MENORCA UN LUGAR DE MIS RECUERDO

EL CAMINANTE GOZA CON EL PRESENTE RECORDANDO EL PASADO.

Segundo día de mi estancia en la Isla de Menorca. Cada paso que doy o paisaje que contemplo, me recuerda los momentos compartidos con la mujer que llenó mi vida durante más de medio siglo y que hoy sigue alimentando con su recuerdo. Esta mañana, desafiando el impenitente vendaval tramontano, salí a llenar mis retinas de la belleza de esta paisajística del entorno donde me hallo. El paisaje lunar que se ofrece a los ojos, en ciertas zonas, es alucinante. Nunca dicho con tanta propiedad. Lo intentaré reflejar con imágenes, mucho más reveladoras que mis palabras. Solo dedicaré unas líneas a la capacidad que me ofrece la vida para dar sentido a muchos de los momentos que vivo. En el recorrido, llegué a una zona donde hay una construcción en cuyo frontispicio tiene un letrero que reza “COVA DELS PARDALS”. A escasos 10 metros, unas escaleras talladas en la misma roca, dan acceso a una cueva natural de más o menos 170 metros cuadrados, cuyo frente, abierto, da vista al mar. Después de admirar la belleza de la obra realizada por  la embestida de las olas y la respuesta dada por la propia roca, me senté a gozar del espectáculo que se me ofrecía. Tengo que reconocer que, en algún momento, pensé en la insensatez que suponía estar allí. No había ningún peligro aparente, pero si me pasara algo, ¿Quién me iba encontrar? No pasaron ni 15 minutos, cuando oigo voces y veo cuatro señoras que accedían al lugar por las mismas escaleras por las que yo lo hice. Saludaron muy cortésmente y todas las cuatro se sentaron cerca de donde yo me hallaba. De una de sus mochilas sacaron un termo y unas  galletas y me invitaron a que participase del sencillo y simpático ágape. No pude negarme y gustoso acepté la invitación. Las cuatro damas Menorquinas, Chisca, María, Toña y Chisca, ¡ah!, perdón, y una mimada perrita cuyo nombre ignoro, ésta no participó en la conversación, pero sí lo hizo saboreando las galletas, charlamos unos breves instantes sobre el respeto que los habitantes de la isla tienen por su patrimonio. Con una clarividencia encomiable y un sentido del respeto que les merece conservar el ecosistema insular, me ganaron para su causa y desde estas humildes líneas, quiero mostrarles mi incondicional adhesión a sus deseos y agradecerles la deferencia que tuvieron conmigo, haciéndome partícipe de sus inquietudes y admirables propósitos.

Seguiremos recorriendo rincones gozando de todo lo bello que este paisaje nos ofrece. Siendo, como es, parecido en todos sus contenidos, es infinitamente variado en cuanto a matices se refiere. A las imágenes me remito.

image

Anuncios

2 comentarios en “MENORCA UN LUGAR DE MIS RECUERDO”

  1. EL CAMINANTE GOZA CON EL PRESENTE RECORDANDO EL PASADO.
    Segundo día de mi estancia en la Isla de Menorca. Cada paso que doy o paisaje que contemplo, me recuerda los momentos compartidos con la mujer que llenó mi vida durante más de medio siglo y que hoy sigue alimentando con su recuerdo. Esta mañana, desafiando el impenitente vendaval tramontano, salí a llenar mis retinas de la belleza de esta paisajística del entorno donde me hallo. El paisaje lunar que se ofrece a los ojos, en ciertas zonas, es alucinante. Nunca dicho con tanta propiedad. Lo intentaré reflejar con imágenes, mucho más reveladoras que mis palabras. Solo dedicaré unas líneas a la capacidad que me ofrece la vida para dar sentido a muchos de los momentos que vivo. En el recorrido, llegué a una zona donde hay una construcción en cuyo frontispicio tiene un letrero que reza “COVA DELS PARDALS”. A escasos 10 metros, unas escaleras talladas en la misma roca, dan acceso a una cueva natural de más o menos 170 metros cuadrados, cuyo frente, abierto, da vista al mar. Después de admirar la belleza de la obra realizada por la embestida de las olas y la respuesta dada por la propia roca, me senté a gozar del espectáculo que se me ofrecía. Tengo que reconocer que, en algún momento, pensé en la insensatez que suponía estar allí. No había ningún peligro aparente, pero si me pasara algo, ¿Quién me iba encontrar? No pasaron ni 15 minutos, cuando oigo voces y veo cuatro señoras que accedían al lugar por las mismas escaleras por las que yo lo hice. Saludaron muy cortésmente y todas las cuatro se sentaron cerca de donde yo me hallaba. De una de sus mochilas sacaron un termo y unas galletas y me invitaron a que participase del sencillo y simpático ágape. No pude negarme y gustoso acepté la invitación. Las cuatro damas Menorquinas, Chisca, María, Toña y Chisca, ¡ah!, perdón, y una mimada perrita cuyo nombre ignoro, ésta no participó en la conversación, pero sí lo hizo saboreando las galletas, charlamos unos breves instantes sobre el respeto que los habitantes de la isla tienen por su patrimonio. Con una clarividencia encomiable y un sentido del respeto que les merece conservar el ecosistema insular, me ganaron para su causa y desde estas humildes líneas, quiero mostrarles mi incondicional adhesión a sus deseos y agradecerles la deferencia que tuvieron conmigo, haciéndome partícipe de sus inquietudes y admirables propósitos.
    Seguiremos recorriendo rincones gozando de todo lo bello que este paisaje nos ofrece. Siendo, como es, parecido en todos sus contenidos, es infinitamente variado en cuanto a matices se refiere. A las imágenes me remito.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s