LA TRAMONTANA

La Tramontana es un viento que, como su nombre indica, viene de más allá de las montañas. Recuerdo la época en que tenía fijada mi residencia en Barcelona y con mi familia practicábamos la vida al aire libre, instalando nuestra tienda de campaña por los diferentes Camping de la Región. Más de una noche nos pasamos mi Esposa y yo, sujetando las cuerdas de nuestra tienda para que el viento no se la llevara. El viento no era otro que el de La Tramontana que alcanzaba, en ocasiones, hasta los 200 kms. a la hora.20160311_131259.jpg

Uno de los lugares donde La Tramontana se muestra con todo su poderío, es en la Isla de Menorca. Hasta tal extremo hace valer su presencia que la misma Naturaleza le rinde pleitesía. La Tramontana es  el responsable de que la flora de Menorca, en su expresión arbórea, desarrolle un crecimiento que se ajusta más a un clima Atlántico que al del Mediterráneo. Toda la floresta que tapiza la bella Isla Balear es homogénea en su altura y en su complexión, muestra el sufrimiento que le produce su intento de ir hacia arriba sin conseguirlo.20160315_123618.jpg

El furibundo Dios Eolo ejerce sus poderes a plenitud. Sin embargo hay que reconocer  que esa labor de control en crecimiento, permite que los horizontes sean amplios y permitan contemplar la belleza de esta Isla desde todos los lugares donde quieras deleitarte.20160317_114038.jpg

Menorca es un regalo de la Naturaleza que le brinda al Caminante  la oportunidad sentirse feliz en un mundo tan convulso que le tocó vivir.

Un deseo, desde lo más profundo de este corazón enamorado. Que los Menorquines tengan la voluntad de luchar por mantener su Isla como lo hn hecho hasta ahora. Seguiremos hablando sobre ella.

 

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ACLARACION

El encuentro del otro día, con dos congenéres de Papo Rubio y Pico Amarillo, despertó en mí, una buena dósis de curiosidad. Ni antes de ayer ni ayer tuve ocasión de llevar a cabo las investigaciones que creí debía realizar, para saciar, al menos, mi curiosidad. Tenía una sospecha y quería comprobar si estaba o no en lo cierto. Con respeto a Pitirrojo, nada pude corroborar. Sin embargo, por lo que al Mirlo se refiere, sí llegué a la conclusión de que mis sospechas tenían su razón de ser. El hecho de que el Mirlo saliera del matorral caminando y, ni al salir, levantara el vuelo, me hizo pensar que el simpático pajarillo tenía poderosas razones para no hacerlo.

Ayer llovió copiosamente. Esta mañana también cayó un buen chaparrón. A eso de las 9, el cielo se quedó totalmente azul y sin pensarlo más, me dirigí al lugar donde tuve el encuentro con los dos animalitos. Como digo, la aparición del Pitirrojo pudo ser debida a un montón de situaciones que se me escapan. Sin embargo el Mirlo sí pude comprobar el porqué de no levantar el vuelo y no apartarse de mí una distancia que pudiera perderle de vista. Incluso, parecía invitarme a que le siguiera. Con mil dificultades fui metiéndome dentro de tupido y áspero matorral. Por las sospechas que albergaba, tomé toda clase de precauciones para evitar deterioro alguno, tanto a nivel de suelo como en el propio ramaje. No tardé en confirmar mis sospechas. A menos de treinta centímetros del suelo, nido, primorosamente construido con toda clase de elementos vegetales, donde predominaban las hierbas secas en su oquedad y en cuyo seno había, y hay, 4 lindos huevos de los que, si no sucede algo muy anormal, nacerán otros tantos pajarillos, una vez que sus propietarios los incuben los veintitantos días preceptivos para que ello suceda.

Siendo muy niño, cuando iba con el ganado para el monte, la primera vez que observé ese fenómeno, fue con una Perdiz que salió de un pequeño matorral, justo delante de mí. Tan cerca, que estuve a punto de pisarla. Y no levantaba el vuelo. Cuando yo corría detrás de ella, si se distanciaba un poco, se paraba. Así un buen rato hasta que se hartó de mí y levantó el vuelo y se fue. A los dos o tres días, al pasar por el mismo sitio me sucedió otro tanto. Yo le había comentado a mi hermano Manuel lo que me sucedió y él me dijo que la perdiz, tenía allí su nido, y lo que intentaba con su forma de actuar, era que yo me alejara lo más posible de él. En efecto. Busqué entre los carrascos y allí esta el nido de la Perdiz, con 14 huevos llenos de rayitas. Y esa experiencia, que no fue la única, fue la que me llevó a comprobar la actitud de Mirlo, en mi paseo por la costa de esta bellísima Isla Balear20160313_184959.jpg.

¿CASUALIDAD O CONTROL DELIBERADO II?

