TE AMARE SIEMPRE

IMG-20151209-WA0000[1]Buenos días Amor. Hoy es el día que no te gustaba ser especialmente felicitada. El amor no tiene fechas para significarse, me decías. Es cierto Amada mía. El amor ha de ser vigente en todo momento. No puede tener un día, ni un mes ni una hora. Es tan exigente, que cada segundo ha de ser regado con la mirada, con la caricia, con la palabra y, sobre todo, con el respeto mutuo. No hay mejor conservante en los seres que se aman, como el respeto.

Hace ya diez años que te fuiste físicamente de nuestro lado. Solo físicamente, porque tu, Amor mío, sigues presente en medio de nosotros cada segundo de nuestra existencia. Tu hálito nos anima en todos nuestros actos. Todo lo que hacemos lleva tu firma. El amor que sembraste crece con generosidad entre nosotros porque lo sembraste muy profundo y sus raíces son muy firmes. Siempre nos decías que no fuéramos tacaños en darnos. El Amor, nos repetías una y otra vez, es ese don que cuanto más se da más se tiene. Y es así Amada mía. Cuanto más nos amamos más necesidad tenemos de seguir amando. En momentos que la tierra cierra nuestros jos, que los tenemos, miramos para el cielo. Si es de día, allí estás tú, en la luminosidad del sol. Si es de noche, leemos los mensajes que nos transmites escribiendo en el lienzo oscuro de la noche tus mensajes de amor. ¡Qué bello es recordar los momentos compartidos! No te imaginas con qué realismo los vivo. Traer a mi soledad aquellos instantes, durante cerca de 50 años hubo muchos, es un regalo de valores infinitos. Son el contrapunto a los momentos en los que te busco para contarte lo acontecido, como siempre hacía, y tengo que cerrar los ojos para verte. No te imaginas, Amada mía que duro es no tenerte para hacerte partícipe de los aciertos y desaciertos de la jornada.No te imaginas la necesidad que tengo de hacerte partícipe de mis aventuras y desventuras. Que ¿porqué no se las cuento a nuestros nietos o a nuestros hijos? Sí podría hacerlo, pero ellos, cada uno, tiene sus escuchantes  y sus contadores. De vez en cuando lo hago, pero no dejo de reconocer que …….Es mucho más gratificante cerrar los ojos y contártelo a tí. Siempre considerabas de suma importancia,hasta los relatos más triviales. Me levanto contigo. Vivo el día deslizándome sobre el terciopelo de tus recuerdos. Por la noche te sueño. Te hago mía, como tú gustabas serlo. Cuando pienso que pronto nos juntaremos en la Luz, solo me entristece lo que a tí te contrariaba mucho. En la Luz, ya no seremos pareja. Pero no importa, nos veremos y compartiremos toda una eternidad. Amor te amo y te amaré mientras mi viejo corazón siga latiendo. Sigue orientando nuestras vidas como lo has hecho hasta ahora. Somo tu obra. Mantenla unida fortaleciéndola con tu recuerdo.

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NO TENGO AMIGOS

EL CAMINANTE  SUS LUCES Y SOMBRAS

Cualquiera que lea mi artículo y me conozca, aunque solo sea un poco, creerá que estoy bromeando. La verdad es que no bromeo, es algo que, desde hace muchos años, vengo manteniendo y que me repito a mí mismo de una manera reiterada. Realmente, yo, no tengo amigos.

,Estoy dispuesto, por formación humana, familiar, religiosa, cultural, social o de cualquiera otra índole, a dar lo que haga falta, por quien lo necesite, pero esa actitud, no encaja en mi definición de la amistad. Amigo, del latín “amicus amici” “alter ego”, el otro yo, es eso, tu otro yo, y yo aún no he topado con nadie a quien pueda darle ese título de “mi otro yo”. Si a veces, cuando me miro al espejo, no le digo a la imagen que allí se refleja, algunas cosas, porque las considero totalmente intransferibles e incomunicables, ¿Cómo se las voy a decir a otras personas? Defiendo a ultranza, y mi convivencia diaria con animales, así me lo corroboran, que los seres vivos, somos impenitentes mutantes. Ningún momento es igual al inmediatamente pasado. Bajo ningún concepto voy a exponer mi reflexión, o acto, a la consideración de alguien, en quien no puedo depositar mi total confianza. Tal vez se piense que esa manera de actuar, es caminar por el límite, por el filo de la navaja, puede que así sea. La historia está plagada de confidencias que tuvieron un fatal desenlace y si ello no les convence, parense un momento y hagan un poquito, muy poco, examen de sus recuerdos, en las diferentes etapas vividas y luego vean cuánto de razón me asiste en mis afirmaciones.

