PEQUEÑAS COSAS QUE DAN SENTIDO A LA VIDA

Estaba yo realizando mi diario caminar, cuando al pasar por un parque vi dos niños, una niña de unos 6 añitos y un niño de no más de 10. Seguía yo mi camino, cuando observé en la pequeña un gesto de alegría y al mismo tiempo que lo hacía, abandonaba el juego y se venía corriendo hacia mí. Al mismo tiempo que iniciaba la carrera, sonreía y gritaba.

–¡Es Pepe!

Al oirla, yo detuve mi paso y esperé que la niña llegara hasta donde yo me encontraba. Sin dejar de sonreir, me dio un beso, al cual correspondí, sumamente agradecido. El niño tampoco se mantuvo en el lugar donde se hallaba cuando la pequeña dio el grito denunciando mi presencia. También llegó hasta mí y la escena que protagonizó la bellísima niña, la repitió Leonardo, que así se llama el muchachito. De su prima partió el origen del hecho y él le dio continuidad.

Tal vez haya personas para quienes el momento vivido esta mañana, no tiene ninguna importancia. A lo mejor es así, pero os puedo asegurar que de instantes como este, se alimentan las vidas sencillas. Más aún, de momentos como éste se compone la felicidad de cada día, de una vida sencilla, cuyo proyecto es vivir, compartiendo, respetando e intentando ser útil, sin esperar nada a cambio. Por eso cuando recibes un regalo como el que me hicieron en la mañana de hoy, la pequeña Uxía y el jovencísimo Leonardo, a mí, me hacen el más feliz de los mortales.

Continué mi caminar y en mi rostro, llevaba la más agradecida de las sonrisas, que habían plasmado en él, dos niños cuya amistad, para mí es incalculable. Gracis, mis queridos amiguitos.

NO ES PARA DAROS ENVIDIA PERO….

En estos días de calor sofocante que está soportando gran parte de los habitantes de mi querida España, vuestro humilde servidor, «u sease, yo» estoy durmiendo con sábanas térmicas y nórdico. Eso sí, al igual que mi madre me parió. Eso lo hago porque no me gusta dormir con pijama. Esto os d idea de que mi refugio habitacional, es una joya arquitectónica. Claro,  tiene unas paredes de piedra de cerca de un metro de grosor. En algunos sitios, incluso más. Al salir de casa me encuentro con una bofetada de calor, consecuente a los treinta y muchos grados que hay en el exterior. Al llegar a casa, recibo la misma bofetada, pero a la inversa. En estos momentos que os estoy relatando esta divertida situación, divertida, al menos para mí, son la 01 de la madrugada del día 16 de Julio. Pues bien, tuve que ponerme algo de ropa para no sentir frío ante el teclado del ordenador.Os lo cuento, no para daros envidia, sino para deciros, con toda sinceridad que aquí, en este rincón del mundo teneis un refugio, claro, no por mucho tiempo, pero sí lo suficiente par que sepais lo bien que se puede vivir, sin alarde ni sueños de grandeza, pero disfrutando de unas condiciones de  vida que son todo un regalo de Dios..Acabo de salir a la calle y he fotografiado mi «palacio» y os la envío, sobre todo para todos aquellos que no la conoceis. y debajo pondré la estrofa del cántico a la vida sencilla de Don José María de Pemán, con la que termina UNO DE TANTOSwp-image-1390866491jpg.jpeg

Ni voy de la Gloria en pos–Ni torpe ambición me afana–Y al nacer cada mañana– Tan solo le pido a Dios–Casa para albergar–Pan tierno para comer–Un Cristo para rezar– Y un libro para leer—Porque, el que se fuerza y se agita,–Nada encuentra que le llene– Y el que menos necesita, –Tiene más que el que más tiene. Buenas noches, entrañables PERSONAS que me leeis. Gracias.

