COMO LA EXISTENCIA DE DIOS

 

A todas las mujeres, una de ellas, fue mi madre.

Buenos días querida y desde ya, amada, aun sin conocerte: Para ti que pasas por la vida dejando jirones de tu quehacer diario sin que nadie reconozca tu generosa aportación al mundo que te tocó en suerte, sin que pusieras nada de tu parte para estar en él, tal como es , porque si te dan a escoger, con seguridad que lo hubieras pensado muy mucho antes de aceptarlo. Para ti va hoy mi cántico a la vida y al enamoramiento que de ella tengo. Tú eres hoy, que lo sé, lo fuiste ayer, sin saberlo y lo serás en los días que la vida me permita compartir con  ella, mi amor desconocido. Y me haré Dios para ser brisa y acariciar tu curtido rostro en los campos abiertos de horizontes infinitos, y me haré luz para envolverte en la obscuridad, y  me haré fuerza para  convertir mi pecho en sutil punto de apoyo  en los momentos que flaqueen tus energías. Seré agua, en la ducha, para acariciar todo tu cuerpo, mesar tus cabellos, recorrer tu rostro, humedecer tus labios, contornear tu boca entreabierta. Y bajaré por los hombros a la procura de tus senos, convirtiéndolos en manantiales vivos de tu exuberante sentir,  mientras tú, maravillosa ignorada, me retendrás con alevosa y sugerente voluptuosidad, convirtiéndome en cascada y remanso, valle y montaña, grito y silencio y torrente en las montañas de tus vírgenes y turgentes pechos y río en los meandros que me llevan al calmoso mar del placer.

Y tomo del amanecer el tul rosáceo de la ilusión, del medio día el fogoso ardor del deseo, el rosa púrpura acariciante y el rojo apasionado del atardecer, para confeccionar nuestro lecho de amor. Y con las primeras estrellas engarzar un collar de diamantes para ponerlo sobre tu cuello, en juramento de amor eterno. Para ti que eras mi añorada desconocida y que ya eres mi eterna enamorada, desde el rincón menos utilizado y más sensible de este loco corazón, te mando, ahora que intentas sumirte en el reposo reconfortante de la noche, mi ilusión de enamorado, mi deseo  y mi afán incontrolado de hacerte mía y poseerte por toda una eternidad y resarcirme así de tu ausencia.  Acéptame, amada mía y no permitas que arda por más tiempo en este fuego que, cual zarza de Moisés, me abrasa y no me consume, convirtiendo mi espera agobiante, en mortal necesidad de sentirte.

Amame y te amaré y si no me amares, moriré amándote.

UN DÍA DE CAZA CON BONI

 

UN DIA DE CAZA CON BONI

A mi padre que me enseñó a disfrutar con el bello arte de la caza.

Está anocheciendo y los fríos otoñales ya hicieron su aparición. No conviene exponerse demasiado ya que es el tiempo de coger los catarros que luego no hay quien se los quite de encima en todo el invierno. Bonifacio  González, Boni para los amigos, lo sabe muy bien por lo que pone todos los medios a su alcance para que tan desagradables visitantes no se hospeden en su cuerpo.

Es sábado, el atardecer tiene  tonos rojizos allá hacia Los Bodegones. Presagia frío pero parece que la lluvia no va hacer acto de presencia ni por la noche ni mañana. Pero eso hay que preguntárselo a Boni, él sí lo sabe. Muchos años en contacto con la naturaleza, muchos años soportando las inclemencias del tiempo en todas las estaciones. Muchos años, desde su tierna infancia, durmiendo en las majadas con el techo azul estrellado, el olor a tomillo y a majano y el arrullo de las esquirlas de las ovejas, como compañeros. Allí aprendió a leer en el firmamento y en las brisas que traían en su tul nocturno, las lecciones que la vida da a quien quiere aprender a caminar por ella. Eso Boni lo aprendió bien y lo cuenta a las personas, pocas, que quieran escucharle.

Qué cosas. La gente ni te escucha, corre, corre y luego llega tarde a todas partes.

  • Buenas tardes Boni, cómo va la siega del maíz?
  • Bueno, ahí va, ni tan bien como quisiéramos ni tan mal como dicen otros.

Podía ser mejor pero también podía dar menos, así que bien está como está y  nunca peor.