No sé, si por mi juventud, mis pocos años, o porque él era realmente como yo creía que era, entonces, y hoy sigo creyendo lo mismo, mi padre, tuvo la capacidad de ser padre y amigo. ¿Que es muy difícil Lo es, por su veteranía, por sus experiencias intensamente vividas, fue un ser excepcional, por el amor que me profesaba, fui su dilecto. Por todo ello, en sus comportamientos conmigo, fue capaz de crear dos mundos estancos, sin vasos comunicantes, aparentes y hacer de padre tierno y duro, y amigo confidencial en todos los órdenes. Hasta tal punto era así, que, sin que él hiciera nada , en apariencia, yo le confesaba todas mis cuitas, amorosas, estudiantiles, amistosas y de todo orden. Fuera de él, con nadie tuve nunca la voluntad de hacerle sabedor de mis interioridades.

El me decía siempre que las personas utilizan la palabra AMIGO, con demasiada ligereza. – Vas por un camino- me decía- encuentras a una persona, le ofreces un cigarrillo y ya has creado el germen de un amigo. Pero lo difícil es mantenerlo. Cuántos cigarrillos tienes que gastar para mantener esa amistad- -Encima, yo no fumo…….

Reitero mi disposición a dar y darme por los demás, muchas pruebas de ello me avalan. Pueden ponerle los calificativos que quieran, generosidad, esplendidez, desprendimiento,  lo acepto, lo que no le encaja, desde mi manera de entender la vida, es la de amigo.

 

VUELTA A EMPEZAR

En el día de ayer tuve que venir a la Capital del Reino a someterme a una de mis habituales y periódicas ITV. Me monté en mi coche y en poco más de  cinco horas recorrí los más de 600 Kms. que separan mis paradisíacos Cotiños de la vorágine de la gran ciudad. Si os contara las barrabasadas que me hicieron los hurólogos para comprobar los diferentes elementos que contribuyen al funcionamiento de esa zona de mi cuerpo, os…..reiríais de mí. por lo que prescindo de su narración. Estoy convencido que soy el más longevo del admirado grupo con el que comparto estos maravillosos momentos de intercambio de ideas y pareceres, por lo que os pido no seais muy severos al juzgarme y sí pragmáticos al aprovechar mis experiencias. Eso no quiere decir que no tengais libertad para ser críticos orientándome en lo que considereis  que no se ajusta a lo que el común sentir aconseja.

Quienes no van a tener compasión de mí van a ser Pico Amarillo y Papo Rubio por haberles abandonado de nuevo. Ellos no entienden de médicos ni de ITV, solo saben que no estoy y los granos que cada atardecer esparzo por el suelo, para que por  la mañana tomen su desayuno, no están. Confío que sus parejas suplan con creces mi ausencia y así, cuando regrese, no tengan represalias para conmigo. Aunque la climatología no está siendo la más idónea para acurrucos amorosos, pero eso ya se lo decía yo. Bueno, ya se lo comentaba a una de nuestras encantadoras compañeras de viaje literario, que el amor vence todas las cosas. Vivir cada segundo como si fuera el último.

DE CUANTOS ME NECESITAS MI AMOR

 

DE CUANTOS ME NECESITAS MI AMOR?

