CAMINANDO SE APRENDE A CAMINAR

                         DOS ALMAS GEMELAS (II)

       Dejamos ayer a nuestra encantadora pareja, Mamá Gloria y Agustín, sentados en la parada del autobús. Ellos no lo esperan, sncillamente utilizan el asiento que allí hay, para tomar un respiro en su cotidiano paseo y contarse sus cuitas. Ni al uno le preocupa lo que su interlocutora le enseña ni a la otra le hace cambiar de criterio lo que el amigo, vecino y compañero le dice. Yo sigo sentado detrás de la mampara acristalada que sostiene el techo del refugio. El día está muy gallego. Ni llueve ni deja. Tanto Mamá Gloria como Agustín, no se fían nada del tiempo. Ahora está así, pero en unos momentos puede estar asá. Por eso, sombrilla a punto.IMG_20180630_182537632_BURST000_COVER.jpgMamá Gloria–Hoy estuve cosiendo este botón a la chaqueta. En estas chaquetas de punto los botones no duran nada, se sueltan enseguida. Agustin–El nieto mayor vino esta mañana pero estos jóvenes son gente del aire. No paran en ningún lado. –M.G. Tengo que darle un manguerazo a la terraza, porque este tiempo tan asqueroso da asco. Cría musgo todo lo ensucia. Qué rabia me da ver los balcones así, pero hay que aguantar. Contra la naturaleza es inútil revelarse. Siempre pierdes. –A. En este tiempo ya tenía yo puesto las cebollas y los ajos y ya estaba preparando el terreno para poner las berzas de verano. Qué verdura más sabrosa se cría en esa tierra del Arroyo. Además se da todo lo que eches. Hay terrenos agradecidos. –M. G. Hoy es el día 7. Mira qué coincidencia, hace años que compramos una vaca que había parido hacía dos meses para darle leche a la muchacha. Porque yo había agarrado un catarro tan grande que hasta la leche se me cortó. Qué buena leche daba aquella vaca. Le llamábamos A Toura. Daba una leche tan espesa, con tanta manteca que la muchacha la digería muy mal y tuve que ponerle un poco de agua para que fuera más ligera. A. -Los muchachos de ahora no se conforman con nada. Todo les parece poco y no hacen más que sacar cuartos a los padres. Van al estudio y lo que menos hacen es estudiar. Se dedican a todo menos a eso, a estudiar. El de la Balbina, aún es peor. Dicen que fuma no sé qué veneno que los vuelve medio tarumbas. M. G. –Con este tiempo de nubes y nieblas no vamos a coger nada en la huerta. Todo se lo lleva el demonio del mal tiempo. Pues tarda la Nena, seguramente la nieta que está en el estudio en Santiago, se habrá retrasado o a lo mejor perdió el tren y por eso tardan tanto. Confío que Dios las traiga en paz. Es tan buena. Es un ángel. Tan cariñosa y tan dulce. A. — Qué mal me sentó la cena esta noche pasada. Si es que no me hace caso. Le dije a mi hijo que yo no debo cenar. Si acaso un poco de leche con unas sopas y me sobra. Pero él se empeña en que tengo que comer y luego, a media noche ahí viene la danza. Cuándo nos harán caso a los viejos. Ellos piensan por sí mismos y no se dan cuenta que lo años te van condicionando. (La mayor parte de las veces hablan los dos al mismo tiempo. El uno no escucha, aunque oye y la otra ni escucha ni oye, pero cada uno expresa lo que quiere y cuando le da la gana. Eso sí, ninguno se molesta en esperar una confirmación o una respuesta a la pregunta que le formula. Qué más da, lo que importa es descargar lo que se piensa.) Continuará.

 

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