  • Encuentro a Boni en su “Nave”, que es como decir su Palacio, su Centro de operaciones. Aquí en este tinglado enorme, donde guarda su maquinaria, con todos sus aperos de labranza, pasa muchas horas del día, todas las que los quehaceres del campo le permiten. Todo un mundo de ilusiones largamente soñadas y ríos de sudor de sangre, están almacenados entre estas cuatro paredes. Pero merece la pena luchar por algo y si se hace por los hijos, aun tiene más sentido. Me parece muy bien y estoy de acuerdo contigo

Bueno y cambiando de tercio, ¿Cómo se presenta el día de caza mañana?

-Pues hombre no se presenta mal. El tiempo parece que va acompañar, va hacer frío pero no creo que llueva, así que …. ahora depende de tantas cosas….. Te haces tus cálculos y luego, la caza es tan bribona que no te sale nada como  habías pensado. De todas las maneras yo creo que nos podemos divertir porque las perras son muy buenas y con ellas goza uno mucho.

Con Boni puedes hablar largo y tendido de lo que quieras, si no entiende te escucha con mucha atención o por lo menos es lo que te hace creer, aunque esté pensando en la poda de la viña de la Póveda o en la sementera del secano en el Campetón,  y si entiende hace sus exposiciones con un pragmatismo admirable, buscando siempre la corroboración en el símil campero. En el campo tiene él todas las referencias, sea cual fuere el asunto a comparar.

Amanece. Hace un frío auténticamente desenfrenado. El atardecer rojizo de ayer ya lo presagiaba, pero no tanto. Es Domingo y eso quiere decir que hoy se puede cazar.

Boni se dirije hacia el corralillo de los perros. Ellos desde que oyeron a su amo por las proximidades no dejan de aullar lastimera o sonoramente solicitando su libertad. Boni acercándose al chamizo donde los tiene, estupendamente cuidados, les va hablando, ellos sí le escuchan  y  lo entienden. El está convencido que así es, yo también, porque según lo que él dice así toman ellos la actitud que más se ajusta a lo solicitado por su amo. En cuanto se abre la cancela, salen como una exalación, atropellándolo todo a su paso, brincando con un frenesí de locura, dando saltos entorno a su dueño lamiéndole la cara, besándolo, corriendo y deshaciendo el camino una y mil veces al mismo tiempo que emiten sonidos lastimeros como acusándolo de tenerlos allí encerrados privándolos de su presencia. El les  corresponde con parecidas muestras de afecto hasta el punto de confundirse todos en un amasijo de  efusiones incontroladas.  Es el presagio de un día de disfrute en el campo, un día  de caza. Los perros tienen  un sentido especial de captación de sensaciones y las miden y guardan muy bien, hasta el punto que, aun estando comprobado que ellos no pueden medir el tiempo, tienen un sin  fin de elementos que los situan en las memorias de lo que hicieron en circunstancias semejantes, así que después de prodigar a su amo toda clase de caricias, comenzaron con los demás reunidos pero nunca con la profusión con que lo hacen con Boni, todo lo cual da pié para que él diga lleno de orgullo:

  • Qué cosas eh, qué inteligentes son los animales. Cómo saben quien los cuida y les da de comer – Dice mientras los mira y sonríe, un poco maliciosamente.

Abre el maletero del coche y los perros luchan por ser los primeros en entrar, no quieren quedarse en tierra. Esa es otra, antiguamente  íbamos de caza andando; desde las tapias del pueblo ya te ponías en mano y venga a caminar, ahora no, ahora vas en coche hasta el mismo sitio que vas a cazar.

  • Qué cosas. Yo que me recorría todo el campo andando, ahora todo lo hacemos a lo señorito, hasta los perros.
  • A los pocos momentos llegamos al barranco escogido para cazar en el día de hoy. Es el, barranco del Sotillo, un paraje con mucha maleza, carrizo, juncos y taray. Los perros, una vez que se vieron libres del maletero salieron corriendo para desentumecer los músculos restregándose por la yerba llena de escarcha para limpiar un poco su pelo y para hacer desaparecer su olor característico, con el fin de pasar más desapercibidos para los animales del campo.