Parece que mi signo es de pedir disculpas continuamente, Pero es así y no me duele prendas hacerlo. Ayer, por razones que sería prolijo enumerar, cometí varios errores en la emisión de mi Blog y el relato que intentaba enviaros, se me quedó cojo. Hoy, voy intentar subsanarlo.

Después de encontrarme con el Pitirrojo, a menos de 50 metros, de otro matorral salió andando un Mirlo. Sí, un Pico Amarillo. El hecho de que saliera andando ya me impactó, pero además, con una tranquilidad pasmosa,  pasó por delante de mí picoteando en el suelo, como lo hace mi amigo Pico Amarillo, en Os Cotiños. Por si esa muestra de confianza no fuera suficiente, también se dedicó a escarbar entre las hojas con toda parsimonia. La pena es que la cámara de mi móvil no es de buena calidad y no pude captar el momento con la fidelidad y nitidez que merecía. Pero ahí queda como testigo,  lo sucedido con dos sejantes de los  amigos míos, en los amaneceres de de mi casa, que es la vuestra, de Os Cotiños

La duda que me queda es el saber si estos pajarillos que se cruzaron en mi camino, en una de mis caminatas diarias, tienen algo que ver con  mis queridos Papo Rubio y Pico Amarillo. Si ha existido una conexión entre ellos o ha sido simple coincidencia. Parto de un principio, para mí, muy valioso, que yo no creo en las casualidades..

 

¡CASUALIDAD O CONTROL DELIBERADO?

No hice ayer ningún comentario sobre el tema porque deseaba pensar un poco sobre ello. Cuando regresaba hacia el hotel, después de gozar con todo lo contemplado, de la espesura de un macizo de olivos bordes, como se les conoce por estos pagos a esta mezcla de matorrales o pseudo árboles, re torcidos y torturados por los inclementos vientos de Tramontana, salió un Pitirrojo que al remontar el corto vuelo que realizó, casi me dio en el rostro. Digo corto vuelo, porque a menos de 8 metros se paró en la punta de una ramaIMG_2051

EL SOL JUEGA A ENAMORAR

El día amaneció, como se despidió ayer. Fresco, ventoso y desapacible. Posiblemente, viendo las malas caras que le poníamos, decidió cambiar de actitud. El Astro Rey se quitó las ropas grises y se puso el manto azul que tan bien le queda. Se subió a lo alto y comenzó a sonreir para dar calor al ambiente. Todos se lo agradecimos. La Naturaleza se desperezó. Las avecillas salieron de sus refugios y amenizaron el ambiente con sus trinos y aleteos. Yo no podía por menos que hacer justicia a la generosidad del Rey del día. Con mi mochila acuestas, ligero de peso, me dispuse a realizar un coherente recorrido por playas y acantilados a la procura de nuevas sensaciones. Las horadadas piedras y la blancura de las arenas de las playas, deleitaron mi espíritu hasta cotas insospechadas. Tan ensimismado me hallaba en lo que encontraba a mi paso que no me dí cuenta que el día tocaba a su fin.Y fue entonces cuando miré hacia Poniente y la visión fue increible. El imponente Rey Efebo, comenzaba a cardar su cabellera con los bordes olivos menorquines. Inmediatamente después, empezó a cambiarse de vestuario. Dejó su manto azul se probó el vestuario rosado que tantos éxitos le proporciona. Pero algo debió notar en su enamorada Mar, que antes de echarse en su lecho, prescindió de los tules rosados y se vistió con los terciopelos rojos en busca de mayor expresión por parte de su amada. A fe que lo consiguió. Inmediatamente la Mar se vistió de esmeralda y ensancho los caminos para que su amado llegara presto. Ambos se fundieron en un abrazo de efusiones infinitas, hasta  provocar la curiosidad de las estrellas que deseosas de contemplar tan bello espectáculo, se asomaron al balcón del cielo tintineando gozosas viendo la felicidad de su hermano mayor.La caricia de la brisa me hizo volver a la realidad. Qué grande es el amor, pensé. Ni el Astro Rey siente pudor al ponerse los ropajes adecuados para ganarse el favor de su amada.IMG_2053

 

MENORCA UN LUGAR DE MIS RECUERDO

EL CAMINANTE GOZA CON EL PRESENTE RECORDANDO EL PASADO.

