¡CASUALIDAD O CONTROL DELIBERADO?

No hice ayer ningún comentario sobre el tema porque deseaba pensar un poco sobre ello. Cuando regresaba hacia el hotel, después de gozar con todo lo contemplado, de la espesura de un macizo de olivos bordes, como se les conoce por estos pagos a esta mezcla de matorrales o pseudo árboles, re torcidos y torturados por los inclementos vientos de Tramontana, salió un Pitirrojo que al remontar el corto vuelo que realizó, casi me dio en el rostro. Digo corto vuelo, porque a menos de 8 metros se paró en la punta de una ramaIMG_2051

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EL SOL JUEGA A ENAMORAR

El día amaneció, como se despidió ayer. Fresco, ventoso y desapacible. Posiblemente, viendo las malas caras que le poníamos, decidió cambiar de actitud. El Astro Rey se quitó las ropas grises y se puso el manto azul que tan bien le queda. Se subió a lo alto y comenzó a sonreir para dar calor al ambiente. Todos se lo agradecimos. La Naturaleza se desperezó. Las avecillas salieron de sus refugios y amenizaron el ambiente con sus trinos y aleteos. Yo no podía por menos que hacer justicia a la generosidad del Rey del día. Con mi mochila acuestas, ligero de peso, me dispuse a realizar un coherente recorrido por playas y acantilados a la procura de nuevas sensaciones. Las horadadas piedras y la blancura de las arenas de las playas, deleitaron mi espíritu hasta cotas insospechadas. Tan ensimismado me hallaba en lo que encontraba a mi paso que no me dí cuenta que el día tocaba a su fin.Y fue entonces cuando miré hacia Poniente y la visión fue increible. El imponente Rey Efebo, comenzaba a cardar su cabellera con los bordes olivos menorquines. Inmediatamente después, empezó a cambiarse de vestuario. Dejó su manto azul se probó el vestuario rosado que tantos éxitos le proporciona. Pero algo debió notar en su enamorada Mar, que antes de echarse en su lecho, prescindió de los tules rosados y se vistió con los terciopelos rojos en busca de mayor expresión por parte de su amada. A fe que lo consiguió. Inmediatamente la Mar se vistió de esmeralda y ensancho los caminos para que su amado llegara presto. Ambos se fundieron en un abrazo de efusiones infinitas, hasta  provocar la curiosidad de las estrellas que deseosas de contemplar tan bello espectáculo, se asomaron al balcón del cielo tintineando gozosas viendo la felicidad de su hermano mayor.La caricia de la brisa me hizo volver a la realidad. Qué grande es el amor, pensé. Ni el Astro Rey siente pudor al ponerse los ropajes adecuados para ganarse el favor de su amada.IMG_2053

 

MENORCA UN LUGAR DE MIS RECUERDO

EL CAMINANTE GOZA CON EL PRESENTE RECORDANDO EL PASADO.

