EL CAMINANTE ENTRA EN QUIRÓFANO

Buenas noches. Antes de poner en vuestro conocimiento unos pequeños detalles de lo acontecido hoy, en mi cotidiano vivir, quiero expresar mi profundo agradecimiento a las numerosas muestras de afecto que me habeis transmitido durante toda la jornada. Gracias, muchas gracias. Y ahora os cuento mi pequeña aventura diaria. Tan falta de interés, como cualquier otra, pro sí es algo diferente. Tal vez por eso merece la pena contarla. Poco más o menos fue así:                                                                                                                  En la última I.T.V a la que se sometió El Caminante, mostró alguna deficiencia que convenía subsanar lo antes posible para evitar mayores males. Por todo ello, esta mañana, acompañado de mi hija mayor Beatriz, o lo que es igual, de “Mi parte Luminosa” me personé, previa cita facultativa, en la Residencia Sanitaria de Orense, en el área Santa María Nai. Después de una breve espera de no más de veinte minutos, me invitaron a pasar a una sala donde cambié mi ropa por un coqueto “picardías”img-20190117-wa00015898320498637248844.jpgUna encantadora enfermera me recogió para introducirme en el quirófano. La sonrisa de mi encantadora introductora se multiplicó por cuatro antes de subirme a la camilla donde sería intervenido. En nada se parecía aquel escenario a un lugar de dolor o reparación de averías corporales. Las cuatro damas se encargaron de que sintiera en un ambiente de lo más festivo, incluso cuando me taparon los ojos con un lienzo que me impidió ver, incluso al doctor que me iba intervenir. Muy joven y amable, por cierto.img-20190117-wa00025744175971047355690.jpgSentí unos leves punzamientos en la frente, donde se hallaba la zona a tratar y poco más. En menos de treinta minutos, el Doctor dio fin a su labor. En ningún momento las profesionales que colaboraron en la intervención, cejaron de utilizar sus mejores dotes como tales y sobre todo de humanidad, para que el paciente, en este caso, yo, me sintiera con la mejor predisposición. Agradezco a todo el equipo su labor profesional y, sobre todo, algo que, a ciertas edades valoramos con otras tablas que tienen un mayor significado en nuestro discurrir por el mundo que nos tocó en suerte.img-20190117-wa00044009746507723659614.jpgMe aconsejaron que repusiera fuerzas y yo obediente siempre, así lo hago.img-20190117-wa00067221442438463966608.jpgGracias a todos los que haceis que este mundo sea, a pesar de todo, un mundo habitable. Para celebrar el feliz regreso a casa, nada mejor que unas patatas de mi yerno Raú. Riquísimas. Unos huevos de Mamá Gloria de las gallinas que picotean la hierba de las lindes de Tras do Río. Empanada de “tinga” elaborada y horneada en la panaderia de Beariz. Aceite súper virgen de la almazara de Villarejo de Salvanés. Todo ello regado con el incomparable vino que mi sobrino Secundino y mi sobrina Ester extraen de las uvas de Gomariz. Si a todo ello, se le añade que me lo preparó y sirvió “Mi Parte Luminosa” ¿Qué más puedo yo pedir a la vida? Por todo ello, GRACIAS A TODOS.

 

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EL CAMINANTE EVIDENCIA SU REALIDAD

No. En absoluto me hallo en estado depresivo ni siquiera, predepresivo. No obstante me he asomado a la celosía de mi existir y, una vez más me he convencido de lo poco que valemos y de lo frágiles que somos. Y qué fácil es pasar de una exuberante expresión de euforia y poder, transmitiendo una imagen de alegría y afanes incontenibles, a una cara decrépita, ojos pitarrosos y… no sigo, porque si lo hago …

