EL CAMINANTE: NO QUIERO MORIR…

                                                                           No quisiera hacer con mis expresiones, una defensa a ultranza de mi manera de pensar y por lo tanto que prevalezcan mis pensamientos sobre los que otras personas puedan tener. Nací el 28 de Septiembre de 1936. No dejó de ser un día más para todos los que vivían en el mundo en aquella fecha, incluso ni fue impactante para la gente de mi aldea, Beariz, ni siquiera para mi familia, antes que yo habían venido ya siete más. Ni redoblaron las campanas ni se celebró ningún festejo. Así de normalito fue mi venida a este mundo. Y, así también fue mi caminar por la vida. Comencé a los cuatro años, no a ganarme el trocito de pan que me correspondiera en el reparto familiar, nunca pasé hambre, y no me ganaba ese pan, pero sí llevaba las vacas al prado para que los mayores de la casa no se distrajeran de sus labores de mayor enjundia. Me preparé para, después, de mayor, tener una calidad de vida acorde con mis capacidades. Busqué una joven que accediera a conformar conmigo una familia. Conseguí, para mí, la mejor. Cuatro hijos (4) llenaron nuestra vida de felicidad. Ellos nos regalaron nueve nietos (9). Trabajamos día y noche para sacarlos dignamente adelante. No disfrutamos unas vaciones hasta que llevaba seis años trabajando. Estuve un año haciéndolo en dos empleos a la vez (18 horas diarias, con una en el cambio) Ella, la que conjugó, aglutinó, ordenó, la buena compañera, amante esposa, adorable madre, nos dejó cuando todo nos sonreía… Mantuve vivas mis ganas de trabajar y lo hice hasta que la prudencia me aconsejó que lo dejara. Escribo, publico y aún voy a la Universidad, de alumno, para mejorar mi calidad literaria. Me he vuelto a enamorar de una encantadora joven que me respeta y la respeto. Ignoro dónde estará  su límite para aguantar a este Cascarrabias Gruñón, pero de lo que estamos ambos convencidos, es que el tiempo que hemos compartido hasta el presente, ha sido un regalo maravilloso de la Vida. En ese recorrido de mi vivir, pasaron: Una guerra civil, una guerra mundial, otra guerra, mal llamada fría, un sin fin de crisis económicas e innumerables situaciones de todo orden que con mayor o menor intensidad influyeron en mi vida, y de todas salí airoso. Llegamos a este mes de Enero de 2020, aparece “coronavirus” y a unos cuantos mal nacidos solo se les ocurre sentenciar a muerte a toda esa gentecilla de nada, haciéndola de la manera más ignominiosa que se puede hacer, tal cual si fueran unos  apartaderos de las ganaderías: A estos a los pastos del valle a estos otros a los cerros, a los de ochenta (80) al matadero. ¡Mal nacido………………….!si tú estás donde estás es porque esos que tú mandas al desolladero, son los que te creamos el mundo en el que tú indignamente vives. Soy creyente y el día que el Dios en el que creo, me diga (Hasta aquí has llegado, vente) me iré a gusto, pero tú ¡MALNACIDO!,no tienes derecho a romper mis ilusiones y mis ganas de vivir. NO QUIERO MORIR.     

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