Hoy  somos tres en la cuadrilla y llevamos cuatro perros, al decir perros, es por la semántica de la conversación, porque realmente lo que se dice perro no hay ninguno, ya que todas son perras. Las perras son más dóciles, en la mayoría de los casos tienen mejores vientos y comienzan mucho antes que los perros a cazar. Nos ponemos en mano como nos indica Boni y empezamos a caminar en absoluto silencio, solo roto por las llamadas de atención que él hace a Pelos, una joven perra, cruce de  bretón con no sé que otra raza, pero que entre su juventud y su poderío se recorre la mano a velocidad de vértigo. Estrella y Muchacha son más serenas, cazan más despacio y siempre mirando dónde se encuentra su amo y atentas a cualquiera indicación que éste les haga. Antes de bajarnos al barranco recorrimos un pequeño trecho por una zona muy abundante de atochas de esparto y justamente cuando llegábamos al inicio de un aguacero, donde los “alastrones” (hiebajos muy ásperos que nacen en los barranquillos que arrancan casi en lo alto de los cerros y llegan hasta el barranco principal y que son un refugio muy apreciado por las liebres y sobre todo por los conejos)  Rosi, una perrilla blanca, cruce de, sabe Dios qué razas, muy pequeñita  y vivaracha, dió un tremendo salto por encima de una atocha de esparto y cayó al otro lado mientras emitía un chillido de alerta. A los tres nos cogió un poco sorprendidos, y aun estaba yo cargando la escopeta cuando un estampido seco rompió el religioso silencio que en esos momentos reinaba en todos los cerros de las Dehesas. La primera liebre era abatida de un certero disparo. Los perros corrieron hacia ella disputándose el placer de llevarle a su dueño la primera pieza del día.

  • Fíjate dónde estaba la bribona. Cualquiera podía sospechar que estuviera aquí tan cerca del camino. Ya lo dice el refrán, “ A liebre corredora, escopeta prevenida” – Y me miraba a mí como diciendo  que me aplicara el cuento.
  • Bueno pues no empieza mal el día. A ver si sigue así.
  • Seguimos caminando en mano y no habían pasado cinco minutos cuando la Pelos parando en seco su carrera ante una espesa mata de tomillo y alastrón, puso su menuda cabeza casi en posición horizontal quedando toda ella estática, petrificada, conteniendo la respiración. Al cabo de unos segundos, con mucha suavidad, miró hacia nosotros esperando que Boni le diera la orden pertinente. Este aguantó un poco para que nos recreáramos en el espectáculo y realmente merecía la pena. La plasticidad del momento solo se entiende viéndolo.
  • ¡!!Entra bonita ¡!! – Y la perra como impulsada por un potente resorte se incrustó materialmente en la mata de la que, no con menos ímpetu salió un conejo justo en la dirección en que yo me encontraba. Lo apunté sin prisas, ya que lo tenía muy cerca y cubriéndolo fui siguiendo su recorrido para abatirlo en el momento justo. Los compañeros respetaron mi privilegiada posición y se mantuvieron expectantes, los perros hicieron lo mismo esperando el mortal disparo. Cuando consideré que el animalillo estaba a la distancia apropiada apreté el gatillo y en vez de un estruendoso disparo solo se oyó un “clí” casi imperceptible. La escopeta, por primera vez, en el tiempo que lleva conmigo, picó el fulminante con tan poca consistencia que éste no llegó a explosionar y como además es una repetidora no hay posibilidad de reclamar el otro tiro.

Los perros se me quedaron mirando con cara de incredulidad. Mis compañeros, mis compañeros no sé   lo que hicieron porque ni me atreví a mirarlos, solo me pareció oir, pero muy bajito a Boni que susurraba

  • ¡Qué cosas. – Lo que siguió si siguió algo, no lo llegué a oir.
  • Cuando me repuse un poco los miré con la cara de acelga que se me debió quedar y la verdad que no fueron duros conmigo. Me miraron, sonrieron y alguno de ellos me animó comentando.
  • ¿ Qué pasó, falló la escopeta verdad.? También las buenas tienen derecho a fallar alguna vez .
  • Le agradecí el apoyo moral que me daba e hizo un gesto que más que tal debió ser una mueca. Porque ya ninguno de los dos me hizo ninguna alusión.
  • Seguimos con la mano y Boni ya no se separó mucho de mí, seguramente pensando que mi escopeta y yo no éramos mucho de fiar y si ocurría algo parecido siempre podría echar una mano o lo que hiciera falta.

