Así es, siento vergüenza. Antes de entrar en materia acorde con el título, aclararé algunas cosas. Primero, debo decir que no soy un modelo en nada. Ni en tolerancia, ni en comportamiento social, humano, como persona, en fin que no puedo dar lecciones de bondades a nadie. Aún así, repito siento vergüenza cuando observo actitudes en muchas personas con las me encuentro en mi caminar por la vida.
Estos días estoy pasándolos en la, otrora paradisíaca isla de Ibiza. He venido propiciado por uno de esos programas del INSERSO. Me hospedo en un hotel que ni es mejor ni peor que otros de la misma categoría. Habitación individual. Ahí ya empiezo a definirme. No soportaría compartir mi estancia con una persona que yo no escogiera. En fin, todo normal. Dejándome llevar de mi carácter, los primeros días me dedico a observar a los compañeros de estancia. Así como servicio de todas las actividades del hotel, tales, recepción, acondicionamiento de habitaciones, limpieza, comedor, tipo de comida, presentación, calidad, cantidad etc. etc. En esto último, para mi complacencia, nada fácil de conseguir, observo que tanto la calidad como la cantidad, cumplen todas mis expectativas. (Luego sigo, porque se me ofrece un día espléndido, después de varios lluviosos y fríos.)Ya estoy aquí de nuevo. Este espacio de tiempo, me ha servido para recapacitar en lo que pensaba escribir y sigo pensando. Se supone, a lo mejor es mucho suponer, que la mayor parte de los que gozamos de esta oportunidad que nos brinda la situación actual de nuestra querida España, de viajar donde nos apetezca, a precios muy módicos, somo de una economía normalita, tirando a baja. Que la mayoría han sido víctimas, en el decir de algunos, bastantes, del despotismo de los que nos mandaban. Tal situación debería aglutinar entre nosotros una buena armonía y comportamiento ejemplar de cooperación. Pues nada de eso. Hay ahora en este hotel unas 300 personas. Si tienes la curiosidad de andar por entre los grupos y escuchar lo que comentan, te das cuenta que están disconformes con casi todo, por no decir todo. que la comida está mal condimentada, que está sosa, que está salada, a veces la de la misma bandeja. Que si las camareras son lentas. Que las camareras andan tan deprisa que atropellan. Que recogen a la hora en punto que consta en las ordenanzas de régimen del hotel. Que ya podían esperar un poco más. Al franquear las puertas del comedor se atropellan. Esta mañana casi se llegan a pegar, dos vestidos de pantalones. No quiero ponerle sustantivo porque ninguno me cuadra. El motivo no era otro que uno quería meter a la tostadora, cuatro trocitos de pan y al otro le parecía exagerado. Cargan los platos que dejan chicas a las pirámides de Egipto. Después gran parte de la carga queda encima de la mesa. He visto coger las servilletas a puñados. seguiría y no pararía. Hace unos días un individuo que se dedica a publicar artículos en un periódico Británico, decía en uno de sus escritos sotopotocientas linduras sobre los españoles. Levantó mucha polvareda dicho escrito. Menos mal que no vino a uno de los hoteles donde nos albergamos los del INSERSO, que si lo hace, el día de la publicación del subsodicho escrito, el tal periódico tendría que hacer tirada de doble papel. ¿Tanto nos costará ser un poco más coherentes, ser más agradecidos a la vida y vivirla con un poquito de cordura? Alguien dirá que, no todos son así. Cierto, pero sí la gran mayoría. Os lo aseguro, viendo todo esto y oyendo lo que uno no quiere escuchar, se siente vergüenza de pertenecer al género que le llaman humano. Como queda dicho, no fue un «calentón» lo dejé enfriar 12 horas.
P.D. Si quereis disfrutar en este último tramo del camino de nuestro vivir aquí abajo, apuntaos a los viajes del INSERSO y divertíos. Como el título de mi libro que saldrá antes de dos meses, MERECE LA PENA. Viajar y leer mi libro cuya venta va dedicada a MENUDOS CORAZONES. Íntegramente. Buenas noches.