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Juanito es un experto en botánica y conoce los árboles, arbustos y flores de la Amazonía, mejor que la palma de su mano. Nos encontramos con el árbol de la vida. Que porqué se le llama así, sencillamente porque el principio de la rama, o sea, la parte adherida al tronco, al desprenderse del mismo, tiene la forma del bálano de un pene. En las proximidades del agua, ya fuera del río o de las innumerables lagunas que se forman, por la acumulación de materia orgánica en los bordes superiores de las abundantes depresiones del terreno, vive el árbol caminante. Nace al borde del agua, y según ésta se va distanciando de él, por las tierras, hojas y todo tipo de materia orgánica que se depositan en su entorno, él, el árbol, va criando troncos nuevos que salen al borde del agua. Cuanto más se distancia el agua, mas troncos se van enraizando. Algunos de estos árboles llegan a tener varios metros de perímetro en su base, siempre en forma de espátula.P1030396
Juanito no es un guía al uso. Dentro de unas normas indispensables de comportamiento, dentro de la jungla, deja que la gente que él acompaña, tome sus propias decisiones. Eso sí, a la caida de la tarde siempre aparecemos en un lugar donde podemos pernoctar con un mínimo de seguridad. Algo que sí tiene muy en cuenta y que nosotros le agradecemos, es el hacernos pasar por Comunidades de aborígenes donde, además de conocer sociedades muy interesantes, tanto por su sentido de la hospitalidad, como por la forma de vida que desarrollan en un contexto natural envidiable. En todas estas Comunidades, guías y vecinos de las mismas, lo tienen bien organizado. A nuestra llegada, preparan una especie de mercadillo y nos muestran los múltiples y coloristas trabajos artesanales que realizan. Collares, pulseras, pendientes, platos y tazas de café, de madera, tallados a mano. Tienen preferencia por el árbol de la sangre, llamado así por su color rojo, arcos, flechas, figuras humanas y de animales e infinidad de utensilios de todas formas y usos. En una de esas Comunidades, la de San Martín, en la casa donde se reunen los vecinos, por diferentes razones, nos hicieron la consabida exposición de todos esos trabajos y al lado de cada muestrario estaba la persona o personas que los realizaron. Eran unos veinte expositores. Nuestra idea, durante todo el recorrido, consistía en apoyar las iniciativas de estas gentes laboriosas. La manera más práctica de colaborar para su desarrollo, sin alardes ni aspavientos, era esa, fomentar su dedicación a lo que sabían hacer, comprándoselo. Como es natural, teníamos que mercar a todos los que exponían. . Para facilitar mi labor y entenderme mejor con ellos, recurrí a la ayuda de una de las mujeres de la Comunidad. Una bellísima muchachita, de ojos vivarachos, color cetrino, menudita, no muy alta, ataviada con un vestido de tirantes y que no tapaba mas allá de medio muslo. Le pregunté su nombre. Con una voz filtrada con sabor a miel contestó a mi pregunta. Y a continuación, siguió contándome toda su vida y milagros. Siempre con una sugerente y picaresca sonrisa capaz de cautivar al mas estoico ser humano.
-Me llamo Mirian y aquel niño es mi hijo. Estuve casada pero mi marido no era bueno y lo boté de casa. Aquel más pequeñito también es mío. No, no me volví a casar, me eché un novio pero era maluco y también lo boté al carajo.
Cuando me dio la oportunidad le pregunté: ¿ Cuántos años tienes Mirian ? La respuesta no se hizo esperar y con una sonrisa capaz de derretir el mármol me espetó
-¿ De cuántos me necesitas mi amor?
No había dobleces en su respuesta, sí un compendio de adaptación a las exigencias y necesidades del indiscreto interlocutor. Así lo entendí yo. Si buscaba una madre allí estaba ella para mimarme. Si buscaba una compañera de amor, no había duda de sus cualidades. Si buscaba una niña, su metamorfosis estaba pronta a experimentarse. Si….. Lo que fuere, lo que necesitare, allí lo tenía frente a mí, personificado en una indita de la etnia Cauca. Genuina, sencilla, bella, sin dobleces y muy convencida del papel que le tocó desempeñar en el teatro de la vida. Y a fe que lo desempeña con desparpajo y autenticidad.
Revisamos todo lo expuesto. Fuimos comprando a cada uno de los artistas. Mirian tomaba nota de lo que íbamos metiendo en una cesta, para que nadie se quedara sin cobrar.
A todos les hacía yo la misma pregunta
¿ Cuánto cuesta esto ?
-Diez mil pesos, señor (Una pieza cualquiera.)
¿ Y si la compro ?
– Si usted me la compra, ocho mil. Mi pregunta era siempre la misma y la respuesta idéntica
Después de despedirnos de aquellas encantadoras gentes, Juanito aún nos hizo caminar dos horas más hasta llegar al Campamento de Marasha, en plena Amazonía Peruana. .

