Autor: Jose Balboa Rodriguez
EL CAMINANTE Y SU LINTERNA VITAL
LUCES Y SOMBRAS
Ni mejores ni peores, diferentes. Al menos es lo que pienso y me inspira la actitud de nuestros niños y nuestros jóvenes. No puedo negar que mi opinión parte de una perspectiva muy distinta puesto que la emito desde los setenta más doce que peino. No obstante, debo argumentar las razones que me inducen a pensar así.
Es innegable que las formas que en los años 40, 50 e incluso 60 del pasado siglo, teníamos los muchachos de aquella época de llenar los espacios libres que nos permitía nuestro vivir, eran muy distintos a cómo los llenan en la actualidad. Téngase en cuenta que mi opinión se centra en el “modus vivendi” de un aldeano de la montaña orensana. Unos padres trabajadores, hermanos que colaboraban de diferentes maneras en los quehaceres de la casa. Si había alguno con oficio, raro era el caso de que así no fuere, aportaban su pecunia, para mejorar en lo posible la calidad de vida de los miembros del grupo familiar. Al cumplir los cuatro o cinco años, este es mi caso, ya salíamos con el ganado para zonas donde no hubiera peligro de ríos o de otra clase de riesgos. Compartíamos con los hermanos mayores las aficiones que ellos tuvieran, caza, pesca o cualquiera otra actividad en el ámbito rural. Con esas actividades llenábamos nuestros ojos de paisajes y experiencias que después utilizábamos en nuestro devenir cotidiano. Hoy recuerdo con encomiable cariño y una gran dosis de placer, las jornadas de caza y de pesca que compartí con mi hermano mayor. Tanto así, que al recordarlas en estos momentos, no puedo evitar que se me nuble el mirar y la garganta pierda su normal humedad. Al sentarnos en la mesa, ya fuera para el yantar o el cenar, nadie comenzaba a comer, mientras el padre, y en su defecto la madre no daba permiso para ello. Durante la comida se hablaba del normal desenvolvimiento de las tareas encomendadas a cada uno y de los problemas que pudieran haber surgido en su desarrollo. Todos aprendíamos de todos.
Esta mañana salí a caminar con algunos de mis nietos más jóvenes y algunos amigos suyos. Siete en total, de edades comprendidas entre los 7 y los 15 años. Me jacto, y razones sobradas avalan mi presunción, de tener un grupo familiar admirable. Antes de comenzar el paseo, paseo programado a buen ritmo para que sirviera para ejercicio matinal, observé a la mayoría de ellos que, en los bolsillos de su ropa, guardaban los teléfonos móviles. En más de una ocasión escuché los peculiares sonidos de llamadas y mensajería. Los observaba y sufría al contemplar su indiferencia por las sendas boscosas que caminábamos sin apenas sentir el placer de hacerlo. No solo la abundancia de árboles de diferentes especies, tamaños y aromas. Tales como pinos, castaños, eucaliptos, acebos o matorrales como romeros, carrascos. Llevado de esa incontrolada manía que nos agobia a los mayores, los miraba y no podía por menos que lamentarme que no dedicaran un poco de atención al paisaje por el que discurría nuestro saludable caminar.
La dedicamos para realizar un recorrido por las calles del barrio histórico de Pontevedra. Pisábamos aquellas piedras que pavimentan el barrio próximo a la Alameda, Santa María, Ayuntamiento, Diputación, donde cada pieza de granito es un retazo de historia de unos hombres que no trabajaron la piedra, sino que se divirtieron convirtiéndola en arte y sabiduría del bien hacer, jugando con el buril y la maceta. Al final de la tarde les hice preguntas sobre lo que habíamos visto y, salvo alguna que otra respuesta un tanto ambigua, no habían retenido en su retina o en la memoria, nada de lo que tuvieron ante sus ojos, sobre sus cabezas o bajo sus pies. Totalmente de acuerdo que su incipiente juventud se ocupa en otros menesteres que nada tienen que ver con el arte de trabajar la piedra y esculpir imágenes para ornamento de iglesias o plazas, pero otro tanto pudiera decir de los niños que fueron y hoy exhiben arrugas y es precisamente en esos surcos de sus frentes y rostros, donde guardan los recuerdos de las primeras veces que, siendo niños, las visitaron.