Magistralmente interpretada la obra por 5 actores. Tres damas y dos caballeros. Repito, simpática, divertida y con enseñanzas dignas de tener en cuenta. Todo eso ayer. Hoy, a primera hora concentración a en la falda de la montaña próxima a Santa Inés. Reparto de bastones y «Caminante, no hay camino…» Unos dos cientos participantes nos ponemos en marcha siguiendo las pautas que nos indica el organizador. Buenos caminos. Algunos charcos, fruto de las abundantes lluvias caidas en estos últimos días y, sin apenas desniveles dignos de mencionar, vamos haciendo camino. Paisaje, con el sello genuino Ibicenco. Almendros en flor. Árboles retorcidos, quejumbrosos de los momentos vividos, unos. Otros con varios siglos de existencia, nos contemplan regalándonos el esplendor de al menos 300 años vividos. Pero hay que seguir. El camino se empina y hay que seguir.
Hora del refrigerio. Impresionantes paisajes de montaña. La brisa de la mar nos saluda.
Repuestas las energías, reanudamos camino. Hay que completar el trayecto programado-
Después de castigar el cuerpo, de justicia es, compensarlo un poco. Para eso nada tan acertado como ponerse en las expertas manos de Toni. Restaurante del Club Náutico de Ibiza. Mesa en lugar privilegiado, Toni, según el servicio del comedor, se lo merece. Menú, el experto Ibicenco, no lo duda. Por supuesto pescado y de pescado lo mejor. Así es
Un día redondo para recordar y repetir. Gracias, encantadora pareja. Y desde luego, los que tengáis la oportunidad de gozar del conocimiento de Ibiza, de sus encantos de todo tipo, os aconsejo que consultéis a Toni. Éxito asegurado. Garantía absoluta.
El tiempo transcurrido desde que comencé esta nueva etapa de mi vida, no solo me he sentido más vital sino que, además, no percibo haber puesto sobre mis espaldas unos cuantos meses más. La convivencia con personas muchísimo más jóvenes que yo, y habiendo compartido con ellas diversidad de opiniones y, a veces, encontrados criterios sobre cosas del cotidiano vivir, han hecho renacer en mí, las ganas de seguir y sobre todo, la invitación a reflexionar, hasta qué punto me hallo en posesión de una verdad que no siempre es la compartida. En absoluto me arrepiento de levantarme algunas mañanas pensando en la obligación de cumplir con mis deberes escolares para que la «Seño» no me llame al orden y me recuerde la obligación que tengo de ajustarme a las normas que rigen desde el momento que piso el suelo de tan sacrosanto espacio, cual es la Universidad.
Doce años. Pasaron ya doce años, Amor, que te fuiste de mi lado. Te fuiste solo físicamente, porque te puedo asegurar que sigues en mí, si cave, con más fuerza que nunca. No te imaginas Mamá, cómo cada instante de mi vida está presente tu imagen, tu palabra, tu sonrisa, tu mirar. Ya te dije muchas veces lo mal que lo pasé con Soledad. No sabía cómo compartir con ella mi estancia entre las cuatro paredes de la casa, ni en los espacios abiertos de los montes, ni cuando me encontraba entre una multitud que pudiera simular compañía. En ninguna parte nos soportábamos, hasta que decidí hacerme amigo suyo. Entonces, fue entonces cuando me dí cuenta la razón del bienestar que supone la Soledad. Es cuando mejor dibuja la mente todos los recuerdos. Es el momento en que puedo recrearme en los hechos acaecidos en nuestro vivir. En estos instantes, no puedo por menos que sonreirme. Me sonrío porque nos veo a los dos viajando para cualquier parte. ¡Qué más da! ¿Te acuerdas? Cualquier día de cualquier mes o año. Llego de trabajar. Atardeciendo. Desde abajo te digo ¿»Tomamos café?» Como contagiada esposa de un gallego, tú me conestas con otra pregunta ¿»Dónde?» ¡Qué más da! «Vente y lo pensamos». Dicho y hecho. Un día nos fuimos tomar café a Cuenca otra tarde parecimos en Albacete. ¡Qué importaban el tiempo o la distancia si lo compartíamos! Venir de viaje. Recorridos ya 500, 600 o más Kms. Llegando a casa. Ya la divisábamos. Nos mirábamos, tu sonreías. Yo sabía, conocía muy bien el mensaje que encerraba ese sonreir. ¡»Mira qué camino más simpático»! Decías o decía yo. ¡Qué más da a dónde vaya! Nos perdíamos por él. Nunca de tu boca salió un no. Para nada. Cuando me llamaban a Dirección para cambiar de aires, al llegar a casa, solo me preguntabas
![IMG-20151209-WA0000[1]](https://relatosdelcaminante.com/wp-content/uploads/2015/12/img-20151209-wa00001.jpg?w=840)
El primero. Inmediatamente después apareció Papo Rubio
Pronto Papo Rubio trajo a su compañera. Lo mismo hizo Pico Amarillo
Y siguieron viniendo otros sin marcharse nadie




Faltaba una muestra de los felinos. Ahora vienen a pares

Los únicos que se fueron y bien que lo siento. También pra ellos les sembraba yo.
