NO DEJAN DE SORPRENDERME

Es cierto. No dejan de sorprenderme. El otro día fue Papo Rubio, quien vino a presentarme a su enamorada antes de que se dedicara por entero a las labores propias de su sexo, como diría un clásico del siglo pasado. Tanto es así que no he vuelto a verlos juntos. Vienen, sí, pero por separado. Cuando uno viene el otro debe cubrir su ausencia porque nunca más volvieron juntos a mi ventana ni al lugar donde les deposito su comida. Pico Amarillo y su compañera tamapoco vienen juntos a saciar su apetito. Vienen el uno o la otra pero inmediatamente se marchan

Como, tanto los robles como los castaños, se están vistiendo con  su traje verde de primavera, desde sus atalayas habituales ya no se pueden ver. Y no solo no pueden ver las señales visuales, sino que tampoco las sonoras les llegan con nitidez, tanta es la cantidad de hojas con que los lluviosos Abril y lo que llevamos de Mayo han llenado las ramas. Papo Rubio y su compañera han construido su casita al lado de unos viejos troncos que hay cerca del giantesco castaño y de esa forma se descuelgan con más facilidad. Pero Pico Amarillo y su amada, lo tienen más difícil por lo que tuvieron que organizarse de otra forma. Hoy, Pico Amarillo cantaba con toda vehemencia una lindísima melodía. Además, le imprimía una sonoridad inusual. Tanto era así que sentí la necesidad de saber  desde qué escenario interpretaba su particular composición. Sabiendo yo que, por mor del ropaje primaveral, intentaban buscar otros lugares, busqué en dirección opuesta y allí estaba él. IMG_0035En lo alto de un mástil de una antena de Televisión, sin interferencias de ninguna clase alegraba la soledad de su amada mientras ésta incubaba los huevos de los que pronto saldrá su amada prole. Cantaba cuando brillaba el sol y seguía cantando en los momentos que la impertinente lluvia caía sobre su plumaje, sin que a él le importara. No cabe duda que era la fuerza del amor que le confesaba a su comañera, la que le hacía poseedor de aquella calidad canora. Me refugié de la lluvia y procuré un rincón para gozar de aquel espectáculo melódico que Pico Amarillo brindaba a su amor y del que yo fuí un suertudo beneficiado. Cuando cesó el abunante chaparrón fui al comedero donde les deposito sus desayunos y yantares y les puse ración doble. De bien nacidos es ser agradecidos, pensé.

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TU ONOMASTICA

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Buenas noches Amada mía. Es la una de la madrugada del día 8 de Mayo. Hoy cumples, mi Eterna Enamorada 73 años. Digo cumples, porque tú estás siempre presente. Hace 73 años que viste por primera vez la luz en tu querido Tarancón. Y hace 58 que comenzamos nuestros primeros galanteos. Y un día de estos, hará 57 que te robé el primer beso. Bueno, robar, robar, es un decir. ¿Te acuerdas? Estuvimos hablando sin parar más de cuatro horas y luego, en el transcurso de los años, intentamos recordar alguno de los temas que tratamos y ninguno de los dos era capaz de recordar nada. Pasamos toda la tarde en la puerta de la casa de tus amigos, los Nájera.  Al final del día, cuando el Sol, cansado de subir a lo alto del cielo, se iba a dormir en brazos de la mar gallega, en un descuido te dí un beso en la boca. El primer beso. Nunca supe si fue un descuido o si tu te descuidaste para que yo me despabilara un poco. Nunca me sacaste de dudas. Te dí el beso y corriendo entraste en la casa. Yo me sentí culpable de tal osadía. Me enfadé conmigo mismo. No sabía las consecuencias del aquel acto, tan atrevido. Estuve unos momentos que no sabía qué hacer. Fueron unos segundos que se me antojaron una eternidad. Pero tú, siempre tú, como harías en el transcurso de nuestras vidas y aún sigues haciéndolo, viniste al rescate del pobre muchacho. Y abriendo un poco la puerta, que se había cerrado cuando entraste, asomando tu bello rostro, inundado de una sonrisa que jamás dejo de recordar, me dijiste en un susurro:-Gracias. Fue muy lindo. Regresaste al interior de la casa y yo, emulando Gene Kelli, eso que no llovía, comencé el retorno para mi casa, cantando y bailando  con una alegría que no me cabía en el cuerpo.No juntaba los labios para no perder el aroma que los tuyos  habían depositado en ellos. Fue el inicio de una tiempo maravilloso que el destino truncó infinitamente antes de lo que hubiéramos deseado. Sin embargo, conscientes de lo que pudiera sobrevenir, Amor, no anduvimos con ambajes y supimos pedirle y darle a la vida lo que ella quería de nosostros y ella, a su vez nos dió lo que nosotros queríamos de ella. Justa correspondencia. Ahora, hasta Septiembre, solo te llevo 6 años y medio, a partir del Otoño hasta Mayo te llevaré 7. Cuánto nos reíamos con nuestras cuentas de años, meses y días. Amada mía, en el día de hoy ha vuelto el invierno y hace un frío increible,dando sentido al dicho popular que reza: “Hasta el 40 de Mayo no te quites el sayo”. Mientras te escribo no me dí cuenta que se  me estaban quedando los pies helados, pero así es  Casi 65 años amándote y soñando, ilusionado, de amarte toda una Eternidad. Te quiero Amor mío y cada día te necesito más. No te imaginas cuanto de cierto es esto que te digo. Pero sé que estás siempre pendiente de nosotros y eso me reconforta. Todo el amor para Tí. Hasta siempre Adorable Esposa