Segundo día de mi estancia en la Isla de Menorca. Cada paso que doy o paisaje que contemplo, me recuerda los momentos compartidos con la mujer que llenó mi vida durante más de medio siglo y que hoy sigue alimentando con su recuerdo. Esta mañana, desafiando el impenitente vendaval tramontano, salí a llenar mis retinas de la belleza de esta paisajística del entorno donde me hallo. El paisaje lunar que se ofrece a los ojos, en ciertas zonas, es alucinante. Nunca dicho con tanta propiedad. Lo intentaré reflejar con imágenes, mucho más reveladoras que mis palabras. Solo dedicaré unas líneas a la capacidad que me ofrece la vida para dar sentido a muchos de los momentos que vivo. En el recorrido, llegué a una zona donde hay una construcción en cuyo frontispicio tiene un letrero que reza “COVA DELS PARDALS”. A escasos 10 metros, unas escaleras talladas en la misma roca, dan acceso a una cueva natural de más o menos 170 metros cuadrados, cuyo frente, abierto, da vista al mar. Después de admirar la belleza de la obra realizada por  la embestida de las olas y la respuesta dada por la propia roca, me senté a gozar del espectáculo que se me ofrecía. Tengo que reconocer que, en algún momento, pensé en la insensatez que suponía estar allí. No había ningún peligro aparente, pero si me pasara algo, ¿Quién me iba encontrar? No pasaron ni 15 minutos, cuando oigo voces y veo cuatro señoras que accedían al lugar por las mismas escaleras por las que yo lo hice. Saludaron muy cortésmente y todas las cuatro se sentaron cerca de donde yo me hallaba. De una de sus mochilas sacaron un termo y unas  galletas y me invitaron a que participase del sencillo y simpático ágape. No pude negarme y gustoso acepté la invitación. Las cuatro damas Menorquinas, Chisca, María, Toña y Chisca, ¡ah!, perdón, y una mimada perrita cuyo nombre ignoro, ésta no participó en la conversación, pero sí lo hizo saboreando las galletas, charlamos unos breves instantes sobre el respeto que los habitantes de la isla tienen por su patrimonio. Con una clarividencia encomiable y un sentido del respeto que les merece conservar el ecosistema insular, me ganaron para su causa y desde estas humildes líneas, quiero mostrarles mi incondicional adhesión a sus deseos y agradecerles la deferencia que tuvieron conmigo, haciéndome partícipe de sus inquietudes y admirables propósitos.

Seguiremos recorriendo rincones gozando de todo lo bello que este paisaje nos ofrece. Siendo, como es, parecido en todos sus contenidos, es infinitamente variado en cuanto a matices se refiere. A las imágenes me remito.

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DESDE MENORCA

EL CAMINANTE SE RATIFICA EN SUS ASEVERACIONES

Siempre he dicho y lo mantengo, que no creo ni en la suerte ni en la casuística. En sus momentos ya argumenté estas creencias. Hoy, 11 de Marzo del 2016, tenía que subirme a un avión, en Santiago de Compostela, a las 11,45, según reza un papel que me dieron en la Agencia de Viajes. Por razones de formación recibida de mis progenitores, me gusta ir a las citas, con tiempo suficiente para evitar cualquier contratiempo. Desde mi domicilio al Aeropuerto, se puede tardar, en situaciones normales una hora y curto. Salí con bastante antelación, como de costumbre y llegué al mostrador de facturación a las 8,45. Presenté mis credenciales y me dice la señorita encargada de revisarlos que el vuelo que figura en mis papeles no existe. Que  ¡debe haber un error. Pero, si no tengo inconveniente, en esos precisos momentos se está cerrando uno, con el mismo destino y que tengo plaza, y puedo utilizarlo. Le digo que sí. Son las 10 horas y ya estamos sobrevolando Valencia, o sea a mitad de camino de nuestro destino.

No es casualidad que yo haya llegado con tanta antelación, sino formación recibida en mis primeros años de vida y seguir aplicándola  todos los años transcurridos. No es casualidad, digo, es la consecuencia de estar en el lugar adecuado, en el momento justo.

Ya estoy en Cala,n Bosch. Un hotel ideal para vivir el Elogio a la Vida Sencilla de mi admirado Poeta Don José María de Pemán.  Tan denostado por descerebrados e ignorantes que no saben escuchar al viento ni leer en las estrellas. Afortunadamente, los que así piensan, tienen el perfil bien definido. Para que nada falte en el regalado día, hasta La Tramontana despierta la tranquila flora Menorquina para que reciba la inminente Primavera, engalanada con sus mejores ropajes.

La blancura del hotel, contrasta con los variopintos ropajes de sus clientes. Llegados de todas las latitudes, van ocupando sus habitaciones, ansiosos de visitar la pequeña pero bellísima Isla Balear. Dos profesionales les dan la bienvenida impartiendo deseos de disfrute y agrado. Ambas las dos, de perfiles tan diferentes que cuesta pensar que sus quehaceres puedan tener algo en común. Sin embargo sus sonrisas y franco mirar invitan al viajero a sentirse cómodo y disfrutar de la estancia.

