EN MIS TAREAS DOMÉSTICAS…….

20160414_183842.jpgLa vida es breve y hay que disfrutar cada momento que nos brinda. Ni soy ni tengo cualidades para ser icono de nada, sin embargo hoy quiero regalaros, en particular, a los que me conoceis solo a través de mis escritos, una estampa rematando parte de mis cotidianas tareas, barrer la cocina, antes de salir a mi clase de ZUMBA.Estoy en la puerta de mi casa, que es la vuestra,  preparado para asistir a mi clase de danza desenfrenada,  la que se conoce con el nombre de Zumba. Llamo desenfrenada, porque os puedo asegurar que seguir el ritmo que marcan las profesoras, exige un esfuerzo que, a punto de cumplir los 80, no es nada fácil conseguir. Pero tengo que, no solamente intentarlo, sino conseguirlo. Soy el único representante de lo que se dió, absurdamente, el sexo fuerte. Por orgullo no puedo dejar en mal lugar a mis congéneres. Sobre todo  debo cumplir con mi obligación de alumno aplicado, por mucho que me cueste. ¡¡Qué si me cuesta!! Ya lo creo. Pero me divierto muchísimo, teniendo como compañeras de danza a, dependiendo del día, entre 25 y 40 Damas. Ya vestido para la danza, cambio el doméstico  ejercicio de limpiar, por el agitado movimiento del esqueleto al son de las canciones escogidas para el caso.

Para los amantes de las curiosidades daré unos datos académicos. Zumba, según la Real Academia de la Lengua significa: Cencerro que lleva en las recuas la caballería delantera.En América, que es de donde procede, se donomina Zumba, a la azotaina, o a la zurra. Pues en esa actividad me paso yo la vida, dos días a la semana, una hora los martes y otra los jueves. Os lo cuento para, de alguna manera, deciros que la edad………

PAPO RUBIO Y SU AMADA

Ya lo dice la canción….”El amor no tiene horario….” Así lo manifiestan con su aactitud Papo Rubio y su amada. Espués de picotear con avidez los granos que, de amanecida, le esparcí para ellos y para Pico Amarillo y su compañera, se entregaron al bello y siempre loable placer de expresarse su amor. se hacían carantoñas de todo tipo. Eso sí, me fue imposible ver sus caritas enamoradas y tuve que contentarme con grabarlos de espaldas.

pareja paporubio

Aún así, sus movimientos eran tan armoniosos y vehemenntes, que no hacía falta ser un experto para aadivinar lo bien que se lo estaban pasando. Bien cierto es que el amor todo lo vence, pero si ese amor se condimenta con los estómagos satisfechos y en el lugar decuado y con la pareja escogida, se convierte en una antesala de lo que se enteiende por el Paraíso. Y es que tengo unos amigos…….Pico Amarillo, aún no me ha presentado a su amada, confío que pronto lo haga. Tengo ganas de conocerla.

Una vez más tengo que ser reiterativo en mis reflexiones, pero qué fácil es llenar los vacíos de nuestras vidas con las cosas sencillas. Son ellas las que dan sentido a nuestro cotidiano vivir. Solo hay que tener las ventanas abiertas para que  entre la luz de la sencillez y del respeto de  todo lo que nos rodea. Sin haacer distingos.