Ni los unos fueron mejores ni los otros son peores. Sencillamente diferentes. Sin embargo, sí sería aconsejable que tanto padres, los auténticos educadores y los pedagogos a quienes se le encomienda la bellísima y ardua tarea de cultivar su cerebros, hicieran un alto en la encrucijada de sus caminos y recapacitaran un poco si las sendas por donde discurre el caminar de las futuras generaciones que han de dirigir nuestro destino, es la acertada o por el contrario debieran hacer algunas enmiendas que recondujeran actitudes para la consecución de un mundo más realista y ajustado a la consecución de una mejor calidad de vida, conscientes de que el día a día debe vivirse sin sobresaltos. No pasar al martes sin vivir antes el lunes ni el miércoles sin pasar por el martes. Se puede y se debe hacer así. Para ello no hace falta ser mejores ni peores, sino diferentes, siendo cónsonos con los tiempos que nos toca vivir. Luces hubo antes. Sombras tampoco faltaron en aquel vivir. Luces y sombras jalonan el caminar del mundo de hoy. En unas y otras supieron vivir antaño y no van a ser un obstáculo insalvable para que el mundo de hoy interrumpa su caminar.
EL CAMINANTE LLEGA UN DÍA DESPUÉS
Así es. El Caminante llega con un día de retraso y, con su proverbial picardía, se apoya en el refranero popular. «A mí me dijo un arriero que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar» Y eso es lo que voy a intentar.
Ayer cumplió mi amigo Leo, los años. No pongo los apellidos porque seguro que me equivoco con el de su mamá y no quiero aguantar la bronca que me llegaría si lo hiciera. Todas las personas cumplimos años. Unos cumplen muchos otros cumplen pocos, pero cumplir 12, es un número reservado para los los privilegiados. !2 fueron los hombres que escogió Jesús como amigos íntimos. Los nombró sus Apóstoles. 12 es un cardinal que se utiliza para un sin fin de cosas, porque 12, es una docena. Y fueron 12 los Druidas que se reunieron en Arduina para decidir a quién le correspondía aquella noche rendir pleitesía a la Diosa de los montes. Y son 12 el doble de 6 que cuando se junta con un hermano suyo, conforman un número genial. Porque fue ese año 66 de nuestra era cuando se decidieron situaciones tan importantes como el paso del Rubincón, por el César de Roma, al mando de sus escuadras. Y esos dos dígitos que sumados dan 12, o sea, los años que ayer cumplió mi amigo Leo, son esos dos dígitos, repito los que divididos por 2, definen la edad que Jesús, el Hijo de Dios, siendo Dios mismo, se decidió a publicar el mensaje que su Padre le encomendó que hiciera. Esas y otras muchas conjunciones, querido Leo, te podría mostrar que tienen mucho que ver con tu maravilloso cumple años. Pero me quedaré ahí. Eso sí, con un placer maravilloso que experimento, a pesar de hacerlo con algo de retraso, para desearte querido niño, toda la felicidad que se pueda alcanzar, en compañía de tus padres.
Ah, no te olvides que este emborronador de folios, te ha elegido para que cuando él desaparezca de la faz de la tierra, como ser vivo, tú te encargues de perpetuar su paso por este mundo. MUCHAS FELICIDADES LEO. y SIGUE CUMPLIENDO MUCHOS, MUCHOS, HASTA QUE TE ABURRAS DE HACERLO. Un fuerte abrazo.
CAMINAR POR LAS SOMBRAS Y SEGUIR AMANDO
No te imaginas, adorable hermana, el dolor que lacera mi corazón al verte así, anclada sobre esta silla, sin otra posibilidad que mirarlo todo sin ver nada. En estos instantes que me recreo en la luminosa tersura de tu rostro, vienen a mi recuerdo tanto y tantos momentos vividos que no puedo evitar que mis ojos se empañen.