EIFFEL DEJO SU HUELLA EN FUENTIDUEÑA DE TAJO

 

 

IMG_0004Cuando el Caminante deja la Capital del Reino  pone rumbo hacia el Este.  recorrer 63 Kilómetros se encuentra con el río más largo de la Península Ibérica, el Tajo. No hace más de medio siglo, para cruzarlo solo había un puente. Ahora en muy poca distancia puede elegir hasta 5. Pero el que tiene más solera y  más visitado data de finales del siglo XIX. Antes que este puente se construyera, para cruzar de un lado al otro había uno colgante que mandó destruir el General Prim. Mientras no se contruyó el actual de hierro, para cruzar el río, había que hacerlo con una robusta gabarra hecha con tablones que flotaban sobre una cantidad considerable de bidones que le permitían una con una considerable carga. A finales del siglo XIX, el mismo ingeniero que construyó la emblemática torre para la Exposiición Universal de París, Alexander Gustave Eiffel, dirigió la ejecución del puente sobre el río Tajo en Fuentidueña. No hace muchos añosse mejoró su deteriorado pavimento, permitiendo, en la actualidaad el paso de tráfico rodado siempre de vehículos no demasiado pesados. Fuentidueña de Tajo se siente orgullosa de tener en su Término Municpal una obra diseñada y dirigida su construcción, por un Ingeniero mítico. como es el inolvidable Alexander Gustave Eiffel.IMG_0006

 

DESPERTAR EN FUENTIUEÑA DE TAJO

wp-1461847155807.jpegEsta mañana cuando me desperté, no lo hice con el cántico de Pico Amarillo ni con el repiqueteo de Papo Rubio en los cristales de mi ventana. No puedo negar que esa manera de saludar el día no me llena de placer. Pero hoy, fueron tres Ruiseñores sonrientes los que llenaron de incontroladas emociones mis somnolientas retinas. Tres de mis nietos más pequeños me daban la bienvenida al nuevo día. Tres lindísimas caras alegraban mi despertar, antes de salir para sus colegios. Beatriz, Irene y Jacobo, llenaron mi viejo corazón, de una savia nueva que me permite enfrentarme al  día que nace, con ganas renovadas de ser mejor persona. Y, desde luego agradecer a la vida este maravilloso regalo de compartir con los nietos momentos tan bellos e ilusionantes.