ALGUNAS VIVENCIAS ENRIQUECEDORAS QUE NO CUENTO EN UNO DE TANTOS

No puedo evitarlo. Cada día dedico unos momentos a repasar alguna página de UNO DE TANTOS. Siempre termino en la mismas. En los primeros años, mi vida fue como la de cualquier otro muchacho de aldea.  Desde muy pequeño, apenas 4 años llevaba el ganado a pastar al monte o algún prado que no entrañara muchas dificultades, tanto por distancia como por ubicación con respecto a otros colindantes. Lloré cuando alguna vaca se me extraviaba y tardaba en localizarla. Vi parir a las vacas, a las ovejas, a las cabras, a las perras que teníamos en casa. Me mordieron algunos perros por tirarles piedras cuando se peleaban con los nuestros. Tomé leche templada, con la temperatura que salía de la ubre de la vaca, mientras mamá la ordeñaba. Incluso, a veces, me la enchufaba directamente a mi boca. Me gustaba sentir el chorro que me llegaba desde el teto de la ubre. Más de una vez me caí de un árbol buscando nidos de ´pájaros. Por coger cerezas, en más de una ocasión dí con mis huesos en el suelo. Tuve lombrices, a veces más grandes que las que cogía para pescar las truchas. Los caballos, incluso los mansos, en más de una ocasión, me hicieron descabalgar, sin que yo quisiera hacerlo. Llegué a dormirme encima de la montura y cuando despertaba era porque me había caido desde lo alto del lomo de la yegua o del caballo. Esto último me ocurría desde que tenía muy pocos años, como máximo 4 o 5. Cogía las  gallinas y les hacía prospecciones para ver si tenían el huevo para ponerlo. En fin, cuento todo esto para  que sepais que mi vida fue muy rica en vivencias en el rural gallego de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado.wp-image-1032135810jpg.jpeg Mi hermano Manuel que físicamente nos dejó a los 28 años, pero su recuerdo vive en nosotros con plena vigencia.

Pero cuando mi niñez se enriquece de verdad, con situaciones que no pertenecían al común de los muchachos de mi edad, es cuando mi hermanos Manuel me toma como su ayudante. O mejor, me convierte en su sombra nocturna y diurna. Narro los momentos compartidos con la naturalidad que todo UNO DE TANTOS, mi libro tiene, precisamente de eso, de naturalidad y sencillez. Cualquiera otra manera se saldría del contexto, tanto del libro como de mi propia realidad. Sin abandonar ese aspecto, no puedo dejar de reconocer la riqueza de enseñanzas que mi hermano me dio la oportunidad de vivir. Aquellas correrías nocturnas con las que tanto gozaba yo con, no más de 5, 6 o 7 años. Y lo curioso y que, aún hoy me divierten, es que las gozaba llorando. Que conste que nunca tuve ni tengo síndrome de masoquista. Cuando me dejaba solo, bueno solo no, con diez o más perros amarrados, allá por la media noche, en medio de un monte. Las jornadas de pesca, con los medios más rudimentarios. A mano, en las corrientes. Con nasas manufacturadas por él mismo. Con retales de redes que nosotros mismos reparábamos. Con unas cañas rudimentarias que se convertían en virtuosas herramientas, en las manos de Manuel. En días de abundantes nevadas, seguir el rastro de las libres, kilómetros y kilómetros, no siempre exitosas. Mi hermano tenía el don de sentirse querido por donde quiera que fuera. Todo el mundo lo quería. Todos querían ser sus socios en los trabajos de la mina. Sabían que donde él lo dijera, allí se encontraba estaño o Wolframio. Excavaban un pozo o abrían una galería, y sus pronósticos, se hacían realidad. Me enseñó que la generosidad y la humildad eran dos virtudes necesarias para la convivencia. Ambas apoyadas en el respeto. El respeto a todos, pero, de manera especial a los mayores. Tendría para escribir un tratado, con solo relatar todo lo vivido y aprendido en su compañía. Aunque cien años viviera, no tendría tiempo de agradecerle todo lo que le debo. Todo lo que me permitió vivir en su compañía. No digo que me dan pena, para no ofender a nadie, ahora que  tengo capacidad para entender todas  aquellas vivencias, la manera que tienen los niños de ahora de pasar esos años de la niñez, sin conocer gran parte de la razón de ser, de su propia existencia.

