las cosas, de la infinita dimensión de gran persona. Pepe Cortizo, no voy hablar más de tí, no es el día para ello. Precisamente hoy que, en la cavidad infinitésima de una urna, fuiste a unirte a tu amada esposa, hoy aniversario del mismo día que os unisteis en santo matrimonio. No puedo seguir querido Pepe, no puedo ni quiero. Me despido con tres reflexiones. Con tu entusiasta ¡Voy pallá! Con un lamento: No te perdono que me dejaras huérfano de tu amistad. Y, un ruego:Sé mi valedor ante el buen Dios para el día en el que Él me llame.