
Buenas noches Amada mía. Es la una de la madrugada del día 8 de Mayo. Hoy cumples, mi Eterna Enamorada 73 años. Digo cumples, porque tú estás siempre presente. Hace 73 años que viste por primera vez la luz en tu querido Tarancón. Y hace 58 que comenzamos nuestros primeros galanteos. Y un día de estos, hará 57 que te robé el primer beso. Bueno, robar, robar, es un decir. ¿Te acuerdas? Estuvimos hablando sin parar más de cuatro horas y luego, en el transcurso de los años, intentamos recordar alguno de los temas que tratamos y ninguno de los dos era capaz de recordar nada. Pasamos toda la tarde en la puerta de la casa de tus amigos, los Nájera. Al final del día, cuando el Sol, cansado de subir a lo alto del cielo, se iba a dormir en brazos de la mar gallega, en un descuido te dí un beso en la boca. El primer beso. Nunca supe si fue un descuido o si tu te descuidaste para que yo me despabilara un poco. Nunca me sacaste de dudas. Te dí el beso y corriendo entraste en la casa. Yo me sentí culpable de tal osadía. Me enfadé conmigo mismo. No sabía las consecuencias del aquel acto, tan atrevido. Estuve unos momentos que no sabía qué hacer. Fueron unos segundos que se me antojaron una eternidad. Pero tú, siempre tú, como harías en el transcurso de nuestras vidas y aún sigues haciéndolo, viniste al rescate del pobre muchacho. Y abriendo un poco la puerta, que se había cerrado cuando entraste, asomando tu bello rostro, inundado de una sonrisa que jamás dejo de recordar, me dijiste en un susurro:-Gracias. Fue muy lindo. Regresaste al interior de la casa y yo, emulando Gene Kelli, eso que no llovía, comencé el retorno para mi casa, cantando y bailando con una alegría que no me cabía en el cuerpo.No juntaba los labios para no perder el aroma que los tuyos habían depositado en ellos. Fue el inicio de una tiempo maravilloso que el destino truncó infinitamente antes de lo que hubiéramos deseado. Sin embargo, conscientes de lo que pudiera sobrevenir, Amor, no anduvimos con ambajes y supimos pedirle y darle a la vida lo que ella quería de nosostros y ella, a su vez nos dió lo que nosotros queríamos de ella. Justa correspondencia. Ahora, hasta Septiembre, solo te llevo 6 años y medio, a partir del Otoño hasta Mayo te llevaré 7. Cuánto nos reíamos con nuestras cuentas de años, meses y días. Amada mía, en el día de hoy ha vuelto el invierno y hace un frío increible,dando sentido al dicho popular que reza: «Hasta el 40 de Mayo no te quites el sayo». Mientras te escribo no me dí cuenta que se me estaban quedando los pies helados, pero así es Casi 65 años amándote y soñando, ilusionado, de amarte toda una Eternidad. Te quiero Amor mío y cada día te necesito más. No te imaginas cuanto de cierto es esto que te digo. Pero sé que estás siempre pendiente de nosotros y eso me reconforta. Todo el amor para Tí. Hasta siempre Adorable Esposa
Cuando el Caminante deja la Capital del Reino pone rumbo hacia el Este. recorrer 63 Kilómetros se encuentra con el río más largo de la Península Ibérica, el Tajo. No hace más de medio siglo, para cruzarlo solo había un puente. Ahora en muy poca distancia puede elegir hasta 5. Pero el que tiene más solera y más visitado data de finales del siglo XIX. Antes que este puente se construyera, para cruzar de un lado al otro había uno colgante que mandó destruir el General Prim. Mientras no se contruyó el actual de hierro, para cruzar el río, había que hacerlo con una robusta gabarra hecha con tablones que flotaban sobre una cantidad considerable de bidones que le permitían una con una considerable carga. A finales del siglo XIX, el mismo ingeniero que construyó la emblemática torre para la Exposiición Universal de París, Alexander Gustave Eiffel, dirigió la ejecución del puente sobre el río Tajo en Fuentidueña. No hace muchos añosse mejoró su deteriorado pavimento, permitiendo, en la actualidaad el paso de tráfico rodado siempre de vehículos no demasiado pesados. Fuentidueña de Tajo se siente orgullosa de tener en su Término Municpal una obra diseñada y dirigida su construcción, por un Ingeniero mítico. como es el inolvidable Alexander Gustave Eiffel.
Esta mañana cuando me desperté, no lo hice con el cántico de Pico Amarillo ni con el repiqueteo de Papo Rubio en los cristales de mi ventana. No puedo negar que esa manera de saludar el día no me llena de placer. Pero hoy, fueron tres Ruiseñores sonrientes los que llenaron de incontroladas emociones mis somnolientas retinas. Tres de mis nietos más pequeños me daban la bienvenida al nuevo día. Tres lindísimas caras alegraban mi despertar, antes de salir para sus colegios. Beatriz, Irene y Jacobo, llenaron mi viejo corazón, de una savia nueva que me permite enfrentarme al día que nace, con ganas renovadas de ser mejor persona. Y, desde luego agradecer a la vida este maravilloso regalo de compartir con los nietos momentos tan bellos e ilusionantes.
