MADROÑERA, UN PUEBLO CON BELLAS TRADICIONES
Madroñera es un pueblo extremeño, colindante con Tujillo y con raigambre de tradición. No hubiera yo conocido Madroñera, si mi bella y encantadora Nuera, o sease, la esposa de mi hijo, no hubiera nacido allí. Por fortuna para mí, hace unos días asistí a una boda de dos jóvenes de Madroñera y aunque ya conocía muy someramente la localidad, este motivo, me dio la oportunidad de conocerla mejor. En su aspecto urbanístico, no tiene demasiado atractivo. Tampoco su faceta arquitectónica llama especialmente la atención. Donde encierra Madroñera su enjundia como pueblo atractivo, es en sus gentes y sus tradiciones. Mantienen vivas las bellas costumbres que sus antepasados tuvieron a bien crear y lo hacen con estilo y gracia extremeña. La víspera de la boda, el novio se hace acompañar de un grupo de músicos y danzarines, quienes acompañados de familiares y amigos van cantando y bailando hasta la casa de la novia que espera a su amado y séquito, con las mesas repletas de sabrosos manjares que hacen las delicias de todos ellos. Con un bello ramo de flores comienza el requerimiento que el varón hace a la dama, recordándole que al día siguiente la convertirá, si ella así lo acepta, en su esposa. El Padrino de la ceremonia esponsorial, también entrega a la madrina otro ramo, haciéndola copartícipe de tan solemne acto. La noche se ilumina con toda clase de aconteceres y la amanecida se hace joven para todos, menos para la afortunada pareja, quienes sabedores de lo que les espera al día siguiente, se retiran a sus habitaciones para el natural descanso.
Tiene Madroñera una juventud muy pujante. Jóvenes varones de buen porte y varonil estampa. Pero donde radica su especial encanto, es en las damas. Visten éstas, con sencilla prestancia en el cotidano vivir, pero sus encantos naturales alcanzan cotas impensables cuando a su innegable belleza, añaden el donaire del garbo extremeño con sus propios aderezos. Garbo y salero derrochan por doquier cuando sus pies repiquetean por las empedradas calles de Madroñera.
Conservan las gentes de este pueblo de la dura extrema muchas tradiciones que rinden pleitesía a sus mayores recordando el bello legado que ellos, un día crearon para que perduraran en el discurrir de los tiempos.
LOS ESTOY ESPERANDO

Estoy convencido que más de una de las personas que me seguís en este Blog, os estais preguntando qué pasa con Pico Amarillo y Papo Rubio. Pues, para ser sincero, no solo vosotr@s lo haceis, sino que también yo me lo hago. Sí, llevo unos cuantos días, bastantes más de los que quisiera, sin saber nada de ellos. A veces me parece verlos volar por los alrededores, pero ya dudo si serán ellos o no. Cierto es que el Otoño estás siendo totalmente atípico, en cuanto a climatología se refiere. Y a los condicionantes climatológicos, hay que sumar los efectos que ello produce en flora y fauna. No sé si es para consolarme y así no afrontar la otra posible realidad o es que en efecto, tales cosas cambian un poco el rumbo de los aconteceres que pronto volverán por sus fueros. Espero que suceda lo mejor. Lo espero y lo deseo.