La mayoría de mis amigos sabeis mi obsesión por convivir con mis tres adorables amantes. Los cuatro hemos conformado una familia donde reina la armonía, el respeto y el amor. Cada uno de nosotros hace su aportación al bien común. No hay distinciones. Sombra, es la primera en poner sobre nuestro vivir su silenciosa personalidad creando el ambiente que, lo sabe muy bien, más nos satisface a los demás. Soledad es exigentne consigo misma, pero solo para con ello crear el ambiente más deseado por sus compañeros. Y a fe que lo consigue. Rumia. ¡Ay Rumia! Conociendo su dependencia de los demás, nunca expresa un sentir que pueda molestar a nadie. Siempre silenciosa, receptiva, agradecida e ilusionada, espera de los demás lo que ella sabe que nunca le ha de faltar. Y yo. ¿Qué hago yo? Qué puedo hacer yo sino estar feliz con tan entrañables compañeras.

Ah, pero se nos ha presentado, sin que nadie la invitara. Si lo hubiéramos hecho no tendría del título de tal, una intrusa. Con todo el descaro que exhiben este tipo de sujetos, llegó, se introdujo dentro de mí y tan bueno le pareció el aposento que no hay manera de echarla fuera. Esta sí es una OKUPA de las de verdad. Dice llamarse “Trancazo” “Catarro” “Gripe” y no sé cuántos mil nombres más. Lo que os puedo asegurar es que a mí me tiene así. El inquieto, el imparable chaval de 64+ 18 años no es sino esto que veis aquí debajo.img_20190110_223415451890389878543675886.jpgNo doy más de mí. Lo que sea, cómo se llame, me puede. Buenas noches a todos.

EL CAMINANTE ESTÁ VIGILANTE

img_20190109_2328238187775429856162124712.jpgLa verdad es que no suena nada bien, pero es así como puedo expresar lo que quiero deciros y con ello aconsejaros que hagais. Incluso aquellos a quienes su juventud les dice: “Eso es cosa de viejos. Tú estás por encima de esas nimiedades ” . Pues no. Os aconsejo que no le hagais caso a esos cantos de sirena que a veces vuestra inexperiencia os susurra al oido. Siempre hemos de estar vigilantes, sin obsesión, de todo lo que acontece en nuestro cuerpo. Sobre todo cuando se observa alguna cosa que se sale de la normalidad. Toda esta paliza que os estoy dando viene a cuento de que hace algún tiempo, en mi frente, apareció un pequeño lunar. Si teneis la curiosidad de observar alguna de mis fotografías, lo encontrareis en el mismo centro de mi testa. En una ocasión se lo comenté a mi hija mayor, Beatriz. Por algo la denomino con el título de “Mi Parte Luminosa”. E inmediatamente me aconsejó que visitara al Dermatólogo. No le hice caso inmediatamente, pero tampoco eché en saco roto su observación. Visité a mi Doctor de Cabecera y con la delicadeza que le caracteriza, me aconsejó hacerme una fotografía y mandarla al Dermatólogo de S.S. Ellos le dan un nombre que en estos momentos no recuerdo.  A los pocos días tuve una llamada desde esa magnífica Institución, citándome para las once horas del día tres de los corrientes. Me presenté,como es preceptivo. Y el Doctor Especialista,después de un profundo estudio, me indicó que el día diecisiete próximo, me presente en la Residencia de la S.S. de Orense, donde él, el Doctor me someterá a una pequeña operación quirúrgica. Dios mediante, así lo haré y contribuiré con mi actitud a mejorar mi salud y agradecer a las personas que están vigilantes y saben cómo hacerlo, su contribución de estudioso.

EL CAMINANTE CORTANDO CUPONES

img_20181225_1231029821703799088013446432.jpgRecuerdo que hace muchos años, cuando mi esposa quería entrenar conmigo, en la pista de ténis, a mí me fastidiaba bastante porque en el decir de mi profesor, jugar con alguien que tiene un nivel inferior al que tú has alcanzado, te hace perder calidad en el golpe. Pero yo, disimulando, como buenamente podía, accedía a sus deseos. Aquella situación, la denominábamos, entre nosotros, “cortar cupones” que es lo mismo que conseguir méritos para después tener derecho a prebendas de mayor calado.