Cuando algunas personas leen nuestras conversaciones y se enteran que nos queríamos tanto y que yo llevo una vida activa, viviendo, no lo entienden muy bien. Piensan que debería estar encerrado dentro de una caja de tristeza, de amargura, de añoranzas, con unas orejeras que no me permitieran ver más allá de la medida de mis pestañas. Qué poco saben de lo que es vivir. Siempre lo comentábamos. «Tenemos que aprender a ser mayores para vivir la vida en cada momento como se debe hcer» Por razones del propio destino a tí no te fue dado ser mayor. Te fuiste joven y yo intento cumplir nuestro precepto, viviendo dentro de los límites que ella, la vida, me permite. No es nada fácil, te lo aseguro. Pero tengo muy en cuenta aquello que también nos decíamos: «Siempre hay que sonreir. Los que nos quieran bien, serán felices viendo que nosotros lo somos. Y los que nos quieran mal, se fastidiarán pensando que a pesar de las dificultades, seguimos siéndolo» Eso a pesar de la gran Familia que conformaste. Maravillosa. Sobre ella, precisamente, te iré contando cosas dentro de pocos días. Te gustará saberlas. Seguiría hablando contigo hasta la amanecida pero no debo abusar. Este cuerpo, casi ochentón, me marca los tiempos. Pero no puedo cortar sin reiterarte mi más profundo amor. Te aseguro que son muy pocos los momentos que no comparto contigo. Fueron tan maravillosos que el recordarlos, me reconforta. Porque es una realidad lo que siempre te decía y sigo dicendo, Amor.Tu eras y sigues siendo, una fábrica de Felicidad. A pesar de no estar aqui tu cuerpo, continuas fabricándola. Me atrevería decir, que cada día produces más. Sigue mostrándonos el camino. Amándote, nos haces ser mejores. Te quiero y lo que es mejor, como a tí te gustaba que te dijera: Me sigues gustando.

mañana.A eso del medio día, se conoce que alguien en el cielo estornudó y las nubes se asustaron dejando paso a un sol abrileño, que cuando el cielo le abre las ventanas, ya calienta un poquito. Aproveché el momento para dar sentido a mi auto titulación y con la mochila a la espalda, para traer en ella algo de compra me eché al camino. Mi sombra, que ya nos echábamos de menos, se alegró de verme y poniéndose delante de mí, no se apartaba ni un momento. Al contrario, según hacíamos camino, se acurrucaba más a mi lado haciéndose más niña, deseando subirse a mis brazos. Si en algún momentoyo me distraía, ella se ponía de lado o detrás, para no molestarme, pero nunca permitiéndome que la ignorara. No pronuncia palabra alguna, sin embargo con su prudente silencio me recuerda infinidad de cosas compartidas en el transcurso de nuestra inseparable existencia. ¡Cuántos caminos, senderos y trochas recorrimos! Momentos maravillosos jalonan nuestro devenir. Nos hemos divertido y llorado estruendosa y silenciosamente en multitud de ocasiones. Comenzábamos nuestro caminar, estirándose ella y empequeñecido yo. Poco a poco se arrepentía de su actitud y lentamente buscaba mi proximidad. Me recordaba en los atardeceres que era hora del regreso y solamente la entrega al descanso nos separaba. Siempre compañera silenciosa e inseparable con una complicidad absolutamente fiel que jamás quebrantó. Y me enseñó que nuestro lema había de ser ese, el uno para el otro, el otro para el uno hasta que el fuego nos separe y nos convirtamos en brisa eterna en los etéreos espacios de lo infinito.
La vida es breve y hay que disfrutar cada momento que nos brinda. Ni soy ni tengo cualidades para ser icono de nada, sin embargo hoy quiero regalaros, en particular, a los que me conoceis solo a través de mis escritos, una estampa rematando parte de mis cotidianas tareas, barrer la cocina, antes de salir a mi clase de ZUMBA.Estoy en la puerta de mi casa, que es la vuestra, preparado para asistir a mi clase de danza desenfrenada, la que se conoce con el nombre de Zumba. Llamo desenfrenada, porque os puedo asegurar que seguir el ritmo que marcan las profesoras, exige un esfuerzo que, a punto de cumplir los 80, no es nada fácil conseguir. Pero tengo que, no solamente intentarlo, sino conseguirlo. Soy el único representante de lo que se dió, absurdamente, el sexo fuerte. Por orgullo no puedo dejar en mal lugar a mis congéneres. Sobre todo debo cumplir con mi obligación de alumno aplicado, por mucho que me cueste. ¡¡Qué si me cuesta!! Ya lo creo. Pero me divierto muchísimo, teniendo como compañeras de danza a, dependiendo del día, entre 25 y 40 Damas. Ya vestido para la danza, cambio el doméstico ejercicio de limpiar, por el agitado movimiento del esqueleto al son de las canciones escogidas para el caso.