Ya se habían marchado todos los de la casa, cada uno a cumplir con el deber que se le había encomendado. Solo quedábamos tú yo. Tomamos la taza de papas que mamá nos había preparado antes de marcharse. Yo me salí a la calle, que era la carretera general, por donde pasaban vacas, gentes, carros y coches. ¡Coches! ¡Qué divertido cuando veíamos pasar alguno! A Don Alfredo, el médico, con su «aiga» negro y poco más. Ya no veíamos otro hasta que llegara a la tarde y viniera el autobús que traía el correo. ¿Te acuerdas, amor? Siempre te preguntaba cómo el «Balilla» de Don Alfredo, que a nosotros nos parecía un auténtico «aiga», podía andar sin que él moviera la rueda que llevaba en las manos. Pensaba que aquella rueda, el conductor tenía que moverla para hacer andar el coche. Tú te reías. Yo me enfadaba y pataleaba porque no me aclarabas mis dudas. Una vez, cuando terminabas de enfadarme, me mandaste que fuera al corral a buscar leña para la lumbre. Yo que estaba enfurruñado te dije que no. Tú insististe. Yo seguí negándome. Ni corta ni perezosa, agarraste una piedra de las que había en la carretera y me la tiraste. Con tan buena puntería que me rompiste la ceja. Ahora me río, pero el momento que pasamos los dos, no es para recordar. Yo sangrando como un cerdito. Tú llorando a lágrima viva. Con tu vestido querías taparme la herida. ¡Qué momentos más apurados pasamos, Remediños! Cómo podríamos recordarlo ahora los dos y reirnos. Pero, nada de eso es posible. Tus ojos siguen caminando por las sombras oscuras de lo intangible. Se me desgarra el alma al sentir mi soledad, a pesar de estar a tu lado. Te miro y te admiro. Te beso y siento el placer de acariciar tu piel. Pero me falta tu respuesta, tu cálida sonrisa y tu incomparable caricia. Siento tu ausencia Tú que has sido y, en el recuerdo, sigues siendo mi referente. Tú que me enseñaste tantas y tantas cosas bellas que aún hoy iluminan mi caminar. Tú, hermana del alma, que alimentabas mi imaginación con tantos relatos improvisados de los que me hacías protagonista para conseguir lo que deseabas de mí, ahora caminas por sendas insondables provocando por qués sin respuesta. Yo a tu lado viviendo nuestros momentos sin poder compartirlos. Siento desgarrarse mi alma porque sigo queriéndote y, cada día más. Si, adorable hermana y sin que puedas expresarlo sé que tú también me sigues queriendo. En tu mundo oscuro y silencioso sigue generándose amor a raudales y sin que tu rostro lo manifieste, lo recibimos. Gracias, amor por haber sido y seguir siendo como eres.
BEARIZ SE CONSOLIDA COMO CAMINO DE SANTIAGO
En estos últimos días el Camino de Santiago por Beariz, se consolida a golpe de pedal y zapatillas adecuadas. En el decir de los Peregrinos, tiene tramos de mucha exigencia, pero el esfuerzo se ve largamente compensado por la belleza del recorrido. El último sábado, día 6 parte del grupo Municipal, con el Sr, Alcalde al frente, recibió a un nutrido grupo de Peregrinos portugueses, pertenecientes a un club ciclista del país hermano, en el Ayuntamiento. Nuestro primer Edil, Don Manuel Prado López, les hizo entrega de un sencillo pero representativo recuerdo, como es un artístico llavero con la imagen de nuestro Concello. Detalle que los Peregrinos agradecieron, departiendo con nosotros unos instantes que aprovechamos para inmortalizar el momento compartido con ellos.
El Camino de Santiago es el mayor libro no escrito, en signos gráficos sobre papel, pero sí escrito en el vivir de los Peregrinos que desde todos los lugares de Europa lo utilizaron para visitar el Campo de la Estrella, donde está enterrado el Hijo del Trueno. En sus zapatillas, en sus mochilas, en sus corazones y en todo su ser transportaban la sabiduría que fueron sembrando por donde quiera que pasaran. El Camino de Santiago fue y sigue siendo el mayor legado cultural de todos los pueblos. Arquitectura, costumbres, maneras diferentes de vivir y del comportamiento de los hombres con su entorno que contribuyera a su mejor calidad de vida, tienen su origen en el Camino de Santiago. Sin mencionar la principal motivación razón de ser de su existencia: La Fe en un Dios que rige los destinos de la humanidad. La Esperanza en la búsqueda de un mundo mejor a través del Amor que predicó ese Dios y que lo hizo realidad muriendo en una Cruz. Todo eso y mucho más significa ese pedregosos, duro pero reconfortante Camino que desde hace más de mil años recorren tantas y tantas gentes con los corazones rebosantes de ilusiones por conseguir un mundo mejor. Muchas decenas de hermanos portugueses nos visitan estos días, haciéndose lenguas de la belleza del Camino. Llegan a nosotros cansados e ilusionados. Los recibimos con los brazos abiertos y les deseamos, como no puede ser menos, diciéndoles: BUEN CAMINO.