MI ZOO CAMBIA SEGÚN LA ÉPOCA

wp-image-1874492528jpg.jpegCon la recalcitrante sequía que estamos padeciendo, los insectos, sobre todo de la familia de los ortópteros, cerezas, este año los guindos y cerezos cargaron en abundancia y otros frutos de la época, tanto Rubiales, el hijo de Papo Rubio, su pareja y la familia de Pico Amarillo, apenas hacen acto de presencia, por sus cuarteles de invierno. Sin embargo, sí vienen Linda y Cabezón, sin tantas carantoñas como se hacían cuando Linda estaba en celo, pero me visitan para comer lo que cada mañana les pongo en sus cuencos particulares. Ya dije que, desde que no tengo los cerditos, las sobras de la comida que antes les llevaba a ellos, ahora se la ponga a la pareja de enamorados. Pero esta mañana me llevé una muy grata sorpresa. Un nuevo comensal, sin que nadie le invitara, se llegó a degustar la comida de los que no vienen. Por estas tierras le llamamos Gayo. Abreviatura de Papagayo, por los colores variados y vivos de sus plumas. También por sus graznidos en medio del bosque. En realidad es un Arrendajo. Lo cierto es que a mí me llenó de placer cuando le vi comiendo con avidez lo que yo había preparado para otros. Y es que en la vida hay muchas personas que desprecian lo que se les ofrece y hay otras que disfrutan valorándolas y disfrutando de ellas. Pero no paró ahí mi sorpresa y satisfacción. A las pocas horas me encontré con la gratísima sorpresa que me brindó mi matinal invitado. Como demostración de que se había sentido satisfecho del comedor y del menú que se le brindó, se fue en busca de su amada y allí estaban los dos, disfrutando del banquete.wp-image-1708997027jpg.jpeg No os podeis imaginar que placer me produjo tal acontecimiento. Una razón más para cuidar a mis nuevos invitados y hacer un estudio de los gustos que tienen para, en la medida de mis posibilidades, ponerles los menús que mejor les cuadren. Confío que Rubiales y Pico Amarillo cuando vengan no sientan celos y todos compartan mesa y comida. De momento mantel no les pongo, pero tiempo al tiempo. De todas formas mi particular zoológico, no se puede negar que es variopinto. Rubiales, Pico Amarillo y familia, Zapirón, un gato blanco y negro que solo aparece los días que hay pescado, Linda, Cabezón y mis últimos invitados que aún no les he puesto nombre. Es cierto que ahí se cumple el mensaje del Evangelio. «Ved las avecillas del cielo y lo lirios del campo, que no siembran y el Padre Celestial les provee» El Padre Celestial me usa a mí de humilde anfitrión, y yo encantado de ejercer tan bello cometido.

DESCUBRIENDO NUEVOS MUNDOS

Es cierto. Cada momento que vivimos, es un nuevo mundo que se abre ante nosotros. Y no os creais que el significado de la palabra momento, no tiene valores de lo eterno. Un momento en la vida de una persona, puede significar tanto, que no hallaría en mi diccionario, palabra que lo aglutinara.wp-1499208442806.jpeg Hoy me concretaré en hablar del momento que compartí con cada persona que me dedicó unos instantes de su vida, en la presentación de UNO DE TANTOS. En el momento que estoy mandando este mensaje, os veo perfectamente situadas en los asientos o de pie en el lugar justo que ocupabais. De lo único que me culpo, es de no tener la capacidad, en aquellos instantes, para transmitiros mi agradecimiento, por estar allí. Os miraba a   los ojos. No, no es así. Te miraba a los ojos y te quería decir: Gracias, mil gracias por estar ahí, por insuflarme ánimos para que dijera, lo que tenía que decir. O lo que debiera decir.wp-1499208308857.jpeg Porque, si dijera lo que quisiera, solo diría eso GRACIAS. No te puedes imaginar lo que es capaz de recibir un corazón tan usado como el que late dentro de mi pecho, cuando recibe una caricia como la que tú me mandabas desde tu sitio, mientras yo hablaba de mi libro. Tampoco sabes lo que es capaz de mandar este usado, que no viejo corazón. No lo sabes, sencillamente, porque no tienes los setenta más diez que tiene él. Solamente por eso. Y habeis conseguido más aún. Habeis conseguido que me esfuerce en ser mejor persona. Que os quiera más y que tengais más vigencia en mi vivir. Me habeis enseñado a ser más generoso. No puede ser menos, viendo vuestra generosidad sin límites.