Segundo día de mi estancia en la Isla de Menorca. Cada paso que doy o paisaje que contemplo, me recuerda los momentos compartidos con la mujer que llenó mi vida durante más de medio siglo y que hoy sigue alimentando con su recuerdo. Esta mañana, desafiando el impenitente vendaval tramontano, salí a llenar mis retinas de la belleza de esta paisajística del entorno donde me hallo. El paisaje lunar que se ofrece a los ojos, en ciertas zonas, es alucinante. Nunca dicho con tanta propiedad. Lo intentaré reflejar con imágenes, mucho más reveladoras que mis palabras. Solo dedicaré unas líneas a la capacidad que me ofrece la vida para dar sentido a muchos de los momentos que vivo. En el recorrido, llegué a una zona donde hay una construcción en cuyo frontispicio tiene un letrero que reza “COVA DELS PARDALS”. A escasos 10 metros, unas escaleras talladas en la misma roca, dan acceso a una cueva natural de más o menos 170 metros cuadrados, cuyo frente, abierto, da vista al mar. Después de admirar la belleza de la obra realizada por  la embestida de las olas y la respuesta dada por la propia roca, me senté a gozar del espectáculo que se me ofrecía. Tengo que reconocer que, en algún momento, pensé en la insensatez que suponía estar allí. No había ningún peligro aparente, pero si me pasara algo, ¿Quién me iba encontrar? No pasaron ni 15 minutos, cuando oigo voces y veo cuatro señoras que accedían al lugar por las mismas escaleras por las que yo lo hice. Saludaron muy cortésmente y todas las cuatro se sentaron cerca de donde yo me hallaba. De una de sus mochilas sacaron un termo y unas  galletas y me invitaron a que participase del sencillo y simpático ágape. No pude negarme y gustoso acepté la invitación. Las cuatro damas Menorquinas, Chisca, María, Toña y Chisca, ¡ah!, perdón, y una mimada perrita cuyo nombre ignoro, ésta no participó en la conversación, pero sí lo hizo saboreando las galletas, charlamos unos breves instantes sobre el respeto que los habitantes de la isla tienen por su patrimonio. Con una clarividencia encomiable y un sentido del respeto que les merece conservar el ecosistema insular, me ganaron para su causa y desde estas humildes líneas, quiero mostrarles mi incondicional adhesión a sus deseos y agradecerles la deferencia que tuvieron conmigo, haciéndome partícipe de sus inquietudes y admirables propósitos.

Seguiremos recorriendo rincones gozando de todo lo bello que este paisaje nos ofrece. Siendo, como es, parecido en todos sus contenidos, es infinitamente variado en cuanto a matices se refiere. A las imágenes me remito.

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DESDE MENORCA

EL CAMINANTE SE RATIFICA EN SUS ASEVERACIONES

Siempre he dicho y lo mantengo, que no creo ni en la suerte ni en la casuística. En sus momentos ya argumenté estas creencias. Hoy, 11 de Marzo del 2016, tenía que subirme a un avión, en Santiago de Compostela, a las 11,45, según reza un papel que me dieron en la Agencia de Viajes. Por razones de formación recibida de mis progenitores, me gusta ir a las citas, con tiempo suficiente para evitar cualquier contratiempo. Desde mi domicilio al Aeropuerto, se puede tardar, en situaciones normales una hora y curto. Salí con bastante antelación, como de costumbre y llegué al mostrador de facturación a las 8,45. Presenté mis credenciales y me dice la señorita encargada de revisarlos que el vuelo que figura en mis papeles no existe. Que  ¡debe haber un error. Pero, si no tengo inconveniente, en esos precisos momentos se está cerrando uno, con el mismo destino y que tengo plaza, y puedo utilizarlo. Le digo que sí. Son las 10 horas y ya estamos sobrevolando Valencia, o sea a mitad de camino de nuestro destino.

No es casualidad que yo haya llegado con tanta antelación, sino formación recibida en mis primeros años de vida y seguir aplicándola  todos los años transcurridos. No es casualidad, digo, es la consecuencia de estar en el lugar adecuado, en el momento justo.

Ya estoy en Cala,n Bosch. Un hotel ideal para vivir el Elogio a la Vida Sencilla de mi admirado Poeta Don José María de Pemán.  Tan denostado por descerebrados e ignorantes que no saben escuchar al viento ni leer en las estrellas. Afortunadamente, los que así piensan, tienen el perfil bien definido. Para que nada falte en el regalado día, hasta La Tramontana despierta la tranquila flora Menorquina para que reciba la inminente Primavera, engalanada con sus mejores ropajes.

La blancura del hotel, contrasta con los variopintos ropajes de sus clientes. Llegados de todas las latitudes, van ocupando sus habitaciones, ansiosos de visitar la pequeña pero bellísima Isla Balear. Dos profesionales les dan la bienvenida impartiendo deseos de disfrute y agrado. Ambas las dos, de perfiles tan diferentes que cuesta pensar que sus quehaceres puedan tener algo en común. Sin embargo sus sonrisas y franco mirar invitan al viajero a sentirse cómodo y disfrutar de la estancia.

Amaneció. La Tramontana sigue impertérrito en sus comportamientos. Sopla con fuerza haciendo que las palmeras se dobleguen. Mi criterio sobre el Hotel no mejora, en lo que a estructura se refiere. El  mejor patrimonio, el personal que nos atiende. Las damas que nos recibieron ayer, hoy no están. En su lugar, una joven de ojos verdes reparte sonrisas por doquier, llenando de  ilusionante juventud la sala de recepción. Es la hora de ver la Mar. El Caminante desea sumergir su mirar, ya que no su cuerpo, en las plácidas aguas del Mare Nostrum. No lo  demora más.