UN DÍA ENRIQUECEDOR

Hay días en nuestras vidas, que deberíamos enmarcarlos. En la mía, el de hoy, fue, en verdad, enriquecedor. Celebramos el 23 de Abril, en nuestra Comunidad, el día de las Letras Gallegas. Comenzamos esta mañana en la Biblioteca Municipal, maravillosamente gestionada por una encantadora, eficiente y laboriosa, Marta, con la reunión de los niños del colegio. También asistieron algunos padres y autoridades Municipales, entre ellos, el Sr. Alcalde Don Manuel Prado López. Los padres asistentes leyeron varios cuentos y fábulas que hicieron las delicias de los pequeñuelos, quienes, con un comportamiento ejemplar, escucharon todas las lecturas tomando nota de lo que Marta había recomendado, para conseguir que de esa forma prestaran más atención a lo que sus mamás, algunos padres, pocos, y los que sin ser padres ni madres, acudimos a la llamada de Marta y de Nuria, la Directora del colegio, con su equipo docente, Rosa y Tamara, aportamos nuestro granito de arena al evento. De cómo se desarrolló el acto, sobre todo del comportamiento de los alumnos, se extraen unas consecuencias muy de tener en cuenta. En un breve comentario, sin entrar en demasiados detalles, se desprende que dentro del seno de la familia, en lo que se refiere a los primeros años de los hijos, la educación, está bastante bien reconducida. En el colegio, quien no tiene la obligación de educar, sí de dar continuidad a lo que hacen los padres, también cumple muy bien su cometido. A partir del momento que los niños dejan la enseñanza primaria y se adentran en otros ambientes, ahí se produce el salto al vacío, hasta que llegan a la edad en que vuelven a retomar sus actitudes positivas. O sea que entre los doce y los 20 años, hay una laguna negra, responsable de ello, ignoro quien puede ser, y si lo sé, me lo callo, que hay que subsanar. Quiero dejar las definiciones un poco en el limbo, para que cada uno tome el camino que mejor le parezca, para llegar al destino final que es, ni más ni menos, evitar que esa pubertad no sea un laberinto donde muchos de nuestros niños se pierden y que más de los que se piensa, no se logran recuperar. Todo ello me lleva a la sencilla conclusión de que es necesario que quien tenga responsabilidad y poder para ello, tome las debidas precauciones y evitar ese mal que tanto perjudica a nuestra querida España. Deben desparecer para siempre, los “sin sin…” Este año, tuvimos una novedad, verdaderamente aleccionadora, ya que en este mismo acto estuvo Beatriz y su alumnado. Beatriz es la encantadora y carismática Directora de la Casita de niños de de 0 a 3 añitos. Están todavía recién salidos del horno. No llevan ni una semana, desde su estreno. ¡Bienvenidos, adorables Bebés.!

wp-1524520749089..jpegPor la tarde reanudamos el evento. Esta vez con los “niños” de setenta y tantos a ciento y más años. Algunos niños de la mañana participaron también en la sesión de tarde y los internos de la Residencia San Antonio de Beariz, perteneciente a la Fundación San Rosendo, disfrutaron escuchando a los niños que leyeron algunos cuentos y algunos de ellos también participaron con breves lecturas y simpáticos comentarios que hicieron las delicias de los presentes. La dirección del Centro, como siempre, con exquisito gusto y manifiesta generosidad, preparó un sencillo, pero muy variado aperitivo para los asistentes, quienes, siendo tan temprana hora después del almuerzo, no pudieron disfrutar como desearan. Es de agradecer a las Dos Martas, la Bibliotecaria y la responsable de Animación y actividades lúdicas de la Residencia, su bien hacer y su esfuerzo para que los actos resultaran todo un éxito. Estoy convencido que ya están pensando cómo preparar los siguientes eventos para diversión de los peques y extimulación de los mayores. Gracias a todos. Del evento matinal no publicamos fotografías, por razones obvias.