A las dos de la tarde, hora de dar de mano, según las normas del Coto habíamos colgado unas buenas perchas que hacían que nuestras caderas acusaran el peso y deseáramos llegar a los coches para descargarnos.

  • Qué alivio cuando soltamos las piezas en el suelo. Estábamos realmente cansados pero muy contentos porque había sido una mañana muy divertida y cinegéticamente muy generosa. Las perras habían hecho las delicias de los cazadores más exigentes y los tres así lo reconocíamos cuando Boni soltando una de sus imprecaciones observa que Muchacha no está con nosotros.
  • ¿Dónde habrá quedado el demonio de la perra? – Comenzó a llamarla con insistencia pero no obtuvo respuesta, por lo decidimos volver sobre nuestros pasos a ver qué había acontecido.
  • No, no vosotros quedaos poniendo todo en orden y haciendo los lotes que yo voy en su busca. Seguro que se quedó en este último prado. Habrá encontrado el rastro de algún conejo y se habrá liado con él por los juncales. Porque esta tiene tanta afición que no asuela ni un segundo.
  • Mientras pronunciaba estas últimas palabras ya había salido hacia el barranco donde presumía debía haber quedado Muchacha. A los pocos minutos vimos que los dos regresaban, Boni hablando a la perra y ésta muy seria, con la cabeza baja, tanto por el cansancio acumulado como por la reprimenda que le debía venir echando su amo. Cuando ya se hizo perceptible su voz, la verdad es que la bronca no era muy agria.
  • Es que eres muy tontita, ya te tengo dicho montones de veces que cuando se acaba, se acaba y no hay más que hablar. No ves que los conejos son muy bribones y al ver que no hay nadie que te ayude se ríen de ti. Así que ya lo sabes, cuando yo digo vámonos, nos vamos y se acabó. Veis como yo tenía razón – Nos dijo al llegar a nuestra altura. – El animal es tanto el afán que tiene que no asuela. Fijaos como tiene el hocico ensangrentado de rozar con la maleza, pero le da igual. Lo mismo le pasa a Estrella, aunque ésta como es más vieja también es más tranquila. Pero son las cuatro muy buenas con ellas se pasan muy buenos ratos. Esto es parte de la vida, las pequeñas cosas que te ayudan a sobrellevarla.
  • Levantó sus ojos hacia la profundidad de los montes y no sé qué pensamientos acudieron a su mente porque después de unos momentos de silencio con lentitud giró sobre sí mismo con la cabeza agachada como rememorando viejos recuerdos y solo se oyó decir:
  • Qué cosas.

 

José Balboa Rodriguez.

 

¡¡LA QUE ME ESPERA!!

Acabo de regresar de mis últimas ITV. Ya estoy en Os Cotiños. Quince días ausente. Confío que el tiempo frío y lluvioso haya tenido medio encerrados a Pico Amarillo y Papo Rubio, con sus respectivas parejas y no hayan notado demasiado mi ausencia, porque si no fuera así, me espera un castigo de «órdago y muy señor mío». En cuanto llegué, me acerqué al lugar de costumbre a esparcir unos granos con el fin de que se enteren que ya estoy aquí y preocupándome por ellos. Esa frase entrecomillada que pongo en mi línea anterior,era muy utilizada allá por años 60 del pasado siglo. Particularmente la utilizaba mi padre dándole carácter a cualquier hecho que tuviera una especial relevancia. Me hace mucha ilusión trayéndola hoy a esta página porque así, de alguna manera rindo pleitesía al hombre que más he admirado y sigo admirando, de todos los que he conocido. Y han sido unos cuántos en mis casi 80 años «pisando hormigas.». Así lo recalcaría él.

¡Qué bello es compartir momentos en silencio o en animada conversación, con las personas que cumplieron su cometido en la vida terrenal y siguen viviendo en nuestros corazones. Es como despabilarles de un sueño en el que estaban profundamente  sumergidos, esperando que nosotros los despertáramos. Esa labor se realiza muy bien cuando uno vive en soledad, cuando se vive, como es el caso, en un paraje bucólico y paradisíaco, como lo conforma Os Cotiños. Estoy convencido que más de uno me dirá que estoy errado. Que esa maravillosa vivencia, también se tiene en plena vorágine de la ciudad, porque para el recuerdo no hay fronteras ni condicionantes. Sin embargo, os ruego licencia para poder deciros que un solo día que compartierais esta casa y su entorno, convencido estoy, que disculparíais mi osadía.