img-20170701-wa0025.jpgEse agradecimiento y esos reconocimientos, no solo se los remito a quienes me siguieron por los muchas sitios que hemos recorrido, mi diligentísima Manager, Ana Rodriguez Muradás, mi hijo UNO DE TANTOS  y vuestro humilde servidor. Ese reconocimiento lo hago extensivo, a todas las personas que habeis comprado y leeis la sencilla historia de algunas de las andanzas de uno de tantos que soy yo. En todos los lugares que hemos estado,superamos las expectativas. En donde ponían sillas, siempre hubo personas de pie y donde había 200 o más butacas….no, No las llenábamos. La verdad es que fue una experiencia increible. Por lo entrañable y por lo aleccionadora. Por todo ello GRACIAS. iNFINITAS GRACIAS a todos.wp-1499208579339.jpeg

ALGO DIFÍCIL DE CONTAR

Tal vez sea incapacidad o algo que se le parece, pero es así. Ayer, al asomarme a la ventana, como hago varias veces al día, para ver si mis amigos, Rubiales y Pico Amarillo, están o han venido a comer, comprobé que ni lo uno ni lo otro. Sin embargo sí estaban dos perros que, desde que no tengo cerditos, le pongo en una pila los restos de comida que ellos aprovechan.  No son de ninguna raza determinada. Son macho y hembra. No pertenecen a ninguna raza concreta. Algún antepasado de ella debía de ser algo parecido al Pastor Alemán.A pesar de su indefinición, es esbelta. Un poco  más alta que él. Su capa marrón, como digo, tiene moteadas algunas partes del lomo, algo más oscuras. Llevándome de mi manía de poner nombre a todo, decidí llamarla Linda   El, a quien le llamo Cabezón, por su enorme cabeza, es menos favorecido. Ni grandes ni pequeños. Capa de color castaño con manchas blancas en los bajos y en el vientre. No, no estaban comiendo.wp-image-2051457175jpg.jpeg Llegaron los dos muy tranquilos. Observé que la vulva de Linda, estaba muy carnosa, síntoma inequívoco de que se hallaba en celo. Nada más llegar  frente a mi ventana ella se tumbó. Inmediatamente él comenzó  desparasitarla con los dientes, recorriendo con extrema delicadeza todo el lomo de la perra. Ella se dejaba hacer. Cuando hubo terminado con una parte del cuerpo, Linda si giró para el otro lado con el fin de que Cabezón continuara su labor por todo el cuerpo. Cuando ella, lo consideró oportuno, como compensación de agradecimiento, se levantó y le brindó el cuarto trasero, para que Cabezón se montara. Así lo hizo éste, pero. como es más bajito que ella, no conseguía su objetivo. Por más que Linda intentaba ayudarle, Cabezón no acertaba en sus intentos. Hasta que, al fin lo consiguió, pero no a plenitud, con lo que al instante, tubo que bajarse de nuevo. Y vuelta a empezar. Linda deseosa por complacer a su amigo le brindó de nuevo la oportunidad de que se subiera ala grupa.wp-image-1227616184jpg.jpeg Cabezón, que lo deseaba con todo el ánimo del mundo, comenzó de nuevo la dulce y cruel batalla. Lo conseguía, a medias. No había continuidad. Linda se enfadaba y volvía a provocarlo una y otra vez. Hubo un momento que se enfadó tanto con su incompetente pretendiente, que, al descabalgarle, le mordió. Yo creo que hasta le dijo ¡¡Mira que eres necio y tonto!! ¡¡Así no vamos a ningún lado! Una vez más, la agudeza de la hembra tuvo que solucionar el problema. Como hubiere una pequeña pendiente, para bajar, hacia el camino, Linda se colocó mirando hacia abajo, lo que le daba facilidades a Cabezón, para que consiguiera el propósito que ambos perseguían. Volvió, por enésima vez a intentarlo Cabezón. Tan nervioso y acelerado estaba, que Linda comenzó a impacientarse. Para su fortuna, el nada experto perro, acertó de una vez por todas y el milagro de la Naturaleza, en su inequívoca forma de mantener la procreación, una vez más, se hizo patente en esos dos amigos míos que me tuvieron más de un cuarto de hora, viendo tan bella escena de comprensión y tolerancia entre dos animales que compartían un mismo propósito: Que la vida siga.