Hace unos días se me brindó la oportunidad de presentar mi libro UNO DE TANTOS en Cerdedo. Esta villa situada en la carretera que une las prvincias gallegas, Orense y Pontevedra, siempre ha llamado mi atención por su pulcritud, sus bien estructuradas calles y centros de Salud, áreas recreativas y Culturales y todos los elementos arquitectónicos que componen el funcionamiento del Concello. Me sorprendió muy gratamente el magnífico local donde se halla situada la Casa de la Cultura. A pesar de coincidir el evento con la celebración de la Eucaristía en honor del Cristo presentado por Pilatos al pueblo vociferante de Jersualén, Ecce Homo, la asistencia fue masiva, hasta el extremó de agotar el resto de los libros que pudimos recoger para cubrir las expectativas que se habían suscitado. Intervinieron, en primer lugar los Alcaldes de Cerdedo, Sr. Balseiros, a continuación el Cotobade, Don Jorge ambas poblaciones están oficiosamente fusionadas, el de Beariz Sr. Prado López y a continuación el autor del libro, o sea, yo, Pepe Ballboa Rodriguez. Dando prestancia a la mesa, nos acompañaba la Dama que propició el encuentro, la Sra. Iria L. Mourelle. Después de mi intervención actuó el grupo de Pandereiteiras de Quireza, que deleitaron a los presentes con sus cáticos regionales acompañados de de gaitas, tambor y bombo. Todo un lujo escucharlas. Es muy gratificante ver entre ellos, hombres y mujeres a niñas de muy corta edad, en cuyas manos las pandeiretas cobran vida de mariposas jugando interpretar en torno a sus sonrisas las danzas de las ilusiones que bullen en sus infantiles corazones. Todo un espectáculo de sonrisas e ilusiones. Y por si su expresión musical no bastara, el grupo entregó el producto de lo que reciben por su actuación para la ASOCIACIÓN DE LA ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA, o sea a la misma causa que está dedicada la cuantía toal que se consiga por la venta de la segunda Edición de UNO DE TANTOS. Magnífico y maravilloso gesto.
Se puede pensar que a aparición de nuevos personajes en este particular Zoo, implica que los otros desaparecen Nada tan lejos de que así suceda. Salvo en el caso de Papo Rubio que murió y Poquita Cosa que fue adoptada, ella y sus hijos, los demás siguen viniendo, con más o menos frecuencia, pero cuando les conviene aquí los tengo y siempre con mucha complacencia. Por supuesto que después de morir Papo Rubio, a los pocos días apareció su
hijo Rubiales. Además, éste viene todos los días. Dado el raro Otoño que hemos vivido, en el campo hubo muchos insectos hasta la llegada de los fríos invernales y eso les permitía tener abundante alimento por los prados, ribera de los ríos e incluso por el monte. No falta ni uno de los que comenzaron. Ah, y cada día aparecen algunos nuevos, perros o gatos, sobre todo.
Cada día aparecen, como digo, nuevos inquilinos que son bien recibidos, pero con reservas.
Estas Damas, son las once Bellezas a las que me refiero. ¡¡¡¡¡SUERTE MENSAJE!!!!!
Si os parece bien, y dado que ello homologaría un poco los tres nombres de nuestra original grupo avíicola, podíamos cambiar el nombre de Crestita o Crestiña, por el de Negriña. De momento la llamaremos así, NEGRIÑA. Si seguís leyendo, vereis con un poco de razonamiento el motivo de este cambio. No hace falta ser muy inteligente para saber que mi compañía no es la que Negriña necesita. Está muy bien. Tiene un habitat fantástico. La comida le sobra. Cuando voy me habla, me saluda. Sin embargo noto en sus actitudes que algo falta. No tardo en entenderla. Yo sé mucho de eso. Lo aprendí durante algunos años hasta que conseguí hacerme amigo suyo. Negriña siente la soledad. Yo soy el menos indicado para consentir ese sufrimiento.