 

ACABO DE SALIR DEL PRADO

Hace unos instantes salía del Museo del Prado. Antes de seguir, recomiendo a los que tengais la oportunidad de ver la Exposición que hay, de Pinturas de Ingres, no podeis perderosla, Sencillamente GENIAL No soy quien, ni tengo autoridad para ello. En absoluto cometería esa osadía de dar una opinión objetiva y medianamente técnica y artística sobre la pintura de Jean-August Dominique  Ingres. Doctores tiene la Iglesia para ello. Sin embargo no puedo sustraerme a la tentación de hablar de la transparencia del alma y de la vida interior  de las mujeres que retrata. Al igual que afloran las carnes debajo de las puntillas de sus vestuarios, asoman los pensamientos e inquietudes que fluctuan en el sentir de las damas que plasma en sus lienzos. Formas increiblemente sensuales. Sonrisas que se quedan en el amago para dejar libertad de pensamiento a quien las contemple. Provocación descarada de los deseos, sin caer en obscenidad de revelarlo. Que el observador vea y sea consecuente con lo que se le ofrece.

Nunca Ingres quiso caer en la pintura del retrato. Bendita la hora en que las circunstancias más diversas le condujeron a ello. He dado mi opinión absolutamente subjetiva sobre lo que contemplé en los retratos femeninos, pero en los que realizó a de la alta sociedad, no le van a l zaga. Napoleón, Aquiles, Patroclo y otros muchos viven con su propia esencia en los lienzos de Ingres. Pero si a elegir me obligan, ninguno como el que realizó a Monsieur Louis Francois Bertin. Este caballero, tan bien retratado por Jean-August, es el que enseñó el camino a recorrer a Charles Foster Kane, aquel niño criado en los arrabales de un pueblucho de Colorado, inmortalizado por Orson Welles en el film Ciudadano Kane. De este cuadro de Ingres pintado a Bertin, me niego a emitir ningún criterio. Hay que verlo y deleitarse haciéndolo. Su porte. El reflejo de su indomable personalidad….Me niego a seguir. Por favor, si podeis ver la Exposición.

 

TE AMARE SIEMPRE

IMG-20151209-WA0000[1]Buenos días Amor. Hoy es el día que no te gustaba ser especialmente felicitada. El amor no tiene fechas para significarse, me decías. Es cierto Amada mía. El amor ha de ser vigente en todo momento. No puede tener un día, ni un mes ni una hora. Es tan exigente, que cada segundo ha de ser regado con la mirada, con la caricia, con la palabra y, sobre todo, con el respeto mutuo. No hay mejor conservante en los seres que se aman, como el respeto.

Hace ya diez años que te fuiste físicamente de nuestro lado. Solo físicamente, porque tu, Amor mío, sigues presente en medio de nosotros cada segundo de nuestra existencia. Tu hálito nos anima en todos nuestros actos. Todo lo que hacemos lleva tu firma. El amor que sembraste crece con generosidad entre nosotros porque lo sembraste muy profundo y sus raíces son muy firmes. Siempre nos decías que no fuéramos tacaños en darnos. El Amor, nos repetías una y otra vez, es ese don que cuanto más se da más se tiene. Y es así Amada mía. Cuanto más nos amamos más necesidad tenemos de seguir amando. En momentos que la tierra cierra nuestros jos, que los tenemos, miramos para el cielo. Si es de día, allí estás tú, en la luminosidad del sol. Si es de noche, leemos los mensajes que nos transmites escribiendo en el lienzo oscuro de la noche tus mensajes de amor. ¡Qué bello es recordar los momentos compartidos! No te imaginas con qué realismo los vivo. Traer a mi soledad aquellos instantes, durante cerca de 50 años hubo muchos, es un regalo de valores infinitos. Son el contrapunto a los momentos en los que te busco para contarte lo acontecido, como siempre hacía, y tengo que cerrar los ojos para verte. No te imaginas, Amada mía que duro es no tenerte para hacerte partícipe de los aciertos y desaciertos de la jornada.No te imaginas la necesidad que tengo de hacerte partícipe de mis aventuras y desventuras. Que ¿porqué no se las cuento a nuestros nietos o a nuestros hijos? Sí podría hacerlo, pero ellos, cada uno, tiene sus escuchantes  y sus contadores. De vez en cuando lo hago, pero no dejo de reconocer que …….Es mucho más gratificante cerrar los ojos y contártelo a tí. Siempre considerabas de suma importancia,hasta los relatos más triviales. Me levanto contigo. Vivo el día deslizándome sobre el terciopelo de tus recuerdos. Por la noche te sueño. Te hago mía, como tú gustabas serlo. Cuando pienso que pronto nos juntaremos en la Luz, solo me entristece lo que a tí te contrariaba mucho. En la Luz, ya no seremos pareja. Pero no importa, nos veremos y compartiremos toda una eternidad. Amor te amo y te amaré mientras mi viejo corazón siga latiendo. Sigue orientando nuestras vidas como lo has hecho hasta ahora. Somo tu obra. Mantenla unida fortaleciéndola con tu recuerdo.