NACHO. UN BUTANERO ESPECIAL
A ciertas edadaes, la colaboración de los demá, se hace cada día más necesaria. Cuando construyes una casa y montas los servicios, rara vez te situas a bastantes años después de la ejecución de las obras. El tiempo pasa y realizar ciertas labores,. se hace más oneroso. Tal me ocurre a mí, con la situción de donde toma la calefación y la cocina el alimento para su combustión. Hace algunos años había un repartidor del propano, que me solucionaba todos los problemas. Pero Manoliño, así se llamaba el señor, se jubiló. Yo temí quedarme desamparado del buen servicio que él me prestaba. Pero hete aquí, que apareció en escena, otro caballero haciendo el reparto, quien no solo igualó a mi recordado Manoliño, sino que casi lo mejoró. Digo casi, refiriéndome solo al tal servicio del combustible, porque hoy me sucedió algo con él, que sobrepasa todo lo pensable. Cuando esta mañana vino acomprobar el estado de las bombonas de propano, por si necesitaba reponerlas, le aboné cuatro que le adeudaba y, como muestra de mi agradecimiento a sus buenos oficios, le regalé uno de mis libros UNO DE TANTOS. A la vez que, accediendo a su solicitud para que se lo dedicara, mientras lo escribía, se me ocurrió hacerle un comentario, un poco jocoso, de que hiciera, ante sus clientes, propaganda del libro. Tan a pecho se lo tomó, que, en menos que lo digo, el extrovertido «Butanero», se convirtió en el más eficiente vendedor de libros que, en mi larga existencia, he conocido. Tanto es así que en menos de media hora, sin dejar sus labores, había puesto en el mercado 7 libros y uno en el escaparate de una céntrica librería. El hecho, que no parece sino anecdótico, demuestra la necesidad que tenenmos las personas de comunicar nuestras inquietudes, nuestras pequeñas cosas y hacer partícipes a los demás de ellas. Al instante, te sientes gratificado de comprobar la calidad humana de las gentes con las que compartes momentos sencillos y que, en nunca o casi nunca te habías parado a pensarlo, perdiendo con éllo la oportunidad de gozar de las pequeñas coss que son las que, realmente, hacen grande la vida.
Nacho, desde mi humilde Atalaya, te mando mi más sincero reconocimiento, al mismo tiempo que te felicito por contribuir, con tu colaboración, un poco más de avance para llegar a ganar la batalla a esa terrible enfermedad, para la que va dedicada la venta de UNO DE TANTOS. Gracias. Muchas gracias.
¿MENSAJE EN CLAVE?
Ya comenté que hace unos días, concretamente el día 28 pp, cumplí 70+10 años viviendo sobre la faz del Planeta Tierra. Cinco encantadoras, jóvenes y bellas damas de Villarejo de Salvanés me hicieron un regalo que me llenó de satisfacción e hizo rebosar mis cotas de agrdecimiento. El regalo lo componían, mejor, lo comopnen, porque lo guardo como oro en paño, cuatro objetos. Una cartulina verde, muy estudiada, en la que hay escrito un mensaje, un bolígrafo, una suave y elegane bufanda y un sombrero. De todos ellos disfruto desde el venturoso día que me lo entregaron. Los contemplo, admirándolos y en cada uno de ellos veo un mensaje lleno de contenidos. En la cartulina, que, como digo, hay una felicitación por mi fecha de nacimiento, también hay otra una cita de Jorge Luis Borges, bellísima «De los diversos instrumentos creados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo….. solo el libro es una extensión de la imaginación y de la memoria.» Con este mensaje me están invitando a que siga haciendo trabajar mi memoria y no deje aletargarse a mi imaginación. Para que esto sea así me adjuntan un bolígrafo. La cosa está clara. Que siga escribiendo. Otro de los regalos que me hicieron, fue un sombrero. Tampoco tengo mucho que pensar. Sabiendo mi obligación de cumplir con mi destino de Caminante, me dicen que camine en verano y mitigue los calores estivales con el sombreo. Tampoco quieren que en invierno, deje de cumplir con mi destino. Como mujeres y previsoras que son, me regalan una bufanda para que me abrigue y los rigores invernales no me afecten. De acuerdo mis admiradas y muy respetadas Almudena, Aurora Bea, Raquel y Marivi. Os hago caso. Os prometo que pondré en valor vuestros consejos, utilizando todos vuestros regalos, de hecho, ya los he puesto en práctica. Muchas gracias. Solo un ruego: No dejeis de seguir dándome ánimos. Los vuestros tienen un valior muy especial y lo que es mejor, los necesito.