HOLA MAMÁ DE MIS HIJOS

Buenas noches Mamá. Ya es tarde. Bueno, según por el lado que lo mire. Es tarde para ser Sábado y es temprano para ser Domingo. Justamente es la una de la mañana. El sueño ya me puede. He tenido una familia de cinco miembros, a comer, un matrimonio con tres niños y ya sabes que preparar todo, lleva su trabajo. Pero muy contento. Comieron bien, quedaron satisfechos y eso es lo que gusta. Teniendo en cuenta los nacimientos que se producen en la actualidad, en el seno de las familias, tener el placer de sentar a tu mesa una pareja con tres hijos, es un honor y un placer. A pesar del cansancio, tenía  necesidad de hablar contigo unos momentos. Te echo mucho de menos y quería decírtelo. Te parecerá una tontería, pero es así. Y ¿Sabes lo mejor? Cada día noto más tu ausencia. Creo que estoy aprendiendo a ser mayor y tener menos miedo a irme de este mundo. Aunque también es cierto que, cuando me acuerdo que, según nos comentaba, no consigo saber qué Teólogo era, que luego ahí, donde tú estás, ya no conviviremos como pareja, lo mismo que te ocurría a tí, me sucede ahora a mí. Me enfado. De lo que estoy convencido es que compartiremos una eternidad juntos. Amándonos como siempre lo hemos hecho. Me revolotean las mariposas en el estómago pensándolo.20160424_015236.jpgCuando algunas personas leen nuestras conversaciones y se enteran que nos queríamos tanto y que yo llevo una vida activa, viviendo, no lo entienden muy bien. Piensan que debería estar encerrado dentro de una caja de tristeza, de amargura, de añoranzas, con unas orejeras que no me permitieran ver más allá de la medida de mis pestañas. Qué poco saben de lo que es vivir. Siempre lo comentábamos. “Tenemos que aprender a ser mayores para vivir la vida en cada momento como se debe hcer” Por razones del propio  destino a tí no te fue dado ser mayor. Te fuiste joven y yo intento cumplir nuestro precepto, viviendo dentro de los límites que ella, la vida, me permite. No es nada fácil, te lo aseguro. Pero tengo muy en cuenta aquello que también nos decíamos: “Siempre hay que sonreir. Los que nos quieran bien, serán felices viendo que nosotros lo somos. Y los que nos quieran mal, se fastidiarán pensando que a pesar de las dificultades, seguimos siéndolo” Eso a pesar de la gran Familia que conformaste. Maravillosa. Sobre ella, precisamente, te iré contando cosas dentro de pocos días. Te gustará saberlas. Seguiría hablando contigo hasta la amanecida pero no debo abusar. Este cuerpo, casi ochentón, me marca los tiempos. Pero no puedo cortar sin reiterarte mi más profundo amor. Te aseguro que son muy pocos los momentos que no comparto contigo. Fueron tan maravillosos que el recordarlos, me reconforta. Porque es una realidad lo que siempre te decía y sigo dicendo, Amor.Tu eras y sigues siendo, una fábrica de Felicidad. A pesar de no estar aqui tu cuerpo, continuas fabricándola. Me atrevería decir, que cada día produces más. Sigue mostrándonos el camino. Amándote, nos haces ser mejores. Te quiero y lo que es mejor, como a tí te gustaba que te dijera: Me sigues gustando.

¿SUEÑO, FANTASÍA O REALIDAD? ¿QUIEN LO PUEDE SABER?