NO TENGO AMIGOS

EL CAMINANTE  SUS LUCES Y SOMBRAS

Cualquiera que lea mi artículo y me conozca, aunque solo sea un poco, creerá que estoy bromeando. La verdad es que no bromeo, es algo que, desde hace muchos años, vengo manteniendo y que me repito a mí mismo de una manera reiterada. Realmente, yo, no tengo amigos.

,Estoy dispuesto, por formación humana, familiar, religiosa, cultural, social o de cualquiera otra índole, a dar lo que haga falta, por quien lo necesite, pero esa actitud, no encaja en mi definición de la amistad. Amigo, del latín “amicus amici” “alter ego”, el otro yo, es eso, tu otro yo, y yo aún no he topado con nadie a quien pueda darle ese título de “mi otro yo”. Si a veces, cuando me miro al espejo, no le digo a la imagen que allí se refleja, algunas cosas, porque las considero totalmente intransferibles e incomunicables, ¿Cómo se las voy a decir a otras personas? Defiendo a ultranza, y mi convivencia diaria con animales, así me lo corroboran, que los seres vivos, somos impenitentes mutantes. Ningún momento es igual al inmediatamente pasado. Bajo ningún concepto voy a exponer mi reflexión, o acto, a la consideración de alguien, en quien no puedo depositar mi total confianza. Tal vez se piense que esa manera de actuar, es caminar por el límite, por el filo de la navaja, puede que así sea. La historia está plagada de confidencias que tuvieron un fatal desenlace y si ello no les convence, parense un momento y hagan un poquito, muy poco, examen de sus recuerdos, en las diferentes etapas vividas y luego vean cuánto de razón me asiste en mis afirmaciones.

No sé, si por mi juventud, mis pocos años, o porque él era realmente como yo creía que era, entonces, y hoy sigo creyendo lo mismo, mi padre, tuvo la capacidad de ser padre y amigo. ¿Que es muy difícil Lo es, por su veteranía, por sus experiencias intensamente vividas, fue un ser excepcional, por el amor que me profesaba, fui su dilecto. Por todo ello, en sus comportamientos conmigo, fue capaz de crear dos mundos estancos, sin vasos comunicantes, aparentes y hacer de padre tierno y duro, y amigo confidencial en todos los órdenes. Hasta tal punto era así, que, sin que él hiciera nada , en apariencia, yo le confesaba todas mis cuitas, amorosas, estudiantiles, amistosas y de todo orden. Fuera de él, con nadie tuve nunca la voluntad de hacerle sabedor de mis interioridades.

El me decía siempre que las personas utilizan la palabra AMIGO, con demasiada ligereza. – Vas por un camino- me decía- encuentras a una persona, le ofreces un cigarrillo y ya has creado el germen de un amigo. Pero lo difícil es mantenerlo. Cuántos cigarrillos tienes que gastar para mantener esa amistad- -Encima, yo no fumo…….

Reitero mi disposición a dar y darme por los demás, muchas pruebas de ello me avalan. Pueden ponerle los calificativos que quieran, generosidad, esplendidez, desprendimiento,  lo acepto, lo que no le encaja, desde mi manera de entender la vida, es la de amigo.