Amaneció. La Tramontana sigue impertérrito en sus comportamientos. Sopla con fuerza haciendo que las palmeras se dobleguen. Mi criterio sobre el Hotel no mejora, en lo que a estructura se refiere. El  mejor patrimonio, el personal que nos atiende. Las damas que nos recibieron ayer, hoy no están. En su lugar, una joven de ojos verdes reparte sonrisas por doquier, llenando de  ilusionante juventud la sala de recepción. Es la hora de ver la Mar. El Caminante desea sumergir su mirar, ya que no su cuerpo, en las plácidas aguas del Mare Nostrum. No lo  demora más.

¿HASTA CUANTO SE DEBE AMAR?

La climatología invernal, tan incoherente en su comportamiento, durante  los meses de Diciembre, Enero y Febrero, ha recobrado la normalidad ante la proximidad del comienzo de la Primavera. Bajas temperaturas, lluvia, granizo y nieve son nuestros visitantes a cualquier hora del día o de la noche. Hoy, una suave brisa del norte, corta los pensamientos en cuanto roza nuestras frentes. Un chaparrón de agua nieve te puede saludar en cuanto te descuidas. Hay que taparse hasta las pestañas para que no se te congelen. No es que me preocupe demasiado, pero este comportamiento climático, me priva de ciertas prebendas de las que podría disfrutar con otra dimensión. Una de ellos, y no es la menor, que mis amigos Papo Rubio y Pico Amarillo y sus parejas, ni dan señales de vida. Estoy seguro que una de las razones por las que no vienen, es precisamente esa, el frío. También debe tener algo que ver la preparación para construir su nueva vivienda a fin de recibir su prole de la manera más digna y cómoda. Los echo de menos. Extraño  sus gorjeos, sus cánticos, su revolotear nervioso de una a la otra rama. Les he tomado cariño y, a mi manera, me gusta manifestárselo.

Esa situación, con mis amigos, me lleva a tener una reflexión de más hondo calado. ¿Hasta dónde debes llevar tu capacidad de amar? Difícil pregunta para una complicada respuesta. Pero si la respuesta es complicada, no lo es menos la propuesta que se me ocurre. Según esto, debes amar hasta el extremo de  que, el dejar de hacerlo, no te cause sufrimiento. Sin embargo, la reflexión sería incompleta si en ella no incidiera el aporte que tu hagas para ser amado por la otra parte.  Se admiten controversias. Sé de alguna persona que ya está pensando rebatirla y, seguramente, con razonamientos convincentes.

TIEMPOS PARA EL AMOR

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Es lo que creo que están pensando mis amigos Papo Rubio, Pico Amarillo y sus correspondientes parejas. Es tan intenso el frío que está castigando esta comarca que mis encantadores amigos, llevan varios días sin aparecer. Tomando como referencia sus últimas demostraciones, deben estar en los cuarteles de invierno. Haciendo qué? Por la época en que nos encontramos, me supongo que regalándose caricias pra el futuro inmediato que se avecina. Hacer los nidos. Poner los huevos, y a continuación incubar y sacar adelante sus correspondientes proles. Yo lo echo mucho de menos pero pensando lo bien que se lo deben  pasar los cuatro, me siento feliz. Además, tengo la certeza que cuando llegue al momento, sé que le dirán a sus hijos que en cierto sitio del Planeta Tierra, hay una persona que se preocupa por ellos y les pone comida cuando los elementos imperantes se la niegan. Ya nos acercamos a la Primavera. El sol cuando asoma, aunque sea con timidez, ya manda un reconfortante calorcito. Pronto lo hará con generosidad y entonces será el momento de los felices encuentros, donde todos sentiremos el placer de compartirlos. Lo estoy deseando, aunque debo admitir que estos fríos son necesarios para evitar que la Naturaleza cometa errores que pudieran ser irremediables. Cada cosa a su tiempo.

EL CAMINANTE SE INDIGNA

EL CAMINANTE SE INDIGNA

Querido Alejandro: Estoy harto de ver cada día en las pantallas de Televisión relatos macabros de todos los calibres, pero tal vez la abundancia de lo mismo nos hace un poco insensibles a tanta barbarie descontrolada. Hoy, en los “ buenos días ” que los hijos bien nacidos dan a sus padres, para desearnos una jornada tranquila o contarnos la última gracia de los nietos más pequeños, había un apartado para la crónica negra, para ese acontecer infinitamente lejano y tan próximo que, sin darnos cuenta, se nos cuela por la ventana de la cocina, del baño o del salón.