HOY HE VUELTO A LA UNIVERSIDAD
Hoy he vuelto a empezar. Sí, he vuelto a la Universidad para perfeccionar mi estilo literario en lo que a Novela se refiere. No cabe duda que escribir, cualquiera puede hacerlo. No hay más que ponerse enfrente de un ordenador y en su defecto, agarrar un bolígrafo y rellenar unos cuantos folios de lo que se te ocurra. Después viene el largo camino a recorrer. Además ese camino es inmisericorde. Hay que encontrar quien lo pase a limpio y lo ponga en un libro. Si ésto se consigue, nada fácil, el camino se empina de tal manera que salvar su pendiente, raya en lo imposible. ¿Por qué se empina tanto? ¿Cuál es la causa? Sencilla y llanamente, conseguir encontrar quien lo lea. Quien lo lea en su totalidad. Recuerdo una mañana que vinieron por mi casa, un apicultor y su ayudante. Éste no me conocía y al hacer las presentaciones, el dueño de las colmenas me presentó a su compañero, destacando mi afición a la escritura, abundando en que ya había escrito algunos libros. Su interlocutor no vaciló, pleno de sinceridad, en contestarle que eso lo hacía cualquiera. «Lo hace hasta Belén Esteban». La verdad, yo no sabía quién era la tal dama, pero, en el criterio del buen señor, debía ser alguien de tan poca relevancia que mi capacidad debía estar más o menos a su nivel. Es cierto, queda dicho. Cualquiera puede escribir, pero hay que hacerlo bien o, lo mejor, es estarse quieto. De ahí que yo no quiera estar quieto y me haga cerca de 200 Kilómetros, ida y vuelta, y me vaya a la Universidad a conocer más en profundidad el modo de escribir e intentar escribir bien. Intentar por todos los medios conseguir que señores tan sinceros como el ayudante del apicultor, si tiene la osadía o humildad de leer alguno de mis libros pueda decir: «Este hombre es UNO DE TANTOS y MERECE LA PENA subir a lo alto de ARDUINA y cabalgar con él sobre el jabalí, como lo hace, según la Mitología Celta, la bella diosa ARDUINA, de la que dice él, y no le falta razón para ello, que está locamente enamorado.» 
EL CAMINANTE DESPIERTA EN ARDUINA
El próximo sábado, día 6 de los corrientes, en el Salón de Actos del Concello de Beariz, el Caminante presenta su último libro cuyo título es ARDUINA. No voy a realizar un expoiler descubriendo de qué habla su contenido. De lo que estoy convencido, es de que sus relatos, no dejarán a nadie indiferente. Muchas de sus páginas están ilustradas por unos dibujos realizados a acuarela, por el cuidadoso y luminoso estilo del pintor RAFAEL PRIETO. Cada ejemplar lleva una lámina (litografía) con las mismas imágenes del libro. El producto de la totalidad de su venta, se donará a la Fundación ENFERMEDADES RARAS. Menos los 100 primeros ejemplares que se vendan, los cuales serán entregados a la Fundación contra el Cáncer Juvenil, en recuerdo a mi joven y entrañable amigo Daniel Prado Lamas, cuya enfermedad lo separó de nosotros a los 20 años. Lo separó físicamente, porque él sigue entre nosotros en el recuerdo como ejemplo de luchador. Actitud que mantuvo hasta el último momento. Os espero el sábado, día 6, a las 7,30 de la tarde en el Salón de actos del Concello de Beariz. Gracias, mis sufridos lectores y sobre todo, gracias mis encantadoras lectoras. Con vuestros comentarios y sobre todo con el cariño que le regalais a mis personajes, haceis que las noches escribiendo, sean un paseo por los campos floridos y aromáticos de la ilusión. Y sois vosotras quienes los perfumais. La explicación de estas imágenes, la encontrareis en el contenido del libro. Son más de 200 páginas de temas muy variados. Cuento con vuestra colaboración, sobre todo, porque con ello colaborareis a una buena causa: Intentar que algunas personas tengan un momento de mejor calidad de vida, con nuestro granito de arena, creo que es un proyecto muy loable. Gracias anticipadas. Os lo agradezco, os respeto y os quiero. Hasta el sábado próximo.