Esta mañana, cuando le fui a dar los buenos días y observé su mirada, le prometí que inmediatamente pondría el remedio para evitar que sufra. Me fui a Carballino y le dije al señor del comercio que necesitaba dos compañeras para mi Negriña. Y como prueba fehaciente de nuestra mentalidad universal, quería que fuera una de color amarillo. oriental y otra aria occidental. en la primera no hubo problema, en la segunda tampoco, lo que sucede, es que se fue unos días a la playa y está un poco menos blanca. A una la llamaremos Auriña, por su color dorado y a la otra Clariña, por no estar ni blanca ni colorada. Son muy jovencitas. Negriña las recibió, en principio, muy bien. Cuando compartió con ellas unos momentos picoteando la comida, consideró que había llegado el momento de marcar las distancias y hacer ciertas aclaraciones para el buen funcionamiento. Debió pensar, Negriña que Auriña y Clariña no entenderían su lenguaje sonoro y entonces decidió dar las órdenes pertinentes en el lenguaje universalmente extendido entre las gallinas, del picotazo. Las novatas solo emitieron unos sonidos que yo no comprendí. Sien embargo escuché que Negriña sí les hablaba. Me paré a pensar e intentar descifrar el enigma y no tardé en llegar a la conclusión de interpretar la breve conversación mantenida por las tres. Negriña las picoteó en las crestas. Entonces ellas dijeron ¿»Por qué nos pegas si no hemos hecho nada malo? Respuesta de Negriña «Para que sepais lo que os espera si lo haceis». Seguí por unos instantes más, observándolas y me retiré sonriendo. Siiiii
Es de todos sabido que no hace muchos años, muchos o pocos, según la vara con que lo midas, ciertas tribus de esquimales abandonaban a sus mayores en medio de las inmensas superficies heladas. Esos mayores eran los encargados de masticar las pieles de los animales que cazaban. Al perder sus dentaduras y no poder realizar esa labor de ablandar las pieles, ya no les eran útiles y los abandonaban para alimento de las fieras. ¿Crueldad? ¿Forma de ser útiles hasta el extremo? ¿Cuidar la vida de los osos que prestaban otros servicios a la comunidad? ¿Tradición? Lo ignoro, pero así nos lo transmitieron y así os lo transmito, si aún existe alguien que no lo sepa. Pero centrémonos en Crestita. Crestiña, Prieta, Pretiña y cien nombres más que habeis remitido por diferentes conductos las amables personas que nos siguís, para que la nombremos. Crestiña, por aquello de que nació en Galicia, es solo una gallina negra. Eso sí, muy prudente. Muy educada. Nada glotona. Siempre que le hablo, contesta. Si la llamo, desde la puerta, se acerca. No me quiero poner exquisito. Pero la pregunta que me hago cada vez que la visito es la siguiente: ¿Por qué llegó aquí Crestiña?
¿Es ley de vida que aquello que no nos es útil, lo que no nos sirve para lo que nos interesa, se deseche?. Puede, digo, porque ignoro que exista alguien así. ¿Es ley de vida que todo aquel que no produzca sea arrojado a los cocodrilos? Mi gallina Crestiña, puso huevos mientras su naturaleza se lo permitió o las condiciones vitales lo propiciaron. Si dejó de poner, alguna razón lo motivó. Es posible que no ponga más o que, cualquier día me sorprenda y me regale huevos para mi consumo personal o para lo que yo quiera. Pero si nada de eso sucede, o sea que ya no produzca, ¿Cuál debe ser el destino de Crestiña? Yo, por descontado que la voy a tener conmigo hasta que…¿Hasta cuándo? Seguro que más de uno respondió al enigma «Pues hasta que muera». Bien, por mí, aceptado de antemano, pero de no caer en mis manos, Para actuar correctamente, ¿Qué tenía que haber hecho, la anterior dueña de Crestiña,? ¿Hacer lo que hizo? Decírmelo, ¿Engordarla para después hacer un buen guiso?
A mí, el solo pensarlo, me revuelve el estómago. Yo no lo haría ni lo haré. Una cosa es ir al mercado y comprar lo que sea y otra muy distinta es convertir en comestible algo o alguien, con quien has compartido momentos de vivencias compartidas. Esa es otra. ¿Crestiña es algo o es alguien? Ignoro si también las gallinas entran en esa clasificación, al igual que los perros. Según las nuevas leyes dejan de ser cosas para convertirse en seres de trato «diferenciado». ¿Está en ese grupo mi Crestiña? En fin, espero de vuestra comprensión la ayuda necesaria para sacarme de este laberinto que ha tomado posesión de mi cerebro. Estoy convencido que tanto por vuestra parte como por la mía, Crestiña no dejará de ser una Gallina feliz. Gracias. Buenas noches.