CAMINANDO SE APRENDE A CAMINAR

                    DOS ALMAS GEMELAS ( III )                                                                                                                                                                                                                                                                      IMG_20180630_182537632_BURST000_COVER.jpgMamá Gloria  –Demonio de tiempo. Que Dios lo gobierne que es el que puede.  ¿Te acuerdas Agustín, qué diferencia con el tiempo de antes, cuando en invierno hacía frío y en verano calentaba el sol que daba gloria?. Ahora igual calienta en Diciembre y hace frío en Junio. Tú mira en qué mes estamos y aún hay que llevar chaqueta.  –Agustín. –No se escucha ningún fuego en San Ciprián. Y hoy es la víspera. M. G. Ayer estuvo comiendo con nosotros “o meu Cachetiño” (mi Mofletes. Qué bien come el condenado. Da gusto, todo le sabe bien. Eso sí, es más pesado que las moscas. No he conocido hombre más besucón en mi vida. Pero nos queremos mucho. Y como tampoco viene con mucha frecuencia porque siempre tiene que hacer, se le puede aguantar bien. Aunque a veces se pone muy pesado.IMG-20180702-WA0003.jpgEes un diablo de hombre. Ahora dicen que se dedica a escribir libros. Cuando el Demonio no tiene que hacer..IMG-20180702-WA0002.jpgA. -Aún es temprano y la chaqueta no sobra. Yo no entiendo esto. Así que lo mejor es aceptar lo que venga. IMG-20180702-WA0001.jpg¡Qué pena de huertas. Todas yermas, llenas de zarzas y malas hierbas. Yo no sé qué vamos terminando qué comer cuando nadie cultive el campo. Y ya estamos llegando a eso. Como Dios no nos ayude…veremos.IMG-20180702-WA0000.jpg

A. Estoy que rabeo. Esta muela me va quitar la vida. Lleva ya dos días doliéndome y ¿Tú crees que me pasa? Cada día me duele más. Mal rayo parta al dolor de muelas y al diablo que los da. No hay dolor como ese. M. G. -Agustín tenemos que recogernos que el tiempo enfría.

Mamá Gloria y Agustín, son libres y curiosidades de la vida, la libertad de ambos está, primordialmente fundamentada en la compañía que el uno ofrece al otro. No hay supeditación. Hay tal capacidad de similitud en sus conceptos que ambos se complementan. Mamá Gloria, Agustín y sus rebeldes gatos, forman un conjunto social, digno de ser estudiado. Honra a quien honra merecen y de tal son merecedores estas dos encantadoras personas que tienen la sencillez por bandera y la amistad y el respeto como fines.

EL CAMINANTE EN LIÑARES

                            Liñares y sus gentes

IMG_20180706_221805486.jpgUn reducido y bello grupo de jóvenes damas de Liñares. Su jovial aspecto lo reflejan sobre todo al son de  gaitas

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Es Liñares una aldea del mundialmente renombrado Ayuntamiento de Avión. Sin embargo tiene Liñares valores tales que no es necesario sustentar su nombre en ningún otro lugar que no sea él mismo. Tomó El Caminante, en el día de hoy, rumbo hacia el Sur. La intención no era baladí. Julio, día 6. Víspera de Santa Isabel, Patrona del bello y noble lugar. Celebración por todo lo alto. Actos religiosos. Pero hasta Jesús daba de comer a quienes le seguían por doquier. Los lugareños de Liñares, no iban a ser menos. Reciben a sus visitantes con sardinas, pulpo, pan y vino hasta hartar. Una muy numerosa concurrencia  que se hacía sentir, comía y bebía sin que nadie le pusiera veto. El Grupo de Gaitas de Beariz amenizaba el evento entonando toda clase de canciones propias de la tierra. Jotas, Muiñeiras y Pasodobles, como es ancestral costumbre. Una vez más son ls mujeres las que muestran su bien hacer, danzando con garbo y donaire al son de las gaitas. IMG_20180706_221835546.jpgEl Caminante, hambrón de la vida, no podía por menos que hacer los honores al lugar y compartirlo con ellos.IMG_20180706_222005143.jpgPara hacer justicia a mi manera de ser, observé. Todas bellas y todas bailaban como si de profesionales de la danza se tratara. No era fácil la elección. Juventud, dijeIMG_20180706_224324996.jpgLiliana fue la elegida. Como mandan los cánones, solicité, ceremonioso, su amabilidad para bailar conmigo. En esos instantes, me dí cuenta que, no solo había escogido la más joven, sino que, además, tenía entre mis brazos, al ser más bello que imaginar pudiera, y que unía a sus encantos físicos, un saber ser y estar que transportaba mi humana y poco sutil figura, por los espacios etéreos de lo divino. Su bello sonreir y su grácil figura se conjugaban con una voz aterciopelada y cantarina que sublimizaba los sentidos.IMG_20180706_224315320.jpgCon gentes así, amantes de su pueblo y sus tradiciones, tiene Liñares asegurado el porvenir. Personas afables que por doquier ofrecían viandas y bebidas sin cesar. Y lo que es más valioso se ofrecían a sí mismos para hacer el momento más agradable a todos los que por allí habíamos llegado. Gracias gentes de Liñares por vuestro saber hacer y estar. Seguid amando la tierra que os vio nacer y enseñar, como lo haceis, a vuestros jóvenes que dén continuidad a tan bello vivir.IMG-20180707-WA0000.jpg