El día de Navidad me invitó una de mis hijas a que fuera con ella para ayudar en la preparación de un comedor social. Es un comedor como otro cualquiera, donde se atiende a las personas que, por avatares de la vida, tienen necesidades de las que otros no poseen. A mí me pareció una estupenda invitación, para poder colaborar en algo tan bello, como es dar un poco de tí mismo en favor de quien lo necesita. Y, os puedo asegurar que, siempre es bueno, pro cuando se peinan 64+18, es menester cortar cupones donde quiera que se presente la ocasión. Me da mucho miedo presentarme ante el Juez Eterno con las manos vacías. Por ello en cuanto tengo la oportunidad de cortar algunos cupones, me presto para ello inmediatamente. Sé que estos son de tan poco esfuerzo que no tendrán mucho valor, pero si se hace con verdadero amor, tal vez puedan completar alguna hoja que esté en blanco o casi. Estuve cinco horas dedicado a ese menester y me sentí un poquito mejor persona. Sobre todo me sirvió para incentivar esa dosis de buena gente que todos llevamos dentro y que algunas veces dejamos que se duerma. Espero que a mí no me ocurra y pueda seguir siendo útil, dentro de mi pequeñez, a quien me necesite.

EL CAMINANTE VISITA LA CASA DE UNO DE SUS IDOLOS

.img_20181214_122542120_hdr6761476379527502845.jpgEntre esas cuatro paredes vio la luz por primera vez el hombre que consiguió que me enamorara de esta tierra: Don José María de Pereda. Esa fue una de las razones por la que dí con mis huesos en esa bendita tierra de la montaña Cántabra: Visitar la Casona del hombre que más influyó en mi niñez para que me aficionara a a lectura, con su novela costumbrista Peñas Arriba. Desde que la leí, hace más de setenta años, todos los inviernos tengo la necesidad de releer alguno de sus capítulos. Para mi desilusión, tengo que admitir que sufrí una gran decepción cuando me encontré con la casa que José María tan bien describe con el abuelo y el tío al amor de la lumbre, está cerrada por hallarse en mal estado sus techos y parte de las paredes. Tuve que satisfacer mi curiosidad contemplando sus exteriores, tanto los muros como la tapia que rodea toda la vivienda.img_20181214_1219383728450163768797673390.jpg De todas maneras, teniendo en mi mente la descripción que el Autor de Buey suelto bien se lame, Sotileza y tantas otras obras maestras, de la, ahora deteriorada residencia, hace en Peñas Arriba, solamente el morbo que a mí me producía contemplarla, se vio afectado. En mi mente está muy clara toda la casa. Por otra parte me satisfizo mucho visitar la casa que él construyó para su numerosa familia, que se halla dedicada a una especie de museo educacional y la Consejería de Cantabria utiliza para mostrar cosas tan interesantes como son las diferentes aulas de estudios de distintas épocas: Antes de la segunda República, del tiempo de la República, de la etapa de la Dictadura del General Franco. Todo ello muy documentado y mucho material de las distintas etapas de esos turbulentos años. Dos encantadoras señoritas hacen los honores a los visitantes, exhibiendo una desbordante simpatía a la que le suman un conocimiento profundo del cometido que desempeñan. También esta casa sufrió una profunda reforma conservándose apenas, detalles como son los umbrales de dos de las puertas interiores. img_20181214_122152088_hdr-11223902793622015066.jpg

Zonas ajardinadas rodean la casa que realzan aún más su ya bella, esbelta y autóctona construcción, A pesar de, como dije, no poder disfrutar viendo el interior de la vieja casona donde nació el gran Escritor, salí de Polanco reconfortado de respirar, `por unos momentos, el mismo aire que mi admirado Maestro respìró, para crear obras tan significadas.