LA LLAMA

El día se despertó con cara de pocos amigos. Su ceño fruncido y sus arrugas en los párpados, no presagiaban nada bueno. Comprobé el estado del trabajo realizado ayer y me sentí cómodo y tranquilo por si venían mal dadas. No tardaron en hacerse buenas mis previsiones. Un viento huracanado de más de cien kilómetros a la hora, comenzó a castigar todo lo que hallaba a su paso.  Persiguiendo al furibundo vendaval, como si quisiera apaciguarlo, una torrencial y gélida lluvia comenzó a caer encerrando en sus habitáculos a todo bicho viviente. Con los deberes hechos me senté junto al hogar, contemplando el juego de las llamas. Toda igual y siempre distinta, se dice del agua que discurre por el cauce a la procura de la mar. Intento por todos los medios establecer una comparación entre la llama que sale del tronco ardiendo en el lar. Infinidad de figuras dibujan en su ascensión. Ninguna se parece a la otra. solo las identifica el calor que desprenden. Sin embargo siendo tan diferentes tienen el mismo origen, recorren idénticos espacios y finalizan de la misma manera. Me paso las horas contemplándolas y continuamente me ofrecen la diversidad más increible. Me pregunto si en esa llama que calienta mi casa no está representada mi propia existencia. Fruto de algo que es. Me muevo en la vida en agitada convivencia, subo, unas veces en derechura, sorteando obstáculos otras, casi desapareciendo en ocasiones y levantándome de nuevo. Contemplo cómo la llama pierde altura, según el madero se  consume. Siento cómo me dice que necesita compañía. Se la ofrezco y de nuevo se revitaliza. Qué destructora es la soledad. Y qué fácil es vencida con  la compañía deseada. Un sopor restaurador invade mi cuerpo. El libro se ciñe a mi pecho.  Los ojos se me cierran. La llama sigue calentando mi cuerpo y mi hogar.20160206_210527.jpg

En tal estado solo el poeta entra en mis espacios

Ni voy de la gloria en pos

Ni torpe ambición me afana

Y al nacer cada mañana

Tan solo le pido a Dios:

Casa limpia para albergar,

Pan tierno para comer,

Un Cristo para rezar,

Y un libro para leer.

Que el que se esfuerza y se agita

Nada encuentra que le llene

Y el que menos necesita

Tiene más que el que más tiene

LECCION INTELIGENTE Y GRATUITA

Me hallaba yo en mi cotidiana faena de preparar y apilar leña para el invierno del próximo año. Es una labor que me hace ejercitarme, al mismo tiempo que comparto momentos muy agradables con mis amigos Pico Amarillo y Papo Rubio y sus correspondientes parejas. Para no conducir a error, tengo que aclarar que estos trabajos nunca los hice. En mi vida realicé labores de campo o de casa, por lo que ello produce cierta curiosidad en mis vecinos, no exenta del morbo correspondiente. Aclarados esos sutiles detalles, sigo. Cuando ya estaba rematando con mis dos torres cuadradas de leña bien apilada para que vaya secándose, llegó al sitio una señora, de edad bastante avanzada, que me dijo

-Pepe, qué bien haces las cosas. Es una maravilla verte…….Siguió haciendo elogios de mis actividades. Yo le dije que no era para tanto. Bueno expresé lo que es normal en estos casos. Sobre todo quitándole méritos a lo que realmente no los tiene. Ella insistió pero haciendo una aclaración

-Hay que reconocer que tiene mucho mérito lo que haces, aunque también tengo que decirte que tienes muchos defectos.

Eso me interesa más. Dime, dímelos porque esos sí quiero saberlos para intentar corregirlos, en lo posible.

-Pues mira, uno de ellos es…….

Comenzó a buscar las palabras adecuadas y menos molestas, según su buen entender, para hacerme saber los defectos más destacados que ella encontraba en mí. Al fin arrancó y dijo

-Mira, uno que te veo yo muy claro, es que tienes una manera de andar, de mirar y de comportarte que humillas a los demás. Quienes te conocemos, sabemos que no pones nada de tu voluntad para ser así. Pero tú eres de esa forma y siempre lo has sido.

Muchas más cosas me dijo la señora buscando en su vocabulario las palabras más suaves para justificar su visión de mi personalidad. Al rato se marchó y yo me quedé rumiando todo lo escuchado. Los elogios eran inmerecidos ya que lo que realizo, por sí mismo se califica, pero en su crítica, totalmente constructiva, fue increiblemente certera. Y es que, sin darme cuenta y mucho menos proponérmelo, en mi forma de ser, en todos los órdenes de la vida, hay algo inherente a la propia persona, que no se puede corregir, ni siquiera aparcar. Es como un sello de identidad que se adhiere a tu propio carácter, de tal manera, que ni  cuenta te das que lo llevas y,  lo que es peor, que lo ejerces. Agradecí a la buena señora sus palabras y me hice el propósito, allá en lo más íntimo, de hacer lo posible por corregirlo, o al menos aminorarlo. ¡Cuántas cosas se aprenden cuando escuchas lo que dicen los demás.