CAMINANDO SE APRENDE A CAMINAR

                         DOS ALMAS GEMELAS (II)

       Dejamos ayer a nuestra encantadora pareja, Mamá Gloria y Agustín, sentados en la parada del autobús. Ellos no lo esperan, sncillamente utilizan el asiento que allí hay, para tomar un respiro en su cotidiano paseo y contarse sus cuitas. Ni al uno le preocupa lo que su interlocutora le enseña ni a la otra le hace cambiar de criterio lo que el amigo, vecino y compañero le dice. Yo sigo sentado detrás de la mampara acristalada que sostiene el techo del refugio. El día está muy gallego. Ni llueve ni deja. Tanto Mamá Gloria como Agustín, no se fían nada del tiempo. Ahora está así, pero en unos momentos puede estar asá. Por eso, sombrilla a punto.IMG_20180630_182537632_BURST000_COVER.jpgMamá Gloria–Hoy estuve cosiendo este botón a la chaqueta. En estas chaquetas de punto los botones no duran nada, se sueltan enseguida. Agustin–El nieto mayor vino esta mañana pero estos jóvenes son gente del aire. No paran en ningún lado. –M.G. Tengo que darle un manguerazo a la terraza, porque este tiempo tan asqueroso da asco. Cría musgo todo lo ensucia. Qué rabia me da ver los balcones así, pero hay que aguantar. Contra la naturaleza es inútil revelarse. Siempre pierdes. –A. En este tiempo ya tenía yo puesto las cebollas y los ajos y ya estaba preparando el terreno para poner las berzas de verano. Qué verdura más sabrosa se cría en esa tierra del Arroyo. Además se da todo lo que eches. Hay terrenos agradecidos. –M. G. Hoy es el día 7. Mira qué coincidencia, hace años que compramos una vaca que había parido hacía dos meses para darle leche a la muchacha. Porque yo había agarrado un catarro tan grande que hasta la leche se me cortó. Qué buena leche daba aquella vaca. Le llamábamos A Toura. Daba una leche tan espesa, con tanta manteca que la muchacha la digería muy mal y tuve que ponerle un poco de agua para que fuera más ligera. A. -Los muchachos de ahora no se conforman con nada. Todo les parece poco y no hacen más que sacar cuartos a los padres. Van al estudio y lo que menos hacen es estudiar. Se dedican a todo menos a eso, a estudiar. El de la Balbina, aún es peor. Dicen que fuma no sé qué veneno que los vuelve medio tarumbas. M. G. –Con este tiempo de nubes y nieblas no vamos a coger nada en la huerta. Todo se lo lleva el demonio del mal tiempo. Pues tarda la Nena, seguramente la nieta que está en el estudio en Santiago, se habrá retrasado o a lo mejor perdió el tren y por eso tardan tanto. Confío que Dios las traiga en paz. Es tan buena. Es un ángel. Tan cariñosa y tan dulce. A. — Qué mal me sentó la cena esta noche pasada. Si es que no me hace caso. Le dije a mi hijo que yo no debo cenar. Si acaso un poco de leche con unas sopas y me sobra. Pero él se empeña en que tengo que comer y luego, a media noche ahí viene la danza. Cuándo nos harán caso a los viejos. Ellos piensan por sí mismos y no se dan cuenta que lo años te van condicionando. (La mayor parte de las veces hablan los dos al mismo tiempo. El uno no escucha, aunque oye y la otra ni escucha ni oye, pero cada uno expresa lo que quiere y cuando le da la gana. Eso sí, ninguno se molesta en esperar una confirmación o una respuesta a la pregunta que le formula. Qué más da, lo que importa es descargar lo que se piensa.) Continuará.