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RUMIANDO UN LINDO MOMENTO

Hoy hice mi recorrido, en una buena parte, callejeando por la aldea. Como siempre hablando conmigo, soy el que mejor me aguanto, por no decir el único, hasta que llegué a una puerta desvencijada que, un día ya lejano, cerraba la cuadra de las vacas que dormían en su interior. Me senté en una piedra que hay frente a la derruida casa, cerré los ojos y viajé en el tiempo más de 60 años. Estábamos tres personas, su madre, ella y yo, sentados en torno a un lar en el que chisporroteaban con aspecto cansino, dos tizones. No recuerdo bien los temas pero no debían ser muy interesantes, al menos para su madre quien, al son del chisporroteo, comenzó a cotonear, dominada por el sueño. Ella y yo nos miramos. En la mirada y en su gesto había un mensaje de complicidad que a mí me produjo un maravilloso revulsivo que recorrió todo mi cuerpo. Su sonrisa se amplió en el momento que la “Bella Durmiente” se disculpó para retirarse a la cama. Su hija, solícita y amorosa como era siempre y en ese momento, alimentada con una gran dosis de agradecimiento, la acompañó hasta la habitación. A su regreso, luciendo una sonrisa, mensajera de los más bellos augurios, me rozó con sus labios. El escalofrío que recorrió todo mi ser, no tuve capacidad para valorar. Tomó asiento en absoluto silencio. Yo contenía hasta la respiración. Al momento escuchamos un respirar fuerte, muy próximo a unos leves ronquidos. Ella se incorporó, tomó mi mano y tiró de mí hacia la puerta. Descendimos, en puntillas, las pocas escaleras que nos separaban de la puerta donde dormían las vacas. Suavemente la franqueó. Entramos. Cerró la puerta y con violencia felina me atrajo hacia sí. Permitid que sea García Lorca quien me ayude a narrar lo que aquella inolvidable e irrepetible noche del inicio de verano, allí   sucedió:20180421_001456.jpg

Se apagaron los faroles / y se encendieron los grillos. / En las últimas esquinas / toqué sus pechos dormidos,  / y se me abrieron de pronto / como ramos de jacintos. / El almidón de su enagua / me sonaba en el oído, / como una pieza de seda / rasgada por diez cuchillos.

Yo me quité la corbata. / Ella se quitó el vestido.  / Sus muslos se me escapaban / como peces sorprendidos, / la mitad llenos de lumbre, / la mitad llenos de frío. / Aquella noche corrí / el mejor de los caminos, / montado en potra de nácar / sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,/  las cosas que ella me dijo.
Y recuerdo aquella noche / Hoy sentado en el camino,/ Debajo del mismo porche,/  En que los dos nos unimos

HOLA MAMÁ

Buenas noches Mamá. Hoy he salido algo tarde a dar mi cotidiano paseo. Estaba anocheciendo. El Sol estaba a punto de echarse en los brazos de su amada La Mar. Le ví sonrosado con adornos dorados que le hacían estar más elegante. Me daba la impresión que se estaba poniendo ese vestuario para que su enamorada lo recibiera con más ternura o con más ilusión de tenerlo en sus brazos. Lo contemplé y no pude menos que sonreír, Mamá. Luego continué mi camino para completar el recorrido diario que necesito para mantener mi estado de forma, como me manda el cardiólogo. Cuando llegué a la fuente Nugalla, me paré y si vieras con qué fuerza echa hoy el agua, te reirías. Yo lo hice al recordar cuando me mandabas con la jofaina para lavarme la cara y tardaba un montón de tiempo, por lo poco que ella echaba. Ha llovido tanto que salle como no te puedes imaginar. Estuve un buen rato viéndola y recordándote.  Mamá, mira20180420_210622.jpgLuego seguí mi camino y, cuando me encontré en lo alto de la escalera que baja hasta la Fuente de Brais, no pude sustraerme a la tentación de bajar a beber de su caño. ¿Sabes por qué, verdad? Cuando en casa teníamos dos, tres o cuatro vacas dando leche, Mamá, tú hacías papas para todos (Las papas son el producto de mezclar leche, harina y algún endulzante). Cuando había una sola vaca que estuviera en condiciones de ser ordeñada, aunque diera poca leche, también había papas para todos. Mamá, siempre te preguntábamos, cómo era posible aquello. Tú,  nunca nos contestabas. Te sonreías y nosotros al verte sonreír nos olvidábamos de la pregunta. Pero un día Luzdivina se puso un poco pesada y tú terminaste por contestarle: –Hija mía, en la fuente de Brais está la respuesta.20180420_205610.jpgLa contemplé un buen rato. Te recordé. Me sonreí acordándome de tu sonrisa, eché un buen trago, por cierto está muy fresca y riquísima, y continué haciendo camino. Seguimos hablando, Mamá.