TE ECHÉ DE MENOS QUERIDO DANI
No lo creerás, pero te eché a faltar. Hoy hemos presentado mi libro UNO DE TANTOS en el salón de actos del Ayuntamiento. Hubo mucha gente. Se llenó. Hacía tiempo que no lo veía con tantas personas. Solo quedó una silla vacía. Posiblemente nadie se dio cuenta pero yo sí. Desde el Atril donde tu papá y yo dirigimos unas palabras, te ví a tí ocupando aquella butaca. Pero los demás no te veían y a mí me hubiera gustado que lo hicieren, para que gozaran como yo. Por eso digo que te eché menos. Porque te digo una cosa, querido amigo, las personas como tú, tan luchadoras y tan sufridas y tan fieles a la amistad, nunca mueren. Se apartan de nosotros pero solo físicamente. Había otras personas que, aunque no te veían en tu butaca, te llevaban en su corazón. Aparte de tu papá, que desde que te fuiste a la Luz está muy cambiado, aunque él lo quiere disimular, había otras dos personas que estaban en la reunión porque tú las llevaste. Tu Abuela y tu Mamá, tan poco dadas a las reuniones, estaban allí, porque tú las llevaste. Tu recuerdo y el respeto a la amistad que nos tenemos, las empujó a estar alli, donde sabían que a tí te gustaba que estuvieren. ¿Ves cómo tengo razón? Tú sigues aquí, con nosotros, para siempre. Nunca nos separaremos. Y tú y yo haremos que tu papá vote a Pod… No, eso no, eso nunca, pero le haremos rabiar un poco y nunca sabrá aunque piense lo que quiera, a quién hemos votado.
Bueno querido Dani, estoy cansado. La presentación fue un éxito. Firmé un montón de libros. Y quiero irme a la cama. Ya sabes que lo que se recaude con la venta, se va a dedicar a dar la batalla a esa asquerosa enfermedad que tanto te hizo sufrir. Es poco, pero será una pequeña escaramuza contra ella. Así también sensibilizamos a otras personas y de esa manera será derrotada.Un abrazo muy fuerte, amigo mío. Te recuerda siempre P.P.
UN ENCUENTRO MUY AGRADABLE
Sí, así es. Hoy tuve un muy agradable encuentro con dos personas que llevaba muchos años sin ver. Vinieron en una excursión a recorrer Galicia. Me acerqué a Pontevedra para hacer realidad el feliz encuentro. Ellos son Mari Carmen y Luis Emilio. Estos señores eran los Directores peopietarios de Televisión Tarancón. Los mismos que, allá por los años noventa tuvieron la gentileza de invitarme para que condujera un programa en directo, en su Televisión Local. Además lo hacían basándose únicamente en sus impresiones personales e intuición profesional. De ante mano sabían que yo no tenía experiencia alguna que puidera avalar mi éxito o fracaso en la actividad que me brindaban. Su comportamiento, por tanto, era bastante osado. Mi osadía ya estaba harto contrastada. Basándome, principalmente, en la ignorancia, ya que ésta es la madre de todas las osadías, yo que no puse nunca barreras al viento, acepté el reto. Durante más de un año realicé el Progrma «Para tí Mujer». No había ni un segundo de cotilleo o comentario sobre nada que no fuera lo que realizaban los personajes que me acompañron en el Set. Me acompañron Madres de Familia, cuya ocupación era la crianza de la prole familiar y quehacweres domésticos. Poetas, cuya obra literaria es leida y dmirada por miles de seguyidores. Pastoras que cuidaban sus ganados por cerros y valles. Pianistas de calidd incomensurable. Profesionales de muy diferentes líneas cuyo testimonio seervía como ejemplo a imitar. Personas a quienes encontrar el camino que les condujera a puerto seguro, les costó auténticos sacrificios. Pero lo consiguieron. Ejemplos a imitar. En fin, un sin número de lo más variopinto de la sociedad. A todo ello me ayudaron mis admirados Mari Carmen y Luis Emilio, con su experiencia y saber hacer. Mi eterno agradecimeinto a tan estupenda pareja.
LEONOR Y LA ROSA
En el patio de la Parroquia de la Virgen del Espino hay un olmo viejo y seco que, no obstante estar seco y viejo, tiene un fruto con carácter de perenne. Clavado a su añoso tronco está un Poema eterno de Don Antonio Machado Un poema que es todo un cántico a la vida y a todo lo que ella representa.
» Al olmo viejo, hendido por el rayo / en su mitad podrido con las lluvias y el sol de mayo /algunas hojas verdes, le han salido/……Olmo quiero anotar en mi cartera / antes de que el río hasta el mar te empuje/ ………..la gracia de tu rama reverdecida/. Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida / otro milagro de la primavera».