 

VUELTA A EMPEZAR

En el día de ayer tuve que venir a la Capital del Reino a someterme a una de mis habituales y periódicas ITV. Me monté en mi coche y en poco más de  cinco horas recorrí los más de 600 Kms. que separan mis paradisíacos Cotiños de la vorágine de la gran ciudad. Si os contara las barrabasadas que me hicieron los hurólogos para comprobar los diferentes elementos que contribuyen al funcionamiento de esa zona de mi cuerpo, os…..reiríais de mí. por lo que prescindo de su narración. Estoy convencido que soy el más longevo del admirado grupo con el que comparto estos maravillosos momentos de intercambio de ideas y pareceres, por lo que os pido no seais muy severos al juzgarme y sí pragmáticos al aprovechar mis experiencias. Eso no quiere decir que no tengais libertad para ser críticos orientándome en lo que considereis  que no se ajusta a lo que el común sentir aconseja.

Quienes no van a tener compasión de mí van a ser Pico Amarillo y Papo Rubio por haberles abandonado de nuevo. Ellos no entienden de médicos ni de ITV, solo saben que no estoy y los granos que cada atardecer esparzo por el suelo, para que por  la mañana tomen su desayuno, no están. Confío que sus parejas suplan con creces mi ausencia y así, cuando regrese, no tengan represalias para conmigo. Aunque la climatología no está siendo la más idónea para acurrucos amorosos, pero eso ya se lo decía yo. Bueno, ya se lo comentaba a una de nuestras encantadoras compañeras de viaje literario, que el amor vence todas las cosas. Vivir cada segundo como si fuera el último.

DE CUANTOS ME NECESITAS MI AMOR

 

DE CUANTOS ME NECESITAS MI AMOR?

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Juanito es un experto en botánica y conoce los árboles, arbustos y flores de la Amazonía, mejor que la palma de su mano. Nos encontramos con el árbol de la vida. Que porqué se le llama así, sencillamente porque el principio de la rama, o sea, la parte adherida al tronco, al desprenderse del mismo, tiene la forma del bálano de un pene. En las proximidades del agua, ya fuera del río o de las innumerables lagunas que se forman, por la acumulación de materia orgánica en los bordes superiores de las abundantes depresiones del terreno, vive el árbol caminante. Nace al borde del agua, y según ésta se va distanciando de él, por las tierras, hojas y todo tipo de materia orgánica que se depositan en su entorno, él, el árbol, va criando troncos nuevos que salen al borde del agua. Cuanto más se distancia el agua, mas troncos se van enraizando. Algunos de estos árboles llegan a tener varios metros de perímetro en su base, siempre en forma de espátula.P1030396
Juanito no es un guía al uso. Dentro de unas normas indispensables de comportamiento, dentro de la jungla, deja que la gente que él acompaña, tome sus propias decisiones. Eso sí, a la caida de la tarde siempre aparecemos en un lugar donde podemos pernoctar con un mínimo de seguridad. Algo que sí tiene muy en cuenta y que nosotros le agradecemos, es el hacernos pasar por Comunidades de aborígenes donde, además de conocer sociedades muy interesantes, tanto por su sentido de la hospitalidad, como por la forma de vida que desarrollan en un contexto natural envidiable. En todas estas Comunidades, guías y vecinos de las mismas, lo tienen bien organizado. A nuestra llegada, preparan una especie de mercadillo y nos muestran los múltiples y coloristas trabajos artesanales que realizan. Collares, pulseras, pendientes, platos y tazas de café, de madera, tallados a mano. Tienen preferencia por el árbol de la sangre, llamado así por su color rojo, arcos, flechas, figuras humanas y de animales e infinidad de utensilios de todas formas y usos. En una de esas Comunidades, la de San Martín, en la casa donde se reunen los vecinos, por diferentes razones, nos hicieron la consabida exposición de todos esos trabajos y al lado de cada muestrario estaba la persona o personas que los realizaron. Eran unos veinte expositores. Nuestra idea, durante todo el recorrido, consistía en apoyar las iniciativas de estas gentes laboriosas. La manera más práctica de colaborar para su desarrollo, sin alardes ni aspavientos, era esa, fomentar su dedicación a lo que sabían hacer, comprándoselo. Como es natural, teníamos que mercar a todos los que exponían. . Para facilitar mi labor y entenderme mejor con ellos, recurrí a la ayuda de una de las mujeres de la Comunidad. Una bellísima muchachita, de ojos vivarachos, color cetrino, menudita, no muy alta, ataviada con un vestido de tirantes y que no tapaba mas allá de medio muslo. Le pregunté su nombre. Con una voz filtrada con sabor a miel contestó a mi pregunta. Y a continuación, siguió contándome toda su vida y milagros. Siempre con una sugerente y picaresca sonrisa capaz de cautivar al mas estoico ser humano.
-Me llamo Mirian y aquel niño es mi hijo. Estuve casada pero mi marido no era bueno y lo boté de casa. Aquel más pequeñito también es mío. No, no me volví a casar, me eché un novio pero era maluco y también lo boté al carajo.
Cuando me dio la oportunidad le pregunté: ¿ Cuántos años tienes Mirian ? La respuesta no se hizo esperar y con una sonrisa capaz de derretir el mármol me espetó
-¿ De cuántos me necesitas mi amor?
No había dobleces en su respuesta, sí un compendio de adaptación a las exigencias y necesidades del indiscreto interlocutor. Así lo entendí yo. Si buscaba una madre allí estaba ella para mimarme. Si buscaba una compañera de amor, no había duda de sus cualidades. Si buscaba una niña, su metamorfosis estaba pronta a experimentarse. Si….. Lo que fuere, lo que necesitare, allí lo tenía frente a mí, personificado en una indita de la etnia Cauca. Genuina, sencilla, bella, sin dobleces y muy convencida del papel que le tocó desempeñar en el teatro de la vida. Y a fe que lo desempeña con desparpajo y autenticidad.
Revisamos todo lo expuesto. Fuimos comprando a cada uno de los artistas. Mirian tomaba nota de lo que íbamos metiendo en una cesta, para que nadie se quedara sin cobrar.
A todos les hacía yo la misma pregunta
¿ Cuánto cuesta esto ?
-Diez mil pesos, señor (Una pieza cualquiera.)
¿ Y si la compro ?
– Si usted me la compra, ocho mil. Mi pregunta era siempre la misma y la respuesta idéntica
Después de despedirnos de aquellas encantadoras gentes, Juanito aún nos hizo caminar dos horas más hasta llegar al Campamento de Marasha, en plena Amazonía Peruana. .