Estoy convencido que sabeis que paso por alto, un sin fin de aconteceres, que dan sentido al titulo de este escrito.

JIRONES DE UN ALMA ENAMORADA

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picos y qué grandioso es  vivir cuando la utopía es realidad y te invade.

Embriagado quedé y a otra realidad no retorno porque no ansío ser Adán y del Paraiso no quiero salir. Y a todo lo demás,  renuncio porque nada puede haber mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CAMPO OFRECE MEJOR MENU

Les puedo segurar que no me he olvidado de mi querido Blog ni los protagonistas  de tantas anécdotas han desparecido de mi vida. El Blog sigue reflejando mi manera de vivir el día a día y mis amigos siguen ocupando mi interés por su comportamiento. Lo que sucede es que yo me hallo embarcado en atender tanto a mi adorable hijo, UNO DE TANTOS, que a decir verdad cada día es menos mío y más de las buenas personas que quieren participar de una buena causa, comprándolo, para entre todos, aportar nuestro granito de arena para combatir el ELA (Esclerósis Lateral Amiotrófica).img-20170615-wa0000.jpg Por cierto el día 23 de Junio a las 12 1/2 firmo mi libro en La Feria de las Letras en Pontevedra y el mismo día lo presento a las 19,30 en la Librería Nobel de Vigo. Pero no queda la cosa ahí, el 27 a las 20 horas lo presento en el salón de actos del Hotel Cardenal de Monforte de Lemos, donde además habrá una copa de vino de la Terra Cha. Ya sabeis que todo lo que se recaude con la venta de mi libro, va dedicado para esa causa, la ELA y esa dedicación me tiene demasiado absorbido.  Eso en lo que a mi actitud se refiere. En cuanto a Rubiales, el hijo del difunto Papo Rubio y a Pico Amarillo, el campo está siendo tan generoso que les ofrece un menú mucho más rico y variado que el ofrecido por mí, en el alfeizar de mi ventana,wp-image-69522108jpg.jpeg La primavera está siendo muy seca, pero los cerezos, este año están plagados de cerezas, un manjar que les encanta. Además la sequía hace que los insectos y toda clase de animalitos que se crían en la hierba como saltamontes, chicharras y otros y similares abundan por doquier en cantidades impensables. Incluso yo les cambié el pienso que les suministro normalmente, se le ho cambiado por varios tipos de arroz.20170521_223042.jpg Ni por esas. Así que me dije que los iba a dejar tranquilos pero con la pérfida idea de esperarlos en la época de las vacas flacas. Se van a enterar.dibujoddd Confío que esas malas intenciones que tengo hoy porque me ningunean, pasen a otro lugar y no aniden en mi corazón. Los quiero demasiado para guardarles rencor. Tengo que reconocer y no me pesa hacerlo, que ya forman parte de mi propia existencia. Y ellos de mí o yo de ellos, somos algo así como una apéndice mutua.

JIRONES DE UN ALMA ENAMORADA

A los seres que saben amar.

 