HAN REGRESADO

Sí, han regresado, El duro final de invierno y la no menos dura etapa inicial de la primavera, les obligó a volver. Obligar no es la palabra adecuada. En verdad ha sido la necesidad de tener que alimentarse cuando el campo cerró sus despensas. Los eché de menos. De vez en cuando venían, pero muy de vez en cuando. En estos últimos días les estoy viendo comer con avidez, tanto a Pico Amarillo como a Papo Rubio. Lo que ellos no pensaban era que ahora tienen mucha competencia, porque, como he dicho ya alguna vez, los pesebres de Os Cotiños, alimentan perros, gatos, aves, pájaros etc. etc. Aquí no se le cierran las puertas a nadie. Todo el que lo necesite, siempre encontrará algo con que mitigar sus necesidades20180313_164923_HDR.jpgCara Linda, así le llamo al gato que cada mañana, viene a una de mis ventanas, donde está uno de los pesebres a desayunar. Cuando termina, siempre me regala una pose de agradecimiento. Luego se despide y hasta el día siguiente.20180313_164942_HDR.jpg Otro tanto hacen los perros. Hay varios. Y se han vuelto tan finolis, que ya no quieren el pan solo. Santo cielo, con lo poco que comíamos pan de trigo, en mi niñez, daríamos una muela por un pedazo y ahora mis huéspedes,lo desprecian. ¡Cuánto vicio Señor!20170904_145255Pico Amarillo, ha debido sufrir algún revés. No sé si sería el ataque de un ave de rapiña o en algún otro sitio, se debió enganchar una pata, la derecha, concretamente, porque la trae averiada y cojea muy ostensiblemente. Pero a la hora de comer, no se le nota nada….20170126_194821.jpgPapo Rubio, igual quew Pico Amarillo, también ha regresado. Aunque tengo que reconocer que él me visitaba con más frecuencia que Pico Amarillo. Pero buen, lo que me gusta es que no se olviden de mí. Siempre los he puesto como modélicos en sus comportamientos y me disgustaría que no regresaran a picotear en mis ventanas o entonar su trinos en los fríos amaneceres como acostumbraba hacerlo el negro antarín20170126_195057.jpgComo el pícaro zorro se llevó mis tres gallinas, estoy cerrando todo de forma que no pueda acceder al patio de la vieja casa donde las tenía y traer otras tres iguales. Una negra, una blanca y una amarilla, para que las tres razas más abundantes convivan en buena armonía en los aledaños de Os Cotiños. Las que más abundan en estos últimos tiempos, son las pajaritas de la nieve. Ya no vienen de una en una, como hacían antes, ahora vienen de dos en dos y hasta cuatro juntas. Raro pero cierto.20170126_195639.jpg Mañana, D. m. os contaré algo de mi último día de clase en la Universidad de Vigo. Buenas noches y feliz descanso

MI DESTINO ES PEDIR PERDÓN

wp-1521643970244..jpegPor mucho que me empeñe, en intentar no hacerlo, la situación me puede. Hace algún tiempo eché una solicitud al Departamento que controla el tiempo, que, por favor, intentara fabricar días de 47 horas ya que los de 24, no me llegan para nada. Ignoro los motivos , pero han echado en saco roto mi petición. Sin embargo, una vez más, después de solicitar de vuestra benevolencia millones de perdones, darme licencia  para  que os salude de manera respetuosa y agradecida, por las muestras de cariño y tolerancia que me otorgais. Empezaré agradeciendo a las personas que con una profesionalidad encomiable, cuidan de los mayores que llegan a los Centros donde ejercen su profesión. El caballero que me honro en tener a mi lado en la cabecera de este escrito es Don Telesforo Nieto. Está en la Residencia de la Fundación San Rosendo en Forcarei. Hace unos meses, su encantadora nieta Iria me invitó a su cumple años, al del Sr. Nieto. Lo pasé muy bien y compartí con él unos momentos muy agradables. Hace unos días, volví por aquella Residencia y, una vez más y estuve charlando con Don. Telesforo de mil cosas diferentes. Alguien me dirá: ¿A dónde nos quieres llevar? Ahora le respondo. Tiene El Sr. Nieto una lucidez que para sí la quisieran muchos setentones  incluso algo más mayores. Don Telesforo Nieto, va cumplir, Dios mediante, dentro de poco, 104 juveniles primaveras. Sí señores, CIENTO CUATRO AÑOS.20180312_111353_HDR.jpgAgua ha bajado por los torrentes, cantando y llorando por las faldas de las montañas y mucha más ha pasado por debajo de los puentes desde el día que su madre le díó a luz, pero él ahí está como el abedul de la ribera, viendo discurrir el agua viviendo día a día      20180312_125011.jpgY en el remanso de la Residencia, bajo los atentos cuidados de las personas que allí trabajan, contempla Don Telesforo el paso de los años viviendo feliz y disfrutando, en cuanto sus ocupaciones se lo permiten, de la bella sonrisa de su encantadora nieta, Iria. Loor y gloria a los que llegan a esa edad, en esas condiciones y agradecimiento a la Fundación San Rosendo que, de alguna manera, viene a suplir los hogares familiares de tiempos pasados. Hoy es impensable  que algún miembro de la familia pueda dedicar su tiempo al cuidado de mayores, como sucedía hasta la primera mitad del siglo pasado. Don Telesforo, a seguir viendo cómo pasa el agua hasta el próximo cumple, en el que igual que hizo en el anterior, echemos unos bailes con alguna moza de la Residencia.-