 

CAMINANDO SE APRENDE A CAMINAR

                       DOS ALMAS GEMELAS (I)                                                                                                                                                                         No hay escuela que enseñe más que lo hace el caminar. Caminar es leer un libro a escala natural. Las letras se convierten en paisajes, cauces fluviales, olas que van y vienen, personas que suben, bajan, van y vienen.O están sentadas, compartiendo sus alegrías y sus penas.IMG_20180630_182537632_BURST000_COVER.jpg

Tras do Río, es una aldea del Ayuntamiento de San amaro. Su nombre es debido al nacimiento de un aprendiz de arroyo que tiene su manantial primario a no muchos metros al Norte del diminuto poblado. En tiempos remotos, alguien con una gran dosis de humor denominó ese pequeño cauce como vía fluvial. Al no haber otro que pudiera desmerecerle, con el nombre de río se quedó, con el plus que la población, en su máximo esplendor, no tuvo más allá de 20 vecinos. Desde hace unos 80 años dos personas, mujer la una y varón el otro, habitan en Tras do Río. Doña Gloria Requejo y Don Agustín Piñeiro. Viuda ella desde hace unos 14 años y él pasó a tal estado hace menos de uno. Trabajadores incansables que fueron ellos para sacar adelante sus respectivas familias. Entre los dos suman en la actualidad más de 160 años, pero hasta hace pocos meses, aún cultivaban sus huertos donde tenían toda clase de verduras que regalaban a manos llenas a todo el que quisiera saborearlas. Sobre todo la Sra. Gloria, a quien yo le puse el sobrenombre de Mamá Gloria, porque eso es ella, Madre de todo el que se acerca a su casa. Como el tiempo va marcando todas las pautas que rigen el devenir de las personas, a Mamá Gloria la dejó con muchas dificultades de audición y Agustín, apenas ve. Ni audífonos ni gafas pueden suplir las carencias de oidos y de ojos de nuestra encantadora pareja. Pocas personas más quedan en Tras do Río, además de ellos, por lo que cada día salen a dar sus paseos por el  camino asfaltado que da acceso al poblado. Caminando poco a poco, llegan hasta el borde de una estrecha carretera comarcal, por la que pasa un pequeño autobús que recoge los pasajeros de los pueblos de la zona que quieren viajar a la Capital. En la conjunción de las dos vías han colocado una pequeña mampara cubierta para guarecerse los sufridos pasajeros que esperan el autobús. En la mampara, que está cubierta, hay un banco en el que Mamá Gloria y Agustín se sientan para contarse sus recuerdos y los quehaceres de cada día. Ya he dicho que, ni Agustín ve más allá de siete curas en un montón de yeso ni Mamá Gloria oye el pitido del tren aunque el maquinista lo haga sonar delante de sus narices. Pues, allí sentados en el banco de la “sala de espera” Agustín narra sus recuerdos con la mirada perdida hacia sabe Dios dónde, mientras Mamá Gloria que, como es natural, no se entera de nada de la que su vecino le dice, le cuenta todo lo que tenía que hacer y le muestra cómo bordó la mantilla que lleva alrededor de su cuello con unos hilos multicolores que hacen las delicias de quienes los ven. Sin que ellos se percataran, me senté detrás de donde ellos están sentados.Escucho sus conversaciones. Para no alargarme hoy, dejo para mañana la transcripción entera de lo escuchado.

SOMBRAS Y LUCES DE EL CAMINANTE

20170203_230326.jpg                                                                                                                                          NO TENGO QUE                                                                                                                                                                                                                                                                           Breve, mas, tan breve en su gráfica, como longa en su contenido. Cuando la vida te sitúa en un espacio que tú no has elegido, ni deseas, pero que te ves obligado a aceptar, inmediatamente buscas entre los entresijos de las dobleces de tu cerebro una compensación que, de alguna manera, le dé un giro a esa adversa situación existencial. De pronto ahí aparece la frase que preside esta reflexión: No tengo que. Esas tres palabras te liberan de tantas y tantas situaciones que terminas por convertirla en tu compañera inseparable. Sobre todo la llamas cuando la cuesta del vivir se empina y subirla se convierte en una empresa  poco menos que   imposible. Y es entonces cuando llamas a la puerta de tus apetencias. Se abre y tú decides si merece la pena seguir o quedarte. Siempre partiendo de la sacrosanta premisa que “no tengo que” subir, bajar, tumbarme, dejarme ir. Solo mis apetencias condicionan mi decisión. No sería sincero si en esta reflexión, un tanto irrealista en algunas de sus vertientes, no introdujera una excepción, para mí, totalmente imprescindible: Respetar. “Sí tengo” que respetar. Lo que sí hago es establecer mis condicionantes en el terreno donde el respeto camina por sí solo, sin tener que reconducirlo.20151218_191835Con la certeza de que hay en mi vida, más luces que sombras. Precisamente, por eso, puedo caminar.