wp-image-2059171067jpg.jpegLas sensaciones más gratificantes invaden mi mente y un hálito de bienestar me hace sentir feliz. Estoy sentado en el tul ilusionante de mis recuerdos y los sentires más voluptuosos envuelven todo mi ser al recordar aquel rostro ovalado, moreno,de ojos negros, profundos, de dulce y cálido mirar que lo envolvían todo con ternura tal que no pude sustraerme al  embrujo que de ellos emanaba. Sonreía como nunca había visto hacerlo y en su boca sensual habitaba una colonia de corales que al contraste de su tez  morena hacían que las sensaciones más sugerentes emergieran en los anhelos  más bellos del humano pensar. Una espesa, negra,   larga y  rizada cabellera enmarcaba aquel bello rostro que engrandecía aquella obra de arte, más propia de quehaceres celestiales que de humanos placeres  No pude articular palabra ni era menester hacerlo Embriagado quedé con solo contemplarla. No quería romper el hechizo. Tenía miedo que no fuera realidad y al mínimo movimiento pudiera desvanecerse. Los redondos hombros, sobre los que descansaba parte de su cabellera, enmarcaban la parte superior de un torso con las medidas perfectas para albergar dos turgentes senos de reducido tamaño. pero de exacta medida para no desentonar de aquel armónico conjunto que remataba en una cintura que la camiseta ajustada, hacía casi desaparecer. De tal cintura solo podía arrancar una cadera, compendio de sugerencias sensuales, idílicas y nunca soñadas. Como no podía ser ,menos, aquel monumento de mujer, solo podían sustentarla dos piernas torneadas con el deleite y sabiduría de lo impensable. Estupefacto y mudo quedé. Y no sé por cuánto tiempo. Y una eternidad estuviere si ella me lo insinuara. Y más hechizado quedé cuando su angelical sonrisa, suave y taimada se trocó en sugerente insinuación. No me desperté, por el contrario me sumergí más profundamente en la aureola que la envolvía y me dejé ir. Y no quería regresar , galopando, como estaba, por las inmensas praderas de lo intangible, abrazándome a ello como tabla de voluptuosos sentires. ¿Porqué buscar un rayo de luz cuando estás dentro la luminosidad? ¿Porqué retornar si el ir llena todos los contenidos ilusionantes de un dejarse llevar?

¡Qué sin razón es la vida sin los utópicos y qué grandioso es  vivir cuando la utopía es realidad y te invade!.

Embriagado estoy y a otra realidad no retorno porque no quiero ser Adán y del Paraiso  salir. Y a todo lo demás  renuncio, porque nada puede haber mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

YA NO HAY PUDOR NI EN LOS ARBOLES

Lo digo y tengo mis razones para hacerlo. En mi paseo diario, hoy atravesé una zona donde abundan los eucaliptos. ¡De vergüenza! De acuerdo que se acerca el verano. La primavera, en estos últimos días del mes de mayo está siendo bastante calurosa. Pero eso no es razón para que los árboles tengan la indecencia para desnudarse sin decoro algunowp-image-1706848021jpg.jpegPero no es solo el orondo señor el que se desnuda con todo el descaro ante todos los demás vecinos. También la esbelta y bella señora se quita sus ropas invernales y se queda desnuda sin que le importe lo más mínimo la presencia de los demás, quienes siguen con sus ropas. Aún más. Ellos no solamente no se desnudan sino que se visten de gala en la Primavera, para recibir al Verano, como se merece. Con todos los honores. Ella no. Ella quiere lucir su tez rejuvenecida y para ello le estorba todo lo que la impida lucirse. Y no se conforma. También invita a desnudarse a su hija mayorwp-image-538195538jpg.jpegSigo mi camino bastante impresionado de las similitudes que la Naturaleza tiene con el vivir de las personas que actualmente pueblan el Planeta Tierra. Pero mi asombro vuelve a experimentar un nuevo sobresalto. Contemplé el desnudismo de un relleno señor que mostraba su fortaleza sin rubor alguno. La estilizada señora y su hija, no tenían reparo en lucir su tersa piel, dejando que sus ropas desaparecieran. Creí verlo todo. Pero estaba en un craso error. No tardé en percatarme que la actitud del padre. El descaro de la madre y la falta de pudor de la bella y joven hija, dan como resultado que si ellos hacen eso, la familia tiene todo el derecho a realizar lo que le plazca. De esta forma encontré a toda la saga luciendo sus palmitos como mejor lo consideraron Véanlowp-image-1625493825jpg.jpegCon la ropa en los pies y como si de una playa de nudistas se tratara, toda la familia luce sus encantos al sol, sin importarles lo más mínimo lo que puedan decir o dejen de hacerlo quienes les vean. Será que la naturaleza marca las pautas a los humanos o viceversa. Algo debe estar sucediendo A lo mejor no, y fue siempre así. Dejé de complicarme la vida pensando lo que pensado está y me dediqué a gozar del bello paisaje que se me ofrecía.