Sí, la vida es generosa, solo quiere que tú le correspondas en las medidas de tus capacidades. Hoy he tenido un encuentro muy agradable, sumamente agradable. Saliendo del edificio del Concello, hallé una familia que se dirigían al mismo edificio que yo acababa de abandonar. Una señora joven ofrecía el brazo a un hombre, en apariencias, de avanzada edad. La señora al verme, intentó hacer las presentaciones, pero él se adelantó y me llamó por mi nombre. Me sentí muy alagado. Llevamos bastante tiempo sin vernos. Me hacía un gran honor. Pero el colmo del placer me llegó cuando, inmediatamente después de los saludos protocolarios me dijo que el motivo de visitar el Ayuntamiento, no era otro que la adquisición de mi nuevo libro, ya que la lectura de UNO DE TANTOS, de tal manera le satisfizo, que está deseoso de comprobar si MERECE LA PENA, hace honor a su título.