Le costó revolverse en la cama. Se encontraba espeso. La boca tenía sabor a empanadilla casi cruda. Intentó incorporarse y no pudo. Pensó. No, no estuvo la pasada noche en ningún lugar que propiciase el estado en que se encontraba. No había bebido alcohol de ninguna clase.  Trabajó en su habitación en un proyecto que le ilusionaba. Del asiento de su mesa se fue directamente  a la cama. No hubo nada anormal. Sin embargo durante  la noche el sueño  fue agitado. Sobresaltos afectivos. Mujeres que inquietaron su ánimo. Figuras y formas femeninas excitantes por su voluptuosidad. Todo ello golpeaba en su cabeza que amenazaba estallar. De un salto se metió en la ducha.  Ni esperó a que  saliera el agua a la temperatura corporal. Sin terminar de secarse, con la toalla frotándose el cuerpo, salió al jardín. Era relativamente temprano. Día festivo. Ni colegios ni despachos obligaban al desperezo tempranero. El sol iba subiendo por el arco celeste y sus rayos calentaban  el ambiente. Disfrutaba del silencio y de la soledad reinante. Ni se preocupó de que la toalla, perezosamente  se deslizase por su cuerpo desnudo. Institntivamente comenzó a realizar unos suaves ejercicios para desentumecer los músculos, aún no  liberados, a pesar de  la reconfortante ducha. Tal había sido el agarrotamiento nocturno que necesitaba darle tiempo para que retornaran a su estado natural. Sin embargo los recuerdos de los momentos vividos en los sueños, seguían martillando  su cerebro. No le hallaba una explicación lógica a lo sucedido. No obstante intentaba buscar una explicación al estado en que le habían colocado las pesadillas que seguían coaccionando su actitud. Caminaba mientras pensaba en todo ello. Sin darse cuenta, estuvo a punto de tropezar con el seto que delimitaba los jardines. A pesar de ser tupido, los alibustres permitían ver,  con cierta dificultad, el jardín  vecino. Enfrascado como iba en esos pensamientos , se paró justo cuando tropezó con las puntas de las ramas más salientes. Cuando iba a retornar, se paró en seco. En el jardín de al lado, al borde de la piscina, muy cerca de donde él se hallaba, vio  un cuerpo de mujer. Tendido sobre una toalla azul, con la cabeza sobre sus brazos que se entrecruzaban debajo de su rostro. Recordó que ese cuerpo escultural que desprendía destellos de luz al besarlo el sol,  y que el solo verlo despertaba toda clase de sensaciones,  tal cual, él lo había visto en sueños. Aquel cuerpo que tomaba el sol al otro lado de la valla, lo había tenido en sus brazos la pasada noche. Así la encontró en la orilla del río. Estaba en la misma posición que tiene ahora al lado de la piscina..La única diferencia está en la toalla sobre la que se tiende. En el río, en vez de toalla, era un lecho  de mirto que resaltaba aún más el dorado color de su piel. El subía por la orilla del río y al rebasar un macizo de arbustos que había entre dos prados, casi se tropezó con ella.  Tumbada con la cara entre las aromáticas ramas de mirto. Su rubia cabellera recogida en un sencillo moño para que no impidiera que el sol accediese a la piel. Sus redondeados hombros hacían adivinar un armónico seno que, para confirmar la presunción, parte de sus redondeadas formas asomaban por los laterales de su busto. El conjunto de espalda, cintura y caderas, semejaban un reloj de arena en posición de reposo.  Una mini braguita, cuya presencia se perdía entre las redondeadas  nalgas, era el único objeto extraño en aquella adorable figura que solazaba sobre una cuidadosa cama de aromáticas hojas a la orilla del río. Las piernas semejaban  un semicerrado compás que le daba un plus de excitante erotismo a la bella figura que allí estaba tendida. No quiso  aproximarse más. Temía romper el encanto de aquella estampa bucólica que la fortuna le regalaba.  El tiempo se detuvo para él.No supo cuánto permanecieron sus pies sin moverse del sitio. Aquella visión le producía éxtasis. Desearía eternizarla. Lo hizo retornar  del estado idílico ella, al darse la  vuelta. Cuando la joven  se encontró con el curioso individuo que la observaba, ni se inmutó. Al contrario de lo que él temía que ocurriera. En su rostro asomó una sonrisa de complicidad al contemplar la cara de admiración que el joven ofrecía. Y fue ella la que rompió el silencio con un saludo de normalidad absoluta,  al que él correspondió bastante nervioso. Posiblemente la situación que se creó, colocando  como dueña de la escena a la joven, le favoreció a él. Ejerciendo de anfitriona, con un gesto, le invitó a que tomara asiento a su lado, mientras ella se colocaba la parte superior del bikini. Cuando él accedió a la gentil invitación, le tendió la mano para que se acercara un poco más. El obedeció al momento. En el diálogo no había palabras. Hablaban los gestos. Los sentimientos se adueñaron de  todo, hasta de su propia identidad. Los espacios se abrieron hasta lo infinito. Perdió la noción del tiempo sumergiéndose en una realidad nunca pensada. La luz dió paso a la tenue y acariciante penumbra y un hálito divino se adueñó de su ser.

Como un trueno que despierta la natualeza dormida, sonó aquella voz de hombre. La bella del jardín respondió a quien reclamaba su presencia desde la casa.

Se rompió el hechizo. El procuró su toalla. Cubrió su desnudez.