A pocos metros del olmo seco, con poema adherido, está el Cementerio de la Virgen del Pino. En uno de sus rincones, hay una sepultura con lápida de mármol blanco. Esculpida en ella, una rosa, también blanca, como la niña que yace en su interior, Leonor Izquierdo. Catorce años tenía cuando se enamoró del Poeta y huesped de la casa de sus padres. Uno y medio más cuando se desposó con él. Solo tres años, que es tanto como decir nada, disfrutaron de la felicidad compartida. En ese rincón, no oscuro, pero sí solitario. ¡Cuánta poesía silenciosa se encierra debajo de esa marmórea piedra! Le recité dos poemas de su amor. Recé una oración y con el corazón contrito, me retiré. Bajé hasta la ribera del Duero y contemlando los álamos que tuvieron la fortuna de ver a la pareja pasear hasta San Saturio, tomé asiento y seguí leyendo los poemas de Castilla, mientras me acurrucaba, bajo el manto del atardecer soriano.
EL POÉTICO SILENCIO DEL DUERO
Huyendo de la contaminación y del ruido de Madrid, me hice saeta en el espacio y elegí la quietud y la sobriedad de Soria como diana. Acerté de pleno en el blanco. Mochila y no llena. Necesitaba lo que se me ofrecía y lo acepté de pleno. La margen izquierda del Duero me llamaba y yo, no me hice rogar. Entre olmos, chopos que enmarcan el cauce y las encinas que con sus raices cosen la falda de las empinadas cuestas, me sentí renacer. Inicié mi caminar hacia San Saturio. Ya no tenía prisas. Los humos, los ruidos, las gentes que empujan y no respetan, se habían quedado en la gran ciudad. Aquí, la espesa arboleda, el Duero con su silencioso caminar hacia su destino que, afortunado él, sabe cual es, la mar y mis recuerdos. La Madre Naturaleza me la puso aquí y yo se lo agradezco. Una pequeña roca con forma de sillón obispal se me ofrece y tomo asiento. Frente a mí, el noble e inspirado Río Duero, desliza con suma delicadeza las páginas llenas de poemas que él escribe y muestra. No hay pausa ni premura, todo está poéticamente calculado. El mirar es placentero y el contenido de los versos, aleccionador. El susurro de la brisa, al acariciar las copas de los árboles, da el contrapunto al silencioso discurrir del agua componiendo sus poemas.
Aquí, bajo este chopo, Antonio Machado escribe un poema a Leonor. Un poco más ariba Azorín contempla el chopo bajo cuya sombra sestea el galgo mientras el Mozo Mulas ara la reseca tierra Castellana levantando guijarros y polvo. Allá en el inicio de aquella isleta, Gerardo Diego rinde admiración a la fortaleza del carácter ribereño forjador de almas sensibles e irreductibles.
Tan pleno me hallo que hasta el ruido de mis pensamientos solivianta las mariposas que revolotean en mi pecho. No debo seguir. Mañana será otro día
Repetidas veces visito la Ciudad de Trujillo y cuanto más la recorro, más la admiro. No hay rincón ni piedra que no tenga un retazo de historia. No hay esquina en la que no haya quedado un jirón del esplendoroso vivir español. Los Maestros Canteros que dibujaron las filigranas de su fantasía en la berroqueña piedra Trujillana, no trabajaron para realizarlas. Esa labor no se puede ejecutar con el duro golpe de maceta y buriel, esa creatividad solo se puede hacer con el alma jugando a vestirse de vellón de merino y las manos acariciando la brisa de amaneceres. Cierro los ojos y contemplo al recio Maestro de la cantería, dejar descansar a la maceta y al cincel y modelar la roca con sus encallecidas manos la compacta roca de la tierra. Invito al Caminante que se pare en cualquier punto de la Ciudad y se abandone a sí mismo para que su yo se sumerja en las curvas de la sillería o los pétalos de las flores que orlan palacios y esculturas. Trujillo es un jardín de floridas piedras en medio de la austeridad Extremeña. Para ponerle un punto de humanidad imperfecta, solo diré que le falta, en el centro de La Plaza Mayor, una centenaria Encina que cante a todos los visitantes, su autenticidad, su reciedumbre y su eterno vivir.
Mi destino es el de pedir perdón a todos. Os fallo más que una escopeta de ferias. Por más que intento y lucho por seros fiel, me pasa lo mismo que el alacrán. ¿Sabeis lo acontecido a la Ranita y al Alacrán? Por si alguno se olvidó, os lo recordaré.