¡AL FIN PUEDO CONTARLO!

Así es. Al fin puedo contar sin que se me llame visionario o algo parecido. Hace unos días, subiendo con mi coche el puerto del Paraño, a las once y media de la nche, unos dos kilómetros, antes de coronar la cuesta, delante del faro derecho de mi auto, apareció un bulto de unos ochenta centímetros de ancho que, para no ser atropellado, galopó hacia adelante mientras se desviaba hacia la derecha que era su salida natural más fácil. Todo ello no duró más de cinco segundos, si los duró. Yo, lo único que hice fue levantar el pie del acelerador para no dañar mi coche contra aquel cuerpo que sorpresivamente apareció delante de la rueda derecha. No me dio tiempo ni a pensar otra cosa ni saber lo que aquello pudiera ser. La primera milésima fracción de segundo que pude pensar que fuera un javalí, tan abundantes por estos pagos, no duró más que eso una milésima fracción de segundo por el conocimiento que tengo de esa especie animal, con la que llevo conviviendo día a día, más de una década. Tampoco su forma de galopar coincidía con la del cerdo salvaje. Solo pude ver, no  más de tres movimientos. Sin embargo, el color de la piel, el pelo y sus movimientos, en las fracciones de segundo se definieron, en el escaso conocimiento que tengo de ello, como las de un Oso Pardo. Frené y al comprobar, por el retrovisor, que no venía nadie detrás de mi, retrocedí unos metros y dirigí la luz de los faros hacia el monte por donde presumía que había huido el voluminoso animal, pero ya no pude ver nada.

Cuando continué mi viaje, hice un reconocimiento de todo lo acontecido y llegué a la conclusión que, en efecto, el animal que me había encontrado era un Oso Pardo. Pero todo aquello era tan inverosímil que decidí no decir nada, convencido como estaba que, si lo decía,. me tomarían por loco o por visionario.Eso  sí. Me vi varios documentales de osos pardos para confirmar los movimientos y el color. Yo ya no tenía la menor duda, pero aún así mantuve en secreto mi encuentro nocturno en el Puerto del Paraño. De pronto en la prensa escrita y en Televisión salen noticias que varias personas vieron un Oso Pardo en zonas nada lejanas a donde yo lo había visto. Y ahora sí, ahora ya puedo decir a todo el que me quiera escuchar, que la otra noche ví un Oso Pardo, muy cerca de mi casa y evité hacerle daño. Algo impensable. Un oso cerca de Beariz campando a sus anchas. Ahora, cada vez que salgo a dar mis diarias caminatas voy muy atento por si en cualquier recodo de un camino aparece esa fiera y pienso mucho qué medidas adoptar si eso ocurriera. Confío que no suceda y lo cuento para que quien ande por los montes, tome las debidas  precauciones.

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