CADA DIA TE AMO MAS

 Hola Amor mío: Hoy, al introducirme entre las sábanas, confieso que experimento la ilusión de tener toda la cama para mí solo y no dar cuentas a nadie, de mis actitudes durante el sueño. Me acuesto casi atravesado, sabedor de que no te molesto y me siento cómodo,  hasta juguetón y travieso. Qué poco duró el espejismo. Cuando comienzo a quedarme traspuesto, mi mano busca tu cuerpo, tu contacto y solo encuentro la nada, porque en el lugar que te pertenece, y para mí son todos, desde que tú no estás, solo existe el vacío. Intento centrarme en el sueño pero no lo consigo. En tropel acuden los infinitos recuerdos que jalonaron nuestro cotidiano vivir, que conformaron cosas sencillas, desde un “ hasta luego”, al beso de llegada y despedida. Del reconocimiento a una labor silenciosa y aleccionadora del cada día, creando un hálito de felicidad en torno a nuestros hijos, al mundo en que siempre hemos estado inmersos, perfumando todos los rincones de nuestras casas con sabor a ti, porque, Amor, fueron treinta y una viviendas, si la memoria no me es infiel, las que hemos compartido, sin que nunca saliera de tu boca un reproche o una pregunta que pudiera engendrar dudas de aceptar el destino veleidoso, en más de una ocasión, en su comportamiento. Se agolpan en mi recuerdo tantos y tantos momentos compartidos que mi corazón se siente incapaz de filtrar con la prontitud adecuada, produciendo en mí  las lógicas emociones que no siempre puedo controlar. En compensación, me crea un sabroso regusto de bienestar en el que me abandono, sin mayor resistencia. Sin  darme cuenta he corrido las cortinas y en un leve giro de mi cabeza, se encuentra mi vista con un cielo azul oscuro estrellado, que produce en mí una reacción tan incontrolada que me sorprende gratamente.    Sin duda lo es. No  me cabe la menor duda. Sí, el primer beso, tu primer beso, la ternura de aquel suave e irrepetible beso, me lo diste una noche así. Bajo un cielo tachonado de estrellas que tintineaban antes de dármelo, y que siempre ignoré su actitud, sumergido como estaba en la caricia de tu amor. De pronto una estrella traviesa, que estaba al lado de otras muchas, posiblemente comentando cosas de enamorados, como nosotros, salió corriendo, dejando tras de sí un finísimo y brillante hilo que inmediatamente cogí, para con él engarzar un collar de diamantes luminosos, de rutilantes destellos infinitos, y en justo reconocimiento, colgarlo de tu cuello. Amor, al destino pido que  nos una de nuevo, y al cielo imploro, que no se demore, porque cada minuto que vivo lejos de ti es perdido irrecuperable.                                                                                                                              20160409_185344.jpg                         

¡CUANTOS RECUERDOS ME TRAJERON MIS DIAS EN MENORCA!

20160409_011908.jpgQuerida Esposa, en estos días que estuve en Menorca, no te puedes imaginar cuánto gocé recordando nuestras travesuras, compartidas en el tiempo que vivimos en la bella Isla Balear.No puedo por menos de reirme de mí mismo, por la azaña de nuestro hijo que entonces  atendía por el nombre de Jordi. Aún no le había hecho aborrecer la bella lengua Catalana, aquel profesor incompetente. Recuerdo que leí en la prensa, el dia 1, que al al siguiente día se celebraba una competición de natación,  la Primera Travesía del Puerto de Mahón. Aproximadamente mil y pico metros. Habbía varias categorías, por edades. Nuestro hijo tenía a la sazón 11 años. Te llamé para que le fueras a inscribir. A la hora convenida, allí estábamos, en el Puerto. Vinieron unos barcos pequeños y se llevaron a todos los participantes, a la otra orilla, donde tenían asignado el punto de salida. Al cabo de unos momentos que se nos antojaron eternos, se oyó un estruendo producido por un cañonazo, que marcaba el momento de la salida de los más de 100 participantes, de todas las categorías. Nosotros estábamos situados en el muelle donde habían colocado la meta. Allá a lo lejos, parecían hormigas, medio adivinamos que los valientes nadadores, se echaban al agua. La distancia nos impedía percatarnos de nada que se relacionara con la partida. Había bastante oleaje. Por más que lo intentábamos, no pordíamos ver nada, con un mínimo de claridad. Al cabo de unos interminables minutos, creíamos adivinar puntitos negros sobre las aguas, luchando contra el oleaje que les dificultaba aún más su esfuerzo. Maldije mil veces no tener unos prismáticos para conseguir ver a los tritones participantes. Moviéndome de un lado para otro vi un señor con unos anteojos y, echándole mucho descaro, le rogué que me los prestara unos segundos, para ver algo de lo que sucedía en el agua. Con la ayuda del binóculo pude observar, sin demasiada claridad,  una línea de participantes y por delante, a una considerable distancia, uno de ellos, que nadaba contra el viento, algo desviado de la dirección, teóricamente correcta. Le devolví el binóculo a su dueño, comentándole lo observado. El me dijo que el nadador que realizaba esa operación, lo hacía muy inteligentemente, luchando contra el viento, al principio, para después tenerlo de popa y hacerlo con mucha más rapidez. Coincidí con él y al cabo de unos momentos retorné a pedirle los prismáticos. El nadador destacado, ya había cambiado la dirección y ahora venía hacia nosotros, tomando ventaja a sus presuntos rivales. En uno de los momentos que mi improvisado amigo me prestó sus anteojos, me pareció reconocer al aventajado Tritón que no era otro que nuestro hijo. En efecto, ganó, a los 11 años la Primera travesía al Puerto de Mahón, de todas las categorías. Aún lloro recordando lo que experimentamos, cuando el niño llegó a la meta. Al preguntarle cómo había conseguido aquella azaña, nos contestó que tatareando la muisiquilla del Llanero Solitario y pensando que podía haber tiburones y…¡Quién nos iba decir que aquel niño que estuvo, por tres veces, a punto de ahogarse, sería capaz de tal proeza!..¡¡Qué felicidad aportan las pequeñas grandes cosas, que nos regalan los hijos!! Un beso muy fuerte Amor. No quiero aburrirte pero necesito contarte las pequeñas cosas que hicieron grande nuestras vidas. Te amo.

