Ignoro por qué, quien tuvo potestad para ello, en su momento, no designó al SOL, como Dios del amor. Solo se le reconoce como el astro de la vida pero nadie le reconoce su capacidad de insuflar amor, cuando sus rayos acarician a los seres vivos. Sin él, la nauraleza estaría muerta o no existiría. Pero, además de eso, es él quien tiene la virtud de crear ilusión, inquietud, ganas de seguir, alegría, tantas y tantas cosas bellas que hacen interminable su enumerar. Cuando él asoma, por encima de los oteros o aparta una inoportuna nube que quiere ocultarlo, el sentir de la naturaleza, sufre un radical comportamiento. Y donde se reflejan sus influencias con más nitidez, es en la manifestación del amor.![unnamed[2]](https://relatosdelcaminante.com/wp-content/uploads/2016/01/unnamed2.jpg?w=840)
Llegó la Candelaria, día 2 del mes de Febrero. Fecha en la que celebran sus nupcias todas las aves y todos los pajarillos de nuestro entorno. El Sol está secuestrado por nubes envidiosas e inoportunas. Silencio por doquier. De pronto el Rey de la Luz se enfada, funde los negros nubarrones y él luce en todo su esplendor. Donde antes el silencio lo invadía todo, comienza a bullir la vida. Suenan los arroyos en su cadencioso descender por la montaña, los lugareños se echa a la calle para gozar de esos rayos de principios de Febrero, que no de finales, cuando el can busca la sombra, como reza el refrán. Los pajarillos, los pajarillos celebran sus nupcias cantando sin cesar y revoloteando por doquier. Desde mi atalaya los veo y gozo. Pico Amarillo y su Compañera. Carboneros, gorriones, pajaritas de la nieve, gayos, todos. Todos, bueno, todos no. 
En una rama del viejo roble, permanaece callaado Papo Rubio. Hace unos días, desconocemos las causas, apareció sin vida su compañera, muy cerca de donde ahora se encuentra. Los Petirrojo no son monógamos, sin embargo los lazos que unían a Papo Rubio, con su última compañera, eran demasiados fuertes, para que él, a los pocos días de su desaparición, la olvidara. 
Razón por la cual se pasa muchos ratos en las ramas bajas del roble y hoy, cuando sus congéneres celebran sus bodas, él permanece silencioso, qién sabe si llorando en los adentros de su plumaje, por la madre que le regaló el pasado verano, cinco lindísimos hijos.Desde mi observatorio le noto los ojos tristes y su boca permanece muda. Me apena su dolor, pero nada puedo hcer si no es mandarle mi sentimiento con el deseo de que pronto encuetre una razón para que su vivir tenga un sentido que llene su mundo y aporte al mío, lo que lleva jhaciendo varios años.


No solamente, Papo Rubio y Pico Amarillo, han regresado a su campamento de Invierno. Bueno, campamento o comedero. Pueden llamrle como quieran, la realidad es que con los fríos invernales, han vuelto a comer a mi ventana. Pero, no han venido solos.
Al escuchar el picoteo de Papo Rubio en mi ventana, con mucha precaución me acerqué, sin que él lo percibiera, y lo que vi me impresionó, sobre todo por lo inesperado. Comiendo en la variiedad de menú que les pongo ahora, al no tener cerditos a quien mimar llevándole ciertas golosinas, me encontré, además de Papo Rubio, con Pico Amarillo y un «Gayo». El Gayo es un intermedio entre pájaro y ave.
En Galicia le llamamos así por el colorido de su plumaje. Tiene plumas de diferentes colores, azules, amarillas, rojas, violetas, grises, blancas y su ´canto, no es tal, sino un graznido de cotorra enfadada. De ahí ese nombre, meramente gallego. Pienso y no debo estar muy desacertado que, además de lo dicho es porque coincide con las dos últimas sílabas de Papagayo. Como es más pequeño y el carácter gallego es así de acomodaticio, escogió las dos últimas sílabas y «Chégalle ben» se conoce que dijo. Y así le conocemos a este lindo animalito de nuestros bosques, con el nombre de «Gayo». Mayor que el arrendrajo, a quien le une algún parecido y menor que el papagayo. Pero ahí no para la familia actual. También se unió a ella la nerviosa y linda «Pajarita de la Nieve, o Lavandera, Lavandeira en gallego. Viendo que la comida llega para todos, cada mañana viene a saciar su apetito.