LA LLAMA

El día se despertó con cara de pocos amigos. Su ceño fruncido y sus arrugas en los párpados, no presagiaban nada bueno. Comprobé el estado del trabajo realizado ayer y me sentí cómodo y tranquilo por si venían mal dadas. No tardaron en hacerse buenas mis previsiones. Un viento huracanado de más de cien kilómetros a la hora, comenzó a castigar todo lo que hallaba a su paso.  Persiguiendo al furibundo vendaval, como si quisiera apaciguarlo, una torrencial y gélida lluvia comenzó a caer encerrando en sus habitáculos a todo bicho viviente. Con los deberes hechos me senté junto al hogar, contemplando el juego de las llamas. Toda igual y siempre distinta, se dice del agua que discurre por el cauce a la procura de la mar. Intento por todos los medios establecer una comparación entre la llama que sale del tronco ardiendo en el lar. Infinidad de figuras dibujan en su ascensión. Ninguna se parece a la otra. solo las identifica el calor que desprenden. Sin embargo siendo tan diferentes tienen el mismo origen, recorren idénticos espacios y finalizan de la misma manera. Me paso las horas contemplándolas y continuamente me ofrecen la diversidad más increible. Me pregunto si en esa llama que calienta mi casa no está representada mi propia existencia. Fruto de algo que es. Me muevo en la vida en agitada convivencia, subo, unas veces en derechura, sorteando obstáculos otras, casi desapareciendo en ocasiones y levantándome de nuevo. Contemplo cómo la llama pierde altura, según el madero se  consume. Siento cómo me dice que necesita compañía. Se la ofrezco y de nuevo se revitaliza. Qué destructora es la soledad. Y qué fácil es vencida con  la compañía deseada. Un sopor restaurador invade mi cuerpo. El libro se ciñe a mi pecho.  Los ojos se me cierran. La llama sigue calentando mi cuerpo y mi hogar.20160206_210527.jpg

En tal estado solo el poeta entra en mis espacios

Ni voy de la gloria en pos

Ni torpe ambición me afana

Y al nacer cada mañana

Tan solo le pido a Dios:

Casa limpia para albergar,

Pan tierno para comer,

Un Cristo para rezar,

Y un libro para leer.

Que el que se esfuerza y se agita

Nada encuentra que le llene

Y el que menos necesita

Tiene más que el que más tiene