EL CAMINANTE SE TRAJO A PUENTE VIESGO EN EL CORAZÓN

img_20181220_114627986_hdr753132143021097506.jpgLos quince días pasados en Puente Viesgo fueron para el Caminante una cura de todos sus sentidos. Con el cuerpo renovado. La mente despejada. El Espíritu limpio sin máculaimg_20181220_110800371_hdr137162430946035015.jpgLos paseos por aquellos parajes incentivaron mi mente hasta cotas impensables. Cierto.img_20181220_112746189_hdr3571220638472608206.jpgSu arquitectura autóctona, norte y guía de una forma de entender el arte montañés.img_20181220_120851894_burst000_cover498126246582265660.jpgEn lo alto de la montaña, los que fueron y allí dejaron sus huellas. Abajo el hroismo.img_20181220_121528073_hdr9077757027863989978.jpgAquellos, en sus museos pétreos marcaron las pautas de la belleza en la sencillez. Sus herederos siguieron con lo sencillo, actualizando los signos y los rasgos que no se borranimg_20181220_112949190_hdr3345149991954883083.jpgQue sus gentes abren sus brazos y sus puertas, lo pregonan por doquier las puertas de sus bien cuidados hoteles, prestos a recibir al visitante con la cordial y la noble sonrisa que caracteriza a todo buen  montañés. Y, si es pasiego , todo ello alcanza cotas impensables. Y extienden su brazos para estrechar, incluso al que está allá, más lejos.img_20181220_1134500772077100691357509693.jpgY, también en Puente Viesgo se cumplen las elementales reglas de La Real Academia de la Lengua: “No hay regla sin excepción”. Como buen Cristiano, que intento ser, asistí a la celebración de la Eucaristía, o sea La Santa Misa. Por cierto en una Iglesia (edificio) bellísima. Antes de la celebración observé un joven que preparaba todas las cosas para tan solemne acto. Me figuré que sería el Sacristán. Como tengo por costumbre, me acerqué a él y me ofrecí, por si consideraba que pudiera ser útil para colaborar en la Eucaristía.img_20181220_120839232_hdr7429426473811289554.jpg Me dijo muy amablemente que sí, además que celebraba mi predisposición, por no ser muy habitual entre los asistentes. Me encomendó la lectura de la Primera lectura que, por cierto trataba la profecía de Sifonías. Un bello mensaje. Llegó el momento y leí lo que se me encargó. Terminada la lectura, como hago siempre y lo he realizado en cuatro continentes y un sin fin de iglesias, tomé el libro en mis manos, con mucho respeto, y lo mostré a los feligreses, mientras decía “Palabra de Dios” que es lo preceptivo. Al final de la Santa Misa me llama el celebrante, un Sacerdote que frisará por los cuarenta años y me dice don cara de pocos amigos y en tono que más se parecía al Jesús del Templo, con los buhoneros, que al Orador de la Montaña cuando pregonó las Bienaventuranzas: “No vuelva Vd, a mostrar el libro como lo ha hecho hoy. Esa no es labor suya. No sé dónde lo habrá aprendido”. Algo más, que no entendí, musitó entre dientes. Solo le faltó rematar la frase con un “imbécil”. Salí del sagrado recinto más persona, más Cristiano, más santo. img_20181220_112344888_hdr8004873658865635698.jpgPorque le pedí perdón a mi Dios por haber cometido un pecado que no sabía que existía y que un Cura mal encarado, más enterado, más listo, con muy poco espíritu Cristiano, me dijo que había cometido. Sr. Cura, si alguna vez me ve en una de las Misas que Vd. celebre, no me riña por estar allí, no le guardo rencor, pero no sea Vd. así con todos. ¡Sr. Cura, al mismo, cuando un grupo de cantantes, todos muy bien uniformados, con lo cual demostraron que no eran eran unos espontáneos, sino una coral formada por damas y caballeros, amenicen, y muy bien, cantando durante la Eucaristía que Vd. celebre, apréndase, al menos su nombre. Los citó con un gesto y un tono tan despectivo que yo, y no sólo, sentí vergüenza ajena.img_20181220_2141067672460111555071376735.jpg