EL CAMINANTE: HA NACIDO UNA ESTRELLA

wp-15931271682072967871543770178081.jpgSuena a pedantería y no están muy errados quienes así piensan. La tal Estrella no es sino mi nueva novela LA FUERZA DE LOS HELECHOS. Como mi personal firmamento es tan insignificante, en cuanto nace algo nuevo, resalta tanto que deslumbra mis ojos, por eso con toda rapidez pongo en conocimiento de mis fieles lectores, la salida a la calle de este libro, en el que, como en los demás, le entrego lo mejor de mí mismo. LA FUERZA DE LOS HELECHOS es un cántico a la mujer. Todos sabéis que lo helechos son una plantas muy abundantes en las regiones húmedas. Su desarrollo es muy rápido y, sin embargo su complexión es muy variada. El mástil estilizado y muy fibroso nace con un núcleo redondeado y muy blando, tanto que, si se le toca con las yemas de los dedos, a la mínima presión, se deshace. Es frecuente hallarlo en los arcenes de las carreteras donde el hormigón asfáltico que los cubre no tiene el espesor ni la compactación que se le da al firme de la zona de rodadura, sin embargo, no deja de ser un elemento compuesto de un betún sólido amasado con gravilla pétrea, formando una capa muy resistente a cualquier tipo de agresión, incluso punzante. Caminante, por las tierras gallegas, párate y observa con detenimiento, en primavera, cuando la naturaleza despierta del letargo invernal, cómo los helechos atraviesan esa capa de hormigón asfáltico de los bordes de las carreteras y se desarrolla en plenitud. Y, si cuando los ves que asoman, los frotas con las yemas de tus dedos, como digo al principio, sin apenas esfuerzo, tus dedos se verán manchados de una pulpa húmeda y tierna. En mi humilde entender, en esa capacidad de salvar dificultades, utilizando la ternura, su fortaleza, su prudente inteligencia, su silencioso sufrir, su darse a sí mismas para fertilizar su hábitat y engendrar vida, veo la similitud de la humildad del helecho y la humilde grandiosidad de la mujer. Siempre se ha dicho que detrás de cada gran hombre hay una mujer. Pienso que no hay ningún hombre que destaque si a su lado no hay un ser extraordinario, una mujer, que lo motive. Es ella la Reina de la Naturaleza, es la Señora de lo creado y si se para, el mundo no se mueve. Los helechos han copiado de la Mujer su capacidad de sacrificio y en todo su vivir lo demuestran. En LA FUERZA DE LOS HELECHOS así lo expreso y en cada instante de mi vida, así lo manifiesto.

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