CORREGIR ERRORES

Sin que tenga una explicación, hay veces que te empeñas en fabricar una frase o una reflexión y la repites como un papagayo, sin darte cuenta que es todo un disparate sin sentido.

Tuve una temporada de bastantes años de duración en que se me ocurrió decir a quien me hiciera una faena que considerara contraria a mis intereses, seguridad o cualquiera otra incidencia, bastante ofensiva El insulto, como tal se puede llamar lo que yo soltaba por mi boca, no era otro que :Cuando tu madre te engendró, tu padre no estaba en casa. Siempre lo decía cuando iba en coche, nunca siendo peatón. La reacción del insultado, ya se puede suponer cómo era. Mejor no la reproduzco. Esas palabras las estuve diciendo, como digo, bastantes años. Ni yo ni los insultados nos percatábamos de la grosería no existía como tal, puesto que la madre, por sí misma no podía engendrar si el engendrador no estaba. Y fue precisamente una amiga quien me corrigió al escuchármelo. Me dijo: Eso  que dices es una solemne tontería. Cuando su madre lo engendró, su padre estaba en casa, quien no estaba, era el marido de su madre.

Otra de las cosas que se dice con mucha frecuencia es que: La vida no te regala nada. Una auténtica falsedad. La vida en sí ya es un regalo. Lo que no hace la vida es es regalarte cada situación en que tú necesitas realizar actos inherentes a la propia vida.

Reflexiones para distraer la mente en momentos de no saber en qué pensar.

 

UN ALTO EN MI CAMINAR

Hoy me he detenido unos instantes, en mi, un poco, alocado caminar, para recrearme en mi enamoramiento de la vida. Me senté frente a mi otro yo. Abrí sus puertas y dejé que la luz iluminara los recónditos rincones ocultos.  Muy sutilmente hice un recorrido por mis recuerdos, al margen de la rumia cotidiana, tenía sumo interés en adentrarme en algunos de sus pliegues. Me interesaban, sobre todo, aquellos cuya existencia fue algo efímera, pero que dejaron huella. Lo descubro cuando algo impensado se cruza en mi camino y me produce cierta inquietud de la que no sabes dónde tiene su origen. Al desempolvar algunos de los rincones menos visitados, descubres situaciones que llenaron momentos maravillosos, a los que sucede con los nada agradables, por razones totalmente opuestas, intentas olvidar. Craso error. Desde hace algún tiempo estoy rompiendo con ese absurdo tabú y tengo que reconocer que fue una verdadera lástima perder la ocasión de disfrutarlos más. Cierto es que mi rumia tiene abundante ocupación, pero si distribuyes bien los tiempos, momento hay para todo. Ese gratificante repaso por los momentos vividos y un poco arrinconados, cumplen dos funciones aleccionadoras. La una para no caer en el mismo error, o lo que es lo mismo, intentar no tropezar otra vez en la misma piedra, aunque el tropezón no tuvo consecuencias negativas pero, de alguna manera, sí un poco frustrantes. Al rememorarlas, asoma una sonrisa, mezcla de un sin fin de matices, fruto de todo lo sucedido. La otra, porque fueron tan bellas, tan llenas de encantos, tan, algunas de ellas, llenas de una ingenuidad compartida, que al revivirlas, encuentras, si cabe, más justificación al enamoramiento que algunos sentimos por la vida.

Haced el experimento, os lo aconsejo. Estoy convencido que no os arrepentireis. Tiene otra lectura que con mucha frecuencia utilizo en mis mensajes, si veis que en esos vericuetos no hay mucho de qué echar mano ¡¡¡Ojo!!! vivir, vivir para que, transcurrido algún tiempo, las haya y podais gozar de ellas.

He buscado entre mis entresijos algo para documentar mi comentario, pero no lo hallé. La razón es bien sencilla: Cada uno tiene los suyos y son totalmente intransferibles.