SOMOS SEMBRADORES

No es nada fácil el tema que intento tratar. Pero, de lo que estoy convencido es de que si no lo aireo, no se ventila y dentro de mí me crea más confusión. Tengo a bien decir, y no me reservo lo más mínimo, que , dependiendo de lo que siembres, así será la cosecha. Tengo muchos opositores a mi reflexión. Según la Biblia, El Creador sembró Amor y sin embargo, en una gran parcela, cosechó Soberbia. En el Nuevo Testamento el Sembrador esparció el grano por toda la parcela en iguales cantidades. Parte de la siembra cayó en tierra buena y se multiplicó. Otra partes en el camino donde fue hollada y ni asomó a la vida. Una cantidad considerable entre abrojos y en  pedregal y las piedras y las malas hierbas le impidieron crecer. Y así podría poner multitud de ejemplos que rebaten mi teoría. Sin embargo me mantengo en mis trece y sigo pensando que en la mayoría de los casos, tú eres el creador de la circunstancia que vives en gran parte de tu existencia. Posiblemente no tenga mucho o nada de novedoso, pero no me resisto a defender mi tesis.

No hace mucho, nuestro Médico de Familia tuvo que tomar unos días de merecido y bien ganado tiempo de reposo. Como es habitual nos llegó un relevo para atender a la abundante clientela que por estos pagos tienen los Galenos de Familia. Fue una Doctora la sustituta. Desde los primeros momentos comenzaron a oirse los comentarios menos simpáticos sobre la persona que vigilaba nuestra salud. Los menos simpáticos fueron aumentando de calibre hasta llegar a utilizarse adjetivos de bastante calibre. Desde su comportamiento en el bis a bis, como en los juicios que se hacían llegando a poner en tela de juicio su capacidad profesional, la generalidad, no dejaba resquicio a un mínimo de actitud positiva. Y me llegó el turno. Tenía necesidad de sus servicios y allá me fui. No puse en la bandeja de mi comportamiento nada que no fuera la normalidad. Respeto, educación y exposición de mis necesidades. Lo que sembré, recogí. Profesionalidad, comprensión, agrado y buenos deseos. Salí convencido de mi teoría.

Hace unos días me subí a mi Nissan y me fui a Carballino, distante 25 Kms. a la procura de comida para mis cerditos. La carga era más voluminosa que pesada.Ya de regreso venía con toda tranquilidad sin ningún contratiempo que motivara mi preocupación. En llegando al desvío que me lleva a Os Cotiños, un Agente de la Guardia Civil, que integraba un grupo de 8 o 10 más, que debían estar allí para algún control, me ordena que me orille y detenga mi coche. Así lo hago y con mucha educación y ortodoxia militar requiere mi permiso e conducir. Yo saco mi permiso y le pregunto cuál es la causa que motiva lo que estaba sucediendo. El Agente me contesta que un coche camuflado de Tráfico llamó para que se me detuviera. Que,  según el agente que conducía dicho auto camuflado, así le llaman ellos, yo había cometido varias infracciones en el recorrido que acababa de realizar. Que esperara un momento que dicho agente las especificaría.

Yo estaba muy sorprendido pero me dediqué a cumplir lo que se me ordenaba. Como mi Agente sancionador tardara un poco, entablé conversación con loa Agentes que allí estaban, dentro de un ambiente simpático y desenfadado. Yo manifestaba mi extrañeza por lo que esta sucediendo, a la vez que les decía que sus razones tendría el “Camuflado” para transmitir a sus compañeros lo que les había dicho. Y una vez más reiteré la ejemplaridad de la Benemérita a la que siempre consideré una Institución ejemplar en todos los órdenes. Lo que decía es cierto. Ese pensamiento lo he mantenido siempre y lo sigo haciendo. No solo en España sino en todos los países en los que he vivido, citaba a la Fundación del Marqués de Ahumada como el mejor Cuerpo de Seguridad del Estado que yo haya conocido. Como mi denunciante tardaba, la conversación se alargó algo más de la cuenta. Siempre en iguales o parecidos términos. Como no era habitual que ellos encontraran un supuesto infractor tan locuaz, todos escuchaban con atención lo que allí se decía. Por fin llegó el señor del coche camuflado y el Agente que me detuvo le inquirió para que dijera cuáles furon mis infracciones. El comenzó a decir algunas cosas, algo ambiguas. Todos les escuchábamos con atención hasta que yo corté la conversación diciendo:

-Sabeis lo que os digo, no sé si hoy cometí infracción o no, pero tantas he cometido que no me denunciasteis, que, aunque ahora pague alguna …….no está nada de más. En diciendo esto, un Agente del grupo que allí estaba, levantó la voz y dijo para que todos le oyéramos:

-Sabeis lo que os digo, que esas no son razones para tener aquí a este hombre esperando.  Esos no son motivos para denunciar a una de las pocas personas que habla bien del Cuerpo de la Guardia Civil. Señor, vaya Vd. con Dios y tenga buen viaje. Como siempre, obedecí, deseándoles buen servicio me fui a dar de comer amis cerditos.

Los buenos modos consiguen buenos objetivos, normalmente. Desde luego hacen bueno el refrán que reza “Se matan más moscas con miel que con hiel” Sembremos bien si queremos recoger algo bueno.

 

 

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