A LA BÚSQUEDA DEL TESORO

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Para lo que intento narrar, es necesario hacer un poco de historia. En el Ayuntamiento donde resido, tenemos un aerodromo para aviones utilizados para extinguir posibles incendios. Este aerodromo su utiliza, como es fácil de en tender, en época de estiaje. La escuadrilla, normalmente, la componen cinco aviones con sus respectivos pilotos. En esas labores hubo varios accidentes en los que perdieron la vida dos de los hombres que pilotaban las pequeñas y prácticas naves. En las proximidades del polideportivo que hay en el Municipio colocamos dos monolitos en recuerdos de los esforzados profesionales que perdieron la vida intentando que el fuego no convirtiera en un erial calcinado nuestros montes. Estoos bellos y variopintos montes de Beariz.20160703_214857.jpg

Personalmente me he trazado una norma de comportamiento que consiste en ir cada día al lugar donde está el sencillo monumento. Les dedico un recuerdo, a la vez que rezo unas oraciones y continuo mi camino. Por razones que sería prolijo explicar, los monolitos se trasladaron unos metros de su posición original. Hoy cuando hacía mi cotidiano caminar, me encontré al lado de las voluminosas piedras, dos personas, que parecían buscar alguna cosa. Un joven, ya avanzadito como tal y un poquito pasado de peso y una jovencita bellísima. Entablamos conversación. La razón de estar allí, no era otra que la pertenencia a un grupo que juegan al divertido método de esconder algún objeto en sitios desconocidos y luego dar unas pistas para proceder a su localización. Instructiva y divertida manera de conocer parajes curiosos que de otra manera pasarían desapercibidos. Por su simpática actitud y por el aire de jovialidad que transmitían, y, todo hay que decirlo, por permanecer un poco más, cerca de aquella joven y bella dama, me ofrecí para ayudarles. En efecto. Ni debajo, ni en los alrededores del monumento  encontraron nada. Cuando y conocí en qué consistía el juego, les pregunté de cuándo databa el mensaje que les servía de orientación. Al comprobar que era de una fecha anterior al traslado del monumento, llevé a los simpáticos buscadores del Tesoro, al lugar donde estaban anteriormente las grandes piedras. Y, en efecto, allí estaba la cajita que guardaba en su interior los mensajes y los elementos que la identificaban. Cumplimentaron los extremos pertinentes y la dipar pareja, Juan José y Alba, así dijeron llamarse, siguió ruta, ilusionados por el hallazgo y yo contento por haber contribuido con mi humilde aportación a que así fuera. Cosas sencillas que van conformndo una vida. Las cosas importantes quedan para las gentes importantes. Hay muy pocas.

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2 comentarios en “A LA BÚSQUEDA DEL TESORO”

    1. Gracias Juanjo y Alba, por leerme. Confío volver a veros por aquí y atenderos mejor que lo hice en nuestro primer encuentro. ¡Ah Juanjo! Dos sencillos consejos. Por tu bien y por los que que te quieren, pierde un poco de peso. El otro, que compres un PERRAZO para guardar a tu encantaadora hija. Sé que es difícil, pero creo que estás construyendo un muro infrnaqueable para su continuidad como buena persona, que no es otro que una esmerada educación. Por lo poco que pude captar, el material es óptimo y el empleador del material, sabe cómo hacerlo Un cordial saludo.

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