Desde este rincón tranquilo y bucólico de mis queridos Os Cotiños, quiero decirte , amigo de mi nieto y por lo tanto, amigo mío, que nuestros corazones de gente que intentan andar por derecho, sufren contigo y los tuyos y enarbolamos nuestro estandarte de repulsa contra los que te hicieron eso y contra los que, como ellos, andan por la vida negando el derecho más elemental que debe regir el destino de toda persona, la libertad. Nos cuentan que unos ….. prefiero omitir el calificativo, te dieron una paliza que solamente fue interrumpida gracias a una buena señora que comenzó a pedir auxilio. Una paliza propinada por cinco…. alguno de ellos ya había cumplido los veinte años, a ti que ayer, justamente ayer, cumplías tus ilusionantes trece.

No es mucha la relación que hemos tenido, somos de mundos diferentes pero nos une un cordón umbilical común, la amistad, por tu parte, como decía, con mi nieto y el casi infinito amor que yo siento por él. En las nebulosas del acontecer formamos un triunvirato de afectos y de respeto que hoy ha sufrido un amargo golpe, un amargo golpe que sin embargo nos unirá más en nuestros sentimientos y en una ya, por mi parte, ancestral manera de entender la vida en una de sus más valiosas facetas: LA LIBERTAD.

Querido Alejandro, se me desgarran las carnes viéndote correr despavorido mientras cinco energúmenos te perseguían, como jauría hambrienta para saciar su sed, ¿ de qué? Me pregunto yo. Y veo tu rostro desencajado, incrédulo, por lo que estaba sucediendo. Seguro que en algún momento esperabas despertar, con el beso de tu madre, de una mala pesadilla que te estaba jugando tu inconsciente. Y en vez de ese beso libertador lo que llegó fue la horrenda patada de un mal nacido, de un sin derecho a nada que, amparado en la cobarde compañía de otros de la misma calaña se divertían golpeando tu espigado cuerpo de niño, hasta dejarte inconsciente y todo ello solo por el placer de hacerlo, solo por el placer de sentirse más importantes, ellos y ellas, que de ambos sexos había entre los desalmados, golpeándote a ti que lo único que te preocupaba era jugar con tu “ Gambo “.

Me dicen que en el hospital te estás reponiendo. Que tu cara es algo irreconocible, que no recuerdas nada de lo sucedido. Inteligente actitud de tu memoria, intentando desterrar de sí misma tan nefasto acontecimiento. Desde el entorno de mi nieto, se te desea todo lo mejor para ti y para los tuyos. Que no vuelvas a cruzarte en tu vida con seres que deberían estar en …..otros sitios o marcados por otras coordenadas. Pero ni el dolor ni el ansia de justicia nos impide hacer una objetiva reflexión. No soy partidario de burbujas proteccionistas y creo que el destino es así y así hay que aceptarlo, pero, ¿Porqué un colegio se cierra  varias horas antes de lo previsto, sin que se articulen unos mecanismos que deben estar sobradamente reglamentados, para evitar, en lo posible, aconteceres como el que nos ocupa?

Si un director, o el órgano competente decide tomar una decisión que se sale del día a día, debe haber unas directrices para cubrir el vacío que se produce, para que ese alumnado no quede en la calle sometido a toda clase de avatares, tanto humanos como climatológicos, o de cualquier otra índole. Precisamente en un momento que nos quedamos roncos de gritar que la calle hay que controlarla, que nuestros niños deben dosificar las horas que se pasan deambulando de un lado para otro sin control. Absurdo contrasentido, que sean los mismos cuidadores del orden, los primeros en transgredirlo. Suerte querido Alejandro, suerte para ti y para todos los que, como tu, pasean su inocente y vital juventud por el mundo que os tocó vivir.

Un abrazo muy fuerte.