Menos mal que sus buches son pequeños y con poco se llenan. Lo cierto es que cada mañana, mientras tomo mi desayuno, me deleito viendo a mis amiguitos comprtir conmigo los primeros momentos del amanecer, mientras ellos y yo damos gracias al Creador que, por boca de su hijo pronunció aquellas sabis y bellas palabras» Ved a las avecillas que no siembran…….» Para disfrute de mi comienzo del día, la vida me hizo este inesperado y muy agradable regalo.
Hace algún tiempo, publiqué en mi Blog, una conversación que matuve con mi viejo Nisan. Había tenido la descabellada idea de venderlo, después de pasar unos cuantos años juntos.Viendo la cara de tristeza que é ponía, ante esa posibilidad, le prometí que no nos separaríamos por nada del mundo. Si viejo él, no lo era menos, proporcionalmente, su dueño, osea, yo. Por razones que no vienen al caso, entre ellas, el tener que viajar muchas veces a la Capital del Reino, por cuestiones de salud, tuve que dejar el proyecto de RECCUPERACION DEL PORCO CELTA. La utilidad del Nisan, tan importante en todos estos años pasados, dejó de tener sentido. Se pasó, en los últimos meses, arrinconado al lado de mi casa, sin moverse. Cada vez que lo miraba, me entraba dolor de corazón. Tampoco su cara era una sonrisa de placer. Por todo ello, hace unos días, tuvimos una larga e instructiva conversación. Yo le expuse mis ideas y escuché las suyas. No fue ´fácil llegar a un acuerdo que satisficiera ambas pares. Pero cuando se quiere llegar a un acuerdo y en cada lado de la mesa hay un poco bastante de cordura e interés de llegar a un entente, se llega. Nosotros, mi Nisan y yo, no íbamos a ser menos. Solo en el caso, le dije yo, de que llegue alguien de auténtica solvencia, con la plena garantía de que su comportamiento contigo va ser cónsono con lo que los dos deseamos, llegaremos a un acuerdo de separación. El asintió, mientras sus ojos hacían un recorrido por su epidermis, parte de su cuerpo que se halla más deteriorada. Sus órganos vitales, con el desgaste propio de los muchos años, está en óptimas condiciones. No hicieron falta comentarios. Entendí perfectamente el mensaje. Cuenta con ello. Solo cuando, quien desee ser tu dueño, garantice restablecer tu vestimenta, si le vemos persona de palabra, te irás con él.Si eso no ocurriere, mantendremos nuestra promesa de permanecer siempre juntos.
Hete aquí que, ayer se presentaron tres jóvenes, una dama y dos varones. Se pararon a mirar al adormilado de mi compañero, muchos días inactivo, en estos fríos invernales. Yo también les miré a ellos. Dejé de hacerlo y fijé mi vista en la cara de Nisan al verse contemplado con cierta admiración. Entendí el mensaje. Me mantuve en silencio hasta que un de los jóvenes me preguntó si sabía a quien pertenecía el apuesto y fornido, vestido de azul, que allí estaba. Le respondí que compartíamos vida dessde hace muchos años. Mientras esto decía yo, con el rabillo del ojo, observaba a mi fiel compañero. Su cara era una revelación de intencuiones. Su gesto un poemario de felicidad, pensando que una juventud exultante, ocuparía los espacios de su nueva vida. No hicieron falta acuerdos de ninguna clase. Convencido, como estaba yo de la felicidad que iba a proporcionar a mi Nisan, nuestra separación física, que no afectiva, di el place en el acto.
