EL CAMINANTE SE SIENTE PEDAGOGO

20161231_163542.jpgHoy me levanté con la pretensión de darle un palo a la novela que bulle en mi cabeza y ya empezó a caminar por las sendas de mi ordenador. Pero, al igual que ocurrió con el perro de uno de mis relatos en ARDUINA, próximo libro a salir, mi cabeza derivó por otros derroteros, por los que habitualmente no suele caminar. Ellos no son otros que los de la pedagogía. Y, es que a veces es necesario dedicar un tiempo a tan alta expresión. Le comentaba yo, a un experimentado y muy competente de la profesión de la abogacía, ciertos pensamientos que pasan por mi cabeza sobre personas que ejercen cargos políticos en ámbitos de nuestro entorno. Y él, con muy buen criterio me decía que yo estaba en un error. Argumentaba su aseveración con una pregunta que me formulaba. ¿”Tú crees que un intelectual de alta o media categoría podría desempeñar un cargo político? Imposible. Un político, lo que tiene que aprender es a decir todo aquello que sus conciudadanos quieren oir y, además decírselo con las palabras que ellos quieren escuchar.” En efecto. Estoy totalmente de acuerdo con las palabras de mi amigo. Pero ello no es obstáculo para que mi capacidad de pedagogo, en el día de hoy, se limitara a eso. Pienso y así lo digo,que es necesario, condición “sine quanom” que todo político que desempeñe cargo de gobierno, sea cual fuere su escala social, tiene que salir fuera de su entorno, de vez en cuando, para ver qué es lo que sucede por otros pagos. No puede bastarle lo que publiquen los periódicos, cuya veracidad, en la mayoría de los casos, se limita al precio y  la fecha. Ya nowp-image-579720983jpg.jpeg digamos lo que mandan las radios a través de sus ondas. ¿De lo que muestran las televisiones? Ni se me ocurre mencionarlo. No, no basta. El político que ejerce, en teoría, una de las funciones más bellas que puede desarrollar persona alguna, tiene que salir. Sí, salir y esponjarse. Llenarse de experiencias de todo tipo y luego ver las que son provechosas para aquellos que le dan su razón de ser. Y cuando, a través de esa honestidad y experiencia, comprobar que su capacidad de esponja, de asimilar enseñanzas y llegar al límite de sus legados, darse por satisfecho y felicitarse del deber cumplido. Por doquier he sembrado hoy mi espíritu didáctico. Emulando el mensaje bíblico, fuente donde todos deberíamos beber, es fácil entenderlo.wp-1486761587138.jpeg “El hombre viejo debe dar paso al nuevo. Renovarse o morir.” No se es viejo por los años vividos, uno tiene la edad de la piel que acaricia. Se pueden tener muchos años y ser joven, se es viejo cuando no se sabe o no se intenta renovarse. A los 70+12 que peino, tengo la necesidad y, hasta creo, que la obligación de expresar lo que pienso, si no lo hago, ¿ cuándo lo pienso decir?  Aún sabiendo que hace unos días celebrábamos la festividad de Juan el Bautista, el que predicaba en el desierto, otras muchas cosas impartí por donde me quisieron escuchar. La arena, igual que el papel, lo aguanta todo. Buenas noches.

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