BEARIZ LES DICE:BUEN CAMINO AMIGOS
Hace unos días publicaba en esta mi página, el primer artículo al CAMINO DE SANTIAGO SANTIAGO POR BEARIZ. Hoy, rebosante de felicidad, sigo escribiendo sobre el mismo tema, porque razones tengo para ello. A estos cuatro esforzados del Camino les siguen otros muchos que ya han comenzado a visitarnos en estos días, diferentes grupos que se hacen lenguas de la belleza del Camino y del trato que reciben de las gentes que les ven,
En bicicletas, unos y caminando otros, todos se sienten felices por el Camino recorrido La dureza de la jornada, la recompensa el placer del paisaje que jalona la ruta. Es aleccionador contemplar estas gentes que vienen de las más diversas y lejanas latitudes, deshacerse en elogios de todo lo disfrutado. Todos ellos toman como punto de partida, la ciudad de Braga, a la que llegan de muy diferentes maneras. Los que vienen del País Hermano utilizan los más diversos medios, dependientes del modo que luego harán el Camino. Los que proceden del resto de Europa, lo más frecuente es que viajen hasta Oporto por vía aérea y después en autocar hasta el cercano punto de inicio que, como digo es Braga. La última en pasar, esta mañana, fue una joven procedente de Ucrania.
Luces y sombras, siguen al Caminante según se aproxima a la Casa del Hijo del Trueno .
Este reencuentro de pueblos de la ruta con los Peregrinos de Santiago, nos obliga a los vecinos de estas localidades, despertar de un largo letargo que nos muestra una de las caras más bellas de los amaneceres históricos. En ese despertar, tienen mucho que ver personas como Carlos Barreira, de Codeseda, Josefa, Carlos Gulías, entusiasta Bearicense a quien se le encomendó, mejor dicho, quien se ofreció a traducir al Francés, idioma que domina a la perfección, el idioma galo y otras personas que a lo largo del Camino iremos encontrando. Pero sobre todo la encomiable labor del citado Presidente del Grupo de Codeseda, Carlos Barreira. Seguiremos hablando de lo que tanto nos honra e interesa.
Vengas de donde quiera que fuere,te deseamos BUEN CAMINO PEREGRINO
BEARIZ, EN EL CAMINO DE SANTIAGO
No hay más que hacer un recorrido con la mente, saliendo del Norte de Portugal hacia Santiago de Compostela, para sacar la lógica conclusión de que Beariz está en el Camino de Santiago. Por su situación geográfica, los condicionantes hidráulicos y orográficos que concurren en el tramo que separa Pazo do Arenteiro, cuna y centro neurálgico de los Caballeros de Santiago, donde residían los Maestres de la Orden y desde cuya población se impartían las instrucciones que regulaban todos los movimientos del peregrinaje hacia la Sepultura de uno de los Hijos del Trueno, Santiago, el hermano de San Juan, hijo del Zebedeo, Beariz es uno de los puntos más favorables para que el Peregrino haga el recorrido de la forma menos incómoda. En el día de hoy, cuatro de esos esforzados del Camino, procedentes del vecino Portugal, hicieron parada en nuestro pueblo haciéndose lenguas de la belleza del recorrido, cuya dureza que sin duda tiene, la mitiga la presencia del río que custodia el camino haciéndose presente en cada curva del mismo.
Pertenecientes a un grupo de enamorados de múltiples recorridos, dos de los componentes tuvieron que hacer un receso para tomar un «aire» y reanudar después el Camino con sus compañeros. Este deportista grupo que hoy nos visitó y que responden al nombre de DESNIVELADOS, después de compartir con nosotros unos momentos de conversación y reponer fuerzas con un pequeño refrigerio, prometieron hacerse eco de las bondades de todo lo encontrado durante la jornada que les trajo hasta nosotros. Después de todo ello, tomaron de nuevo sus bicicletas y por nuestra parte desearles BUEN CAMINO reanudaron su marcha hacia el otrora Campo de la Estrella, luciendo sus mejores sonrisas.