Quien se lo llevó es » DERMATÓLOGO DE COCHES» A los pocos instantes lo ví, a los cuatro, por los altos del monte, retozando y contagiándose cada uno de ls virtudes del otro. Larga y juvenil vida QUERIDO NISAN. Siempre te recordaré.



Ya habrán notado mis doctos eguidores que mis conocimientos de las nuevas técnicas de la comunicación, son muy limitadas. Tantas, que me obligan a realizar horas extras. Y aún así…..
En efecto, esta mañana vi a los dos. Papo Rubio y Pico Amrillo, han vuelto a la ventana. Los fríos invernales están produciendo el natural deterioro del campo y el alimento que mis amigos encontraban en prados y riberas de arroyos, los ha congelado el frío. Así que no han tenido más remedio que retornar a donde, desde hace algún tiempo, tienen asegurado el sustento. Además, esta temporada, la comida es diferente y con seguridad que les va gustar más a mis amigos. En su visita a Os Cotiños, por parte de mis hijos y nietos, Raul me trajo un saco de trigo. Les llené el alfeizar de la ventana con el suculento cereal y Papo Rubio, acudió rápidiamente a dar cuenta de su ración. No así Pico Amarillo, quien hasta el momento, no había hecho acto de presencia. Hoy, por fin su pico amarillo, comenzó a picotear en mi ventana, para satisfacción suya y deleite, por mi parte de comprobar que nada malo les había pasado y que siguen contando conmigo, aunque sea por egoismo. Así es la vida. Al preparar la comida para hoy, me encontré con unos guisantes que estaan un poco pasados. Lo pensé y me dije que a lo mejor mis amigos, sobre todo Pico Amarillo, no le haría ascos si los echara donde él puidera verlos. Así lo hice. No tardó mucho mi amigo del negro plumaje, en fijarse en ellos. No fiándose mucho de lo que había encontrado, me figuro que desearía comprobar alguna cosa. El caso es que cogió uno en su pico y se fue ruado. Al momento volvió a la procura de otro y así hasta cuatro veces. El cambio de menú, era de su agrado. Podía elegir, trigo o guisantes. Optó por éstos, de momento.
Alguien, muy inteligene y experimentado, dijo un día, que hay personas que nos dejan y nosotros los etiquetamos rápidamente con una lapidaria sentencia: «Ha muerto», No es así en la mayoría de los casos. Solo mueren los olvidados, los que pasaron por la vida, sin vivirla, sin dejar huella de su paso. Esos sí mueren. Los que se enamoran de ella y le dan y reciben lo que la vida les da, y se lo agradecen, viviéndola, esos no mueren jamás. Repasando hoy entre mis recuerdos me encontré esa imagen que encabeza el presente escrito. Alguien podría pensar que es una fotografía casi necrológica. También podría decir que estas líneas son el recuerdo de un pasado muerto. Ni lo uno ni lo otro.Esta fotografía que está en la cabecera, es la constatación de que esos tres hombres que me honran con su presencia, dos a mi derecha y uno a mi izquierda, delante de uno de los aviones que utilizaban para evitar que nuestros montes se quemaran, son Eduardo, Pepe y Diego. El bajito, soy yo. Claro al lado de tres grandes personas como son ellos, grandes en estatura y sobre todo grandes en categoría humana, ser bajito, es lo más normal. Tres personas de profesión Pilotos de Aviación que dieron su vida terrenal en el cumplimiento de su deber. Su vida terrenal, física, porque su vida, la que ellos compartieron en este planeta tierra, sigue vigente. Sigue latente entre todos los que compartimos con ellos, su sentiido de la profesionalidad. Su arraigo a todo lo que amaban, familia, proyectos, ilusiones, patria, aficiones. Tantas y tantas cosas, que consiguieron crear entre nosotros, unos lazos indestructibles, eternos, que compartimos y siguen vigentes, después que ellos partieran, repito, solo físicamente, a otros pagos. A lo Eterno