¡OJO PARDILLO QUE LLEGA EL CUCO!

Ya decía en algún escrito anterior, que el mes de Abril está cargado de mañas.En una hora, es capaz de brillar el sol a plenitud, llover, granizar y hasta nevar, para, en ela hora siguiente, hacer lo mismo a la inversa. Cuando ayer me fui a la cama, quedaba una noche gélida y ventosa. Esta mañana, amaneció un cielo limpio, el Sol luciendo su mejor sonrisa y la naturaleza entera agradecida a tanta bondad. Para no ser menos, cogí mi mochila y me lancé a mi cotidiana caminata.. Cuando subí la primera colina escuché el cántico de un ave o pájaro, ignoro en  qué escala está catalogada,  que no había oido desde finales de verano.  El Cuco, aquí en nuestra tierra, solo está durante los meses de temperaturas muy suaves o cálidas. En Otoño emigra y no regresa hasta la primavera. Hoy, como digo, escuché su “cu cu”, anunciando su regreso a los bosques gallegos. No oculto que me hizo mucha ilusión, como pregonero de la ansiada primavera..Inmediatamente, después de oir aque repetitivo cantar, asomó a mi cara una sonrisa de complicidad. El Cuco pertenece a esa especie de la soociedad a quien le va mucho vivir a costa de los demás, con lo que el trabajo lo deja para los demás. Hasta tal punto es mal trabajador que no construye casa para albergar a sus proles y aprovecha el nido de los demás para que le incuben los huevos de donde saldrá, sus hijos. Visita el nido que más le apetece. Echa los huevos del dueño al suelo y deposita allí el suyo. No se molesta ni siqiuiera en incubarlo ni después mantenerlo. Solo al final aprovecha para llevárselo. El nido que más suele utilizar, por ser los huevos muy parecidos, es el de El Pardillo.https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/cf/Carduelis_cannabina_-England_-male-8.jpgEl Pardillo, un pajarillo mucho más pequeño que el Cuco, tiene que trabajar a destajo para mantener el cuerpazo del hijo del usurpador, que le tripliica en tamaño. Encima, cuando ya está criado, viene la madre Cuco y se lo lleva, dejando al pobre Pardillo sin hijos y cacareando. Dejo al docto lector la libertad para que le ponga la moraleja de lo que sucedió en las sociedades de siempre y con más clarividencia, pienso, en la que nos tocó vivir, Ahí me quedo.

 

QUIERO SER ARENA Y QUE ME ACARICIEN TUS OLAS.

Me dijiste “Quiero ser arena y que me acaricien tus olas”

Buenos días Amor., ¿Recuerdas aquella mañana en la pequeña y solitaria playa a la que llegamos, después de atravesar no sé cuántas “trancas” de olivos bordes? Hacía tres días que tú habías llegado a Menorca y ambos teníamos necesidad de  acompañarnos, única y exclusivamente, de nuestra soledad. Caminamos sin rumbo solo guiados por nuestro amor. Cuando creímos llegar  donde queríamos hacerlo, nos miramos a los ojos y dijimos:”Aquí.” 20160312_124358.jpgNos sentamos en las rocas de la orilla contemplando la mar tranquila. Sus colores eran de lo más sugerentes. Nos recreamos viendo la paleta infinita de óleos que conformaban agua, rocas arena y los juegos que se permitía el sol acariciando la supeficie de la mar. Por un momento cambié mi plano y posé en tí mi atención. Ambos estábamos absortos por lo que nos deleitaba lo que se nos ofrecía. Al verte observada por mí giraste tu cabeza y me sonreiste. Te correspondí. Te pregunté por lo que te impresionaba más de lo que teníamos frente a nosotros. No tuviste que pensarlo. “Las caricias de las olas a la arena de la playa. Sabiendo que en cada caricia van incursas las cuitas de amor que oyen y ven por donde quiera que pasan. Y me sentía arena y a tí te convertí en ola amorosa deslizándote sobre sobre mi cuerpo”. Nos sonrimos. Nos besamos. Y en aquella mañana esplendorosa ambos nos hicimos  olas y arena. El sol, único testigo de  nuestra maravillosa soledad, alimentaba nuestros corazones